No escandalizar

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 30 de septiembre de 2018 – 26to. durante el año

Evangelio según san Marcos 9, 38-43. 45. 47-48

 

 

      38Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros». 39 Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. 40 Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. 41 Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.

      42Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. 43 Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. 45 Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. 47 Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, 48 donde el gusano no muere y el fuego no se apaga

    Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

        La Palabra sigue regalándonos enseñanzas de vida, Ver qué dice, entender el entorno y lo que se narra. Después reflexionar sobre qué me dice esta Palabra hoy a mí.  Y finalmente ver qué le digo yo, qué efecto concreto tiene en mi vida.

        Al leer este pasaje lo primero que notamos es que los discípulos de Jesús cayeron, como los fariseos, en la tentación de querer controlarlo todo. Y ante ello Jesús les propone ser más tolerantes. Un mensaje similar nos está dando el Santo Padre: ”Prefiero una Iglesia que se equivoca por hacer algo, que una que se enferma por quedarse encerrada”.

        Una segunda reflexión se refiere a que Jesús nos invita a revisar nuestra escala de valores y a descubrir que el Reino tiene un valor tan grande que justifica renuncias y sacrificios. Si realmente buscamos esa vida superior que el Señor nos propone no podemos dar rienda suelta a todas nuestras inclinaciones, sobre todo cuando nuestras propias acciones hagan daño a los demás.

       El Evangelio nos enseña un nuevo estilo de vida, marcado sobre todo por una sincera preocupación por el bien del otro.

       Reflexionemos estos puntos ante todo pensando en cómo nos conducimos en nuestra vida familiar.

  • ¿Tolero a mi cónyuge y a mis hijos así no “hagan las cosas como yo quiero”?

 

  •  ¿Qué actitud mía hace daño a alguien de mi familia? ¿por qué no la cambio?

 

 

Iluminame Señor,

para que pueda descubrir el inmenso valor de tu Reino.

Fortaleceme para que sea capaz de entregarlo todo

por ese Reino de vida verdadera.

Leer más ...

Cómo ser más grande

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 23 de septiembre de 2018 – 25to. durante el año

Evangelio según san Marcos 9, 30 - 37

 

El segundo anuncio de la Pasión

      30Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, 31 porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará». 32 Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

La verdadera grandeza

      33Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?». 34 Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.  35 Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos». 36 Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: 37 «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado».

             Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

        Cada uno de nosotros ocupamos un lugar dentro de nuestras familias, por ejemplo como papás o como abuelos a cargo de los nietos. Eso nos lleva a ejercer la autoridad, porque “somos los mayores”.  Es necesario que así lo hagamos, aunque quizá más de una vez nos cueste o nos preguntemos si lo estamos haciendo correctamente. Nos preguntamos: “¿Lo estaré haciendo bien?” “¿Soy aceptado en el rol que me toca en mi familia?” Jesús nos enseña que lo seremos sólo si somos servidores de los demás miembros de la familia. Si bien Él señala la figura de los niños, debemos extender esta enseñanza hacia nuestro cónyuge y hacia los otros mayores.  Recibiendo, acogiendo, considerando especialmente a los más indefensos. No “mandoneándolos”, no ignorándolos, no menospreciándolos. Sanando nuestro orgullo, haciéndonos tan desprendidos como Jesús.

        Si extendemos esta reflexión a nivel social, el Señor da una lección muy dura a quienes ejercen el poder en diversas instituciones.     Serán mejor autoridad en la medida que sean mejores servidores. Superando los deseos de gloria y de poder. No sirviéndose de la posición que ostentan para lograr su beneficio propio sino para servir a los demás, para lograr el beneficio común. Hacerse los últimos y los servidores de todos.

         Así sea en nuestra familia como en nuestra sociedad.

.

  • ¿Cómo ejercés la autoridad propia de tu lugar dentro de tu familia? ¿Podés mejorar en algo?

 

  • ¿Cómo ayudas a que tus hijos aprendan cual es la verdadera forma de ejercer cargos públicos?

 

 

Cambia mi corazón Señor;

sólo Vos podés liberarlo de sus deseos de gloria y de poder,

sólo Vos podés sanar su orgullo y

hacerlo simple y desprendido como el tuyo.

Leer más ...

Cargar con nuestra cruz

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 16 de septiembre de 2018 – 24to. durante el año

Evangelio según san Marcos 8, 27 - 35

 

 

La profesión de fe de Pedro

     27Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?. 28 Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas».   29 «Y ustedes, ¿Tú eres el Mesías». 30 Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.

El primer anuncio de la Pasión

     31Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; 32 y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. 33 Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».

Condiciones para seguir a Jesús

     34 Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. 35 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.

             Palabra del Señor

 

 

Reflexión y preguntas

           Tratamos de imaginarnos cual era el estado de ánimo de los discípulos al comienzo de este Evangelio. Estarían deleitados con las enseñanzas de Jesús, asombrados con sus milagros, impresionados por cómo manejaba las situaciones difíciles. Y, de pronto, Jesús los enfrenta con el sufrimiento, les anuncia su pasión. Tiene que haber sido un golpe fuerte para ellos. “No puede ser” se dirían; “¿por qué su maravillosa vida tiene que pasar por la pasión?” pensarían. Y nosotros, como cónyuges o como padres, ¿cómo reaccionamos cuando apareció un sufrimiento ya sea nuestro o de algún ser querido? ¿Supimos aceptarlo o, como los discípulos, nuestra reacción fue “no puede ser, esto no es justo”?

