La sagrada familia

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 30 de diciembre de 2018 – La Sagrada Familia

Evangelio según san Lucas  2, 41 - 52

 

             41Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. 42 Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, 43 y acababa la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.44 Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. 45 Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.

              46Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47 Y todos los que los oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. 48 Al ver, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados». 49 Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?». 50 Ellos no entendieron lo que les decía.

              51 El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. 52 Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres.

              Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

       La familia de Jesús era una familia piadosa y, como tal, habían concurrido al templo en Jerusalén por la fiesta de Pascua. En el camino de regreso a casa se dan cuenta que Jesús no los acompañaba. Como era una familia integrada a sus familiares y conocidos lo buscan entre ellos y no lo encuentran. Nos imaginamos con qué desesperación habrán vuelto atrás sus pasos y lo habrán buscado hasta encontrarlo en el templo. Es ahí cuando María no puede reprimir sus sentimientos y lo reprende a Jesús (ella es María pero no por ello deja de ser una mamá normal…). Y Jesús le hace notar que él debe cumplir una misión del Padre.

        En la reflexión de este pasaje evangélico destacamos dos actitudes que se deberían dar en todas las familias.  La primera es la de María. quien,muy a pesar suyo, acepta que su hijo va forjando su propio destino y lo respeta “conservando estas cosas en su corazón”.  Y la otra actitud a destacar es la de Jesús, quien. luego de hacerle esa aclaración no reniega de sus deberes de hijo, de miembro de una familia, y “regresó con sus padres a Nazaret y vivió sujeto a ellos”.

 

  • ¿Somos una familia abierta, integrada al resto de la sociedad ?
  • ¿Aceptamos la vocación a la que han sido llamados nuestros hijos?

 

Señor,

enseñame a vivir en profundidad mi vida familiar,

a guardar cuidadosamente en el corazón

los acontecimientos de mi familia y

ayudame a darles un significado.

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¡Feliz Navidad!

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Martes  25 de diciembre de 2018 – Natividad del Señor

Evangelio según san Juan  1, 1 – 18  

 

1 Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

2 Al principio estaba junto a Dios.

3 Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.

4 En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

5 La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.

6 Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.

7 Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

8 El no era la luz, sino el testigo de la luz.

9 La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.

10 Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.

11 Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.

12 Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.

13 Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

14 Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

15 Juan da testimonio de él, al declarar: 'Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo'.

16 De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:

17 porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.

18 Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

 

 

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

        Celebramos Navidad. El Hijo de Dios, quien vive desde siempre junto al Padre, viene a la Tierra, decide encarnarse como uno más de nosotros. La simplicidad de Belén encierra un misterio infinito. Ante la falta de brillo de este mundo, ese Niño de Belén, Dios hecho hombre, viene a traernos la única claridad que puede disipar las tinieblas de nuestra vida limitada.

        El Evangelista lo llama “la Palabra”. Esa Palabra que encontramos en la Biblia y nos guía en la vida.

         Este Niño, crecerá y sus acciones, sus dichos, sus alegrías, sus dolores, nos muestran el camino a seguir para ser verdaderamente hombres, dignos hijos de Dios. Vino para traernos la verdad, pero también nos da la gracia, esa posibilidad de sentir a Dios muy cerca nuestro, dándonos “su mano”, orientándonos.

       Navidad nos recuerda ese momento de la historia humana en que Dios nos envió a su Hijo para elevar lo terreno a lo divino. Disfrutemos y compartamos esta alegría con nuestra familia, con nuestros amigos, con nuestra comunidad. Renovemos en nosotros esos valores cristianos que nos han trasmitido y derramémoslos alegres a todos los que podamos.  Al igual que ese Niño, demos ternura y afecto.

   En la simplicidad de ese Niño en el pesebre veamos la grandeza de Dios quien basa su poder no en el éxito, o el poder sino en la sencillez del amor y la misericordia.

 

  • ¿Vivo la Navidad como una fiesta espiritual, o me quedo sólo en lo material?
  • ¿Qué cambio de actitud mía puedo regalarles a mis hijos?

 

Señor,

Ayudanos a que ésta no sea “una Navidad más”.

Que tu venida renueve nuestra esperanza de

poder instaurar tu Reino ya en esta tierra.

Danos fuerzas para seguir trabajando en el camino de lograrlo.