      En este pasaje, Jesús nos quiere enseñar que sólo mirándolo a Él podremos sobrellevar nuestro sufrimiento y seguirlo hasta el final.  Porque es ese Cristo sufriente quien, entendiéndonos, nos acompañará, quien nos fortalecerá, aliviando nuestro dolor, nuestros cansancios, nuestros fracasos. De esta manera, esa cruz que tanto tememos para nosotros y para nuestra familia, se convertirá en una experiencia de amor, en el amor más grande que puede vivir un ser humano.

  • ¿Reconozco a Jesús sólo en la gloria o también en los momentos de sufrimiento?

 

  • ¿Qué cruces tengo en mi familia? ¿Cómo las cargo y cómo ayudo a los demás a cargarlas?

 

 

Jesús, dame la gracia de no reconocerte sólo en la gloria,

sino también en la pasión,

y de compartir contigo lo que haya de pasión en mi propia vida.

 

Leer más ...

"Ábrete"

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 9 de septiembre de 2018 – 23ro. durante el año

Evangelio según san Marcos 7, 31 - 37

 

Curación de un sordomudo

31 Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis.  32 Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos.  33 Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.  34 Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: 'Efatá', que significa: 'Abrete'.  35 Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.

    36 Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban  37 y, en el colmo de la admiración, decían: 'Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos'.

               Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

      La sordera suele ser usada en las Escrituras como un símbolo de la resistencia a escuchar lo que Dios nos está diciendo. Es así como el relato elegido para este domingo puede ser reflexionado desde dos puntos de vista.

      Primero, centrémonos en el sordo. Está ajeno a lo que pasa. Tanto es así que no va hacia Jesús sino que son sus amigos quienes se lo presentan y son ellos los que le piden su curación.  Jesús “trabaja” sobre él y lo cura de su sordera. El ciego no hizo nada para acercarse a quien lo podía curar. Por suerte para él, unos amigos se interesaron en él y lo llevaron. No lo curó tan sólo Jesús sino que fue necesario que sus amigos (su familia, su comunidad) se interesasen por él.  Así debe ser nuestra familia, una comunidad en la que cada uno se preocupe por el otro, busque el bien del otro y pida a Jesús su intervención si no bastase con nuestra ayuda.

      El otro punto de vista es sobre nosotros mismos. Este relato es una invitación a dejar que Jesús abra bien nuestros ojos y oídos a su persona y a su palabra. Si vivimos sordos al mensaje de Jesús, si no entendemos su proyecto, ni captamos su amor a los que sufren, nos encerraremos en nuestros problemas y no escucharemos los de la gente. No sabremos anunciar la Buena Noticia, o deformaremos el mensaje de Jesús.  No seamos sordos al mensaje de Jesús: «Ábrete».

 

  • ¿Me preocupo por abrir los oídos de mis hermanos y le pido ayuda a Jesús si no puedo por mí mismo?
  • ¿Siento que estoy cerca de las preocupaciones, miedos, trabajos y esperanzas de los miembros de mi familia, o hago “oídos sordos” a ellas?

 

 

Señor,

No quiero vivir encerrado en mi sordera y no captar los signos de los tiempos

ni las necesidades de mis hermanos.

Curame con tu fuerza sanadora y

hacé que escuche tu llamada y la voz de mi prójimo.

Leer más ...

Discusión sobre las tradiciones

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 2 de septiembre de 2018 – 22do. durante el año

Evangelio según san Marcos 7, 1-8.14-15.21-23

 

  Discusión sobre las tradiciones

        1 Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, 2 y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. 3 Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; 4 y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce. Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: '¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?. El les respondió: '¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice:

   Este pueblo me honra con los labios,

   pero su corazón está lejos de mí.

   7 En vano me rinde culto:

   las doctrinas que enseñan

   no son sino preceptos humanos.

8 Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres'.

 

14 Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: 'Escúchenme todos y entiéndanlo bien. 15 Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.

21 Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, 22 los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. 23 Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre'.

        Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

      Para comprender mejor la dureza de la respuesta de Jesús, debemos situarnos en la sociedad judía de ese entonces y tener en cuenta el concepto que se tenía en general de los fariseos: eran personas muy cumplidoras de la religión en lo exterior pero no tanto en lo interior. Para los judíos, las tradiciones eran muy importantes y así las respetaban ellos. Pero Jesús vino a anunciarles una nueva Alianza con Dios, en la que lo más importante es vivir el espíritu de la Ley, antes que sus formas o ritos. De nada les vale ser muy cumplidores en lo exterior y honrar a Dios con los labios pero no hacerlo con el corazón.  Es por eso que Jesús dice que, no nos debe preocupar tanto el conservar intacto el pasado sino el poder hacer realidad una vida fiel al Evangelio.

       Y Jesús avanza más con sus enseñanzas. Dice claramente que no es lo exterior lo que hace impuro al hombre, sino aquello que sale de su interior.  Nos aclara que nada que venga del exterior nos hará impuros sino aquello que salga de nuestro corazón.

       Sintamos hoy el mismo desafío que enfrentaron los fariseos ante Jesús. Pensemos si no sucede que a veces tenemos a Jesús presente en nuestros labios, pero no tanto en nuestro corazón. Dios no quiere que le rindamos un culto vacío sino que vivamos una vida que refleje que Él habita en nuestro corazón, que de dentro nuestro salen cosas puras: respeto, honestidad, generosidad, bondad, verdad, amor, comprensión, consuelo.  

  • Respecto de tu comportamiento con tu familia y comunidad ¿cómo te sentís a la luz de los versículos 21 a 23?
  • Podemos