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¡Feliz de tí por haber creido!

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  23 de diciembre de 2018 – 4to. Domingo de Adviento

Evangelio según san Lucas  1, 39 - 45

 

      39En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.

40Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!  43 ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?  44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45 Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

       El centro del texto evangélico de este cuarto domingo de Adviento es María. Su vida cambia cuando la comienza a vivir desde la fe. Ante todo, María escuchó la Palabra. No sin algo de temor, la aceptó con mucha fe y a partir de allí “llevó a Jesús por todas partes”. 

       Este pasaje recoge el diálogo entre ella y su prima (quien había quedado embarazada ya de anciana) cuando fue a visitarla.  La alegría del encuentro, la alegría por verla embarazada, y la alegría porque creyó en la Palabra.

       La anciana Isabel representa la historia, la espera, los antiguos sueños ya casi apagados que vuelven a renacer. La joven María es el símbolo de lo imposible hecho posible. Y, desde el vientre de Isabel, el pequeño Juan es la vida que surge y sacude la desilusión al percibir la presencia del Salvador. La alegría que brota del encuentro con el otro, hacia el cual me acerco, salgo a su encuentro.

      Tal vez en nuestras familias también hayan sueños de paz y reconciliación casi apagados. Rencores viejos que impiden la fiesta y amargan la alegría. Ya a las puertas de la Navidad, qué bueno sería achicar esas distancias y crear puentes de encuentro y de vida. Vivir el perdón dentro de la familia, con los propios parientes.

       Salir al encuentro del que está alejado en un gesto de reconciliación, es dar lugar a que lo imposible se haga posible. Es ir siguiendo ya las enseñanzas de Aquel cuya natividad estamos prontos a celebrar

 

•           ¿Con quiénes estamos dispuestos a reconciliarnos en estas fiestas?

•           ¿Qué gesto concreto de acercamiento podemos hacer?

 

Señor,

desde antes de nacer, tu Madre nos enseña a salir al encuentro.

Ayudanos a acercarnos a aquellos de los que nos alejamos.

Que el perdonar y el pedir perdón sean parte de nuestro tiempo del Adviento.

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¿Qué debemos hacer?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  16 de diciembre de 2018 – 3er. Domingo de Adviento

Evangelio según san Lucas  3, 2b-3.10-18

 

           2bDios dirigió su palabra a Juan Bautista, el hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. 3 Este comenzó a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados.

      10 La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?»  11 El les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto».  12 Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?».  13 El les respondió: «No exijan más de lo estipulado».

14A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?». Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo».

       15Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, 16 él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. 17 Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible» 18 Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

      El Tiempo de Adviento nos invita a reunirnos en familia y a preparar juntos la futura Venida de Jesús (1° Parte del Adviento) y la Celebración de su Nacimiento (2° Parte del Adviento).

      Entre los grandes personajes de este tiempo, encontramos a Juan el Bautista, que predicaba en el desierto, fuera de las ciudades y que exhortaba a todos a la conversión, con su palabra y su ejemplo, como debe hacer todo evangelizador. La gente acudía a él porque era un hombre que vivía lo que predicaba y atraía con su sola presencia. A quienes querían cambiar de vida, los bautizaba. Muchos preguntaban: “¿Qué tengo que hacer?”. Las obras manifestarán si hay un verdadero deseo de conversión. Juan no pedía cosas inalcanzables, sino compadecerse del necesitado, ser honestos, no robar ni defraudar a los demás. Dicho de otra manera: practicar la caridad y la justicia, vivir en la fidelidad y ser humildes. Juan enriquece su predicación, con el anuncio de la llegada del Salvador, que no viene a ser servido sino a servir.

      Hoy nos toca a nosotros, anunciar a Jesús, que es “el rostro misericordioso del Padre” y que espera de nosotros, obras de conversión.

 

  • ¿Anunciamos a Jesús con nuestras palabras y gestos?
  • ¿Los mayores tenemos autoridad moral para atraer a los chicos?

 

 

Señor,

ayudame a practicar la caridad y la justicia,

a vivir en la fidelidad y a ser humilde.

Ayudame a convertir en mí aquello que sea necesario.

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Preparemos el camino del Señor

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  9 de diciembre de 2018 – 2do. Domingo de Adviento

Evangelio según san Lucas  3, 1 - 6

 

          1El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, 2 bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. 3 Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, 4 como está escrito en el libro del profeta Isaías:

         "Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. 5 Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. 6 Entonces, todos los hombres verán la Salvación de Dios."

Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

        En este segundo domingo de Adviento, el Evangelio destaca la figura de Juan el Bautista: “Dios dirigió su Palabra a Juan, hijo de Zacarías”. La Palabra de Dios es la gran protagonista de la historia. No lo son ni las autoridades políticas ni religiosas nombradas en el texto evangélico. Es la Palabra la que inspira a los profetas y abre el camino para que llegue el Mesías. Movido por esta Palabra, Juan grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor”.

        Los padres y madres de familia estamos llamados a enseñar, a aconsejar, a corregir. Nuestra misión es un tanto parecida a la de Juan Bautista. ¿No nos sentimos a veces como profetas que gritan en el desierto? Muchas veces nos parece que nuestros hijos no nos escuchan.  En el Evangelio de hoy hallamos una invitación a no abandonar nuestra misión de educadores y dadores de palabras de aliento; con la misión de prepararles el camino en medio del “desierto espiritual” de la sociedad actual.

        Juan Bautista nos convoca a preparar el camino, a prepararnos con ilusión para la Venida del Señor.     Para responder a esta invitación: ¿no sería bueno revisar y renovar nuestra esperanza como familia?  Alguien escribió una vez: “La esperanza eleva los valles, allana los montes, endereza lo que está torcido, vence las dificultades”.

  • ¿Qué actitud tomamos cuando nuestros hijos no nos escuchan?
  • ¿Cómo podemos renovar nuestra esperanza como familia?

 

Señor, destruye las montañas de mi orgullo,

llena con tu gracia todos los vacíos de mi interior

y endereza el camino de mis proyectos y de mis acciones

para que viva tu voluntad y camine por donde a Vos te agrada.

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¡ Levantemos la cabeza !

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  2 de diciembre de 2018 – 1er. Domingo de Adviento

 

Evangelio según san Lucas  21, 25-28. 34-36

        25Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.   26 Los hombres desfallecerán de miedo porque sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. 27 Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. 28 Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación».

      34Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes 35 como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra. 36 Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre».

     Palabra del Señor

 

 

Reflexiones y preguntas

       Es una obviedad decir que vivimos tiempos difíciles. Seguramente hubieron otros que también así lo fueron, pero éstos nos toca vivirlos a nosotros...    El Evangelio de este domingo es una invitación a que, sobre la angustia que a veces nos invade, sobre los ruidos de tanta comunicación que nos llega, sobre la violencia que nos pega diariamente, sobre todo ello siempre tengamos presente que está Jesús.  Las contradicciones y los horrores presentes en nuestra sociedad no deben destruir nuestra esperanza de que es posible una vida mejor.   

      No vivamos atrapados por el miedo o la ansiedad. Lucas resume el pensamiento de Jesús con estas palabras: "Levanten la cabeza". Solo entonces conoceremos de verdad cómo ama Dios al mundo y cómo podemos amarnos entre nosotros. Reavivemos nuestra confianza, levantemos el ánimo y despertemos la esperanza. No vivamos encerrados en nuestros miedos y tristezas. Levantemos la mirada; ampliemos el horizonte. La “Vida” es más que “esta” vida. Nuestro gran riesgo es no entender el verdadero sentido de la vida y quedar atrapados sólo por las cosas, el dinero, por el concepto mundano de la “buena vida”.

        Oremos, pidamos al Señor encontrar paz, impulso nuevo para vivir, fuerza para afrontar todo y poder tener criterio propio y no construido por otros.  En la era de las comunicaciones, estemos siempre comunicados con Dios y tengamos elcorazón enfocado hacia las cosas que realmente importan, que dan sentido a nuestra vida.

 

  • En mi vida ¿cuáles son las cosas que tienen verdadero sentido?

 

  • ¿Qué cosas me ocupan demasiado? ¿Me alejan ellas del sentido de mi vida?

 

 

Señor, ayudame a recordar que

debo gozar de las cosas sabiendo que no son eternas

y que no son ellas el centro de mi corazón,

porque fui creado para Vos,

y mi corazón sólo estará satisfecho cuando descanse en Vos.

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Cristo Rey

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  25 de noviembre de 2018 – Jesucristo Rey del Universo

 

Evangelio según san Juan 18, 33b– 37

 

      33Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?». 34 Jesús le respondió: «¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?». 35 Pilato explicó: «¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho». 36 Jesús respondió:

«Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí».

      37Pilato le dijo: «¿Entonces tú eres rey». Jesús respondió:

«Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz».

      Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

       En este pasaje Jesús nos explicita que Él es Rey y al mismo tiempo nos aclara que su Reino no es de este mundo, sino de ese mundo sobrenatural donde reina invisiblemente en nuestros corazones. Él reina en la humanidad haciendo entrar en el corazón del hombre la luz divina. Él reina manifestando al hombre el verdadero rostro de Dios y su auténtico destino. 

        Cada uno de nosotros está invitado a que Jesús reine en nuestras vidas.

        Hay quienes lo aceptan como amigo, pero lo rechazan como rey. Es decir, prefieren que sean otras cosas las que dominen en su vida (el egoísmo, el prestigio, el dinero, la apariencia social). Creen en Jesús, aceptan sus enseñanzas pero no viven de acuerdo a ellas.

      Jesús reinará en nuestra vida sólo en la medida que vivamos reflejando que Cristo es nuestro Rey. Será nuestro Rey sólo en la medida que nuestro comportamiento como esposos, como papás, como hijos, como hermanos, como vecinos, como trabajadores, cono funcionarios, responda a los valores que Jesús nos transmite.

         Como personas, como miembros de una familia, no olvidemos que sólo cuando reina Jesús en nuestra vida reinará la paz, la verdadera esperanza, la auténtica alegría.

 

  • ¿Tomo a Jesús sólo como mi amigo o lo acepto también como Rey?
  • ¿En que debo modificar mi vida para que refleje sin dudas que Cristo es mi Rey?

 

Señor,

tu Reino es muy distinto a los que me ofrecen en este mundo,

pero sé que en él está la verdad.

Te acepto como mi Rey,

quiero escuchar siempre tu voz.

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Sus Palabras no pasarán

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  18 de noviembre de 2018 – 33ro. durante el año

Evangelio según san Marcos 13, 24– 32

 

      24 En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, 25 las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. 26 Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. 27 Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.

      28Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. 29 Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. 30 Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32 En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.»

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

       En el comienzo de este texto se describe lo que se denomina la “Parusía”, que es al mismo tiempo el fin del mundo y la venida de Jesús lleno de gloria.  Puede despertarnos temor. Se acaba algo que conocemos y viene algo desconocido.  El Señor nos invita a mirarlo desde la fe. 

       Muchos viven “encandilados” por las luces de este mundo, Y más hoy. Se nos presentan tantas cosas fascinantes, atrapantes, que nos dejamos encandilar y vamos tras ellas. “La luz de una pantallita es más fuerte que la de los ojos del que tenemos enfrente”.  Este pasaje nos plantea que llegará un tiempo en que esas luces declinarán y serán reemplazadas por la verdadera luz. No es que los astros declinarán sino que su luminosidad carecerá de sentido ante la gloria luminosa de Jesús quien llegará como una explosión de vida nueva, de luz, de canto, de esperanza. El Señor nos anticipa que habrá signos que preanuncian la parusía (su segunda venida), lo que significará la venida de una vida nueva llena de luz. Y que por más que veamos signos no conocemos ni el día ni la hora.

       Vivamos personalmente y en familia de manera que si el Señor llegase ya no tengamos que preocuparnos porque tenemos que “reparar” algo mal hecho. Pensemos permanentemente qué debo hacer. Cómo debo vivir de manera que no me tenga que arrepentir luego por haber hecho algo. Y para ello, nada mejor que seguir “Sus Palabras”.

 

  • ¿Tengo presente que ese tiempo puede ser ya? ¿Vivo de acuerdo a ello?
  •  ¿Cómo aceptar que la tribulación dejará luego paso a una vida mejor?

 

 

Señor Jesús resucitado,

rodeado de luz y de gloria celestial,

yo sé que estás presente en cada cosa, discretamente, delicadamente,

pero espero que te manifiestes en toda tu hermosura.

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¿Qué damos?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  11 de noviembre de 2018 – 32do. durante el año

Evangelio según san Marcos 12, 38 – 44

 

      38Y él les enseñaba: «Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas 39 y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; 40 que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad».

      41Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia.  42 Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. 43 Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, 44 porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir».

     Palabra del Señor

Reflexiones y preguntas

 

       En este pasaje Jesús resalta el valor de la ofrenda, valor que no está en la cantidad dada sino en lo que esa cantidad significa en cuanto a ofrenda generosa y renuncia a uno mismo. Es un texto de los más conocidos del Evangelio pero, a pesar de ello, cada vez que leemos la Palabra nos tenemos que dejar interpelar nuevamente por ella, en las circunstancias que estemos viviendo hoy cada uno de nosotros.

      Dejémonos motivar por la belleza de esta escena al ver cómo cautiva al Señor esta clase de gestos.  ¿Hace cuanto que no lo cautivamos nosotros a Jesús con un gesto de ese tipo? Por ejemplo, ¿cómo son mis gestos de generosidad para con mi familia, no sólo económicamente, sino también en cuanto a tiempo a compartir, en escucha, en diálogo, en comprensión? Puede ser que un gesto de este tipo se nos haga difícil, porque nos dejamos atrapar por las cosas que quizá no son tan importantes comparadas con mi familia o con mi crecimiento en la fe.

       Pidamos la gracia de una generosidad sincera que nos permita salir de nosotros mismos, de vivir a otro nivel, para que podamos entrar en ese mundo maravilloso que se hace presente en nuestra vida cotidiana y en el seguimiento a Jesús, modelo de nuestra vida. Jesús, quien no es que haya dado algo, sino que lo dio todo...

 

  • ¿En mi vida familiar, siento que vivo la generosidad como lo hizo la viuda? ¿porqué?
  • ¿En qué aspecto debo ser más generoso?

 

Mira Señor mi corazón egoísta, apegado a los bienes, y sánalo.

Coloca en él algo de tu generosidad desbordante

que te llevó a entregarlo todo en la cruz.

Tú que sabes lo que es darse a sí mismo,

enséñame Señor. 

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El mandamiento principal

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  4 de noviembre de 2018 – 31ro. durante el año

Evangelio según san Marcos 12, 28b - 34

 

El mandamiento principal

      28 Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: '¿Cuál es el primero de los mandamientos?  29 Jesús respondió: 'El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor;  30 y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.  31 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos'  32 El escriba le dijo: 'Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él,  33 y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios'.  34 Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: 'Tú no estás lejos del Reino de Dios'. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

     La gente acudía a Jesús para escuchar sus palabras, para pedir que los cure, para aclarar sus dudas. En este caso, es un escriba quien le pregunta qué es lo más importante en la vida.  Jesús le responde de manera clara: “Amar a Dios”, e inmediatamente le agrega “Amar al prójimo”.  Este mensaje de Jesús es esencial si queremos vivir acorde a nuestra fe. No hay un ámbito sagrado en el que nos podamos ver a solas con Dios, si para lograrlo ignoramos a los demás.   

    “Amar” es la única forma sana de vivir, ante Dios y ante las personas. Si en la política o en la religión, en la vida social o en el comportamiento individual, hay algo que no se origine en el amor o vaya contra él, no sirve para construir una vida humana.  Para Jesús «Dios» y «prójimo» son inseparables. No es posible amar a Dios y desentenderse del hermano.

     Adorar a Dios te lleva a tener presente a los demás.  Si tenés tu familia, esto ya implica que hay un grupo de “prójimos” a los que debes amar de la misma manera que Dios le dijo al escriba: “amarlos como a vos mismo”. Cuidalos, respetalos, acompañalos, acogelos, comprendelos, ayudalos en las adversidades, compartí sus alegrías. Y extendé hacia los demás esta forma de amar. Un amor que sea práctico y solidario, sin mediocridad ni cálculos interesados.

 

  • ¿Tu vida religiosa consiste sólo en cumplir normas y preceptos, o te preocupás ante todo en amar como Dios nos enseñó?
  • ¿Es tu amor hacia los demás práctico y solidario, o se queda sólo en un sentimiento?

 

Señor,

quiero que mi vida se oriente de manera sana y

sé que para ello lo más importante es que ame. 

Ayudame a no discriminar a quien amar y a quien no,

sino que ame a todos, así me cueste.

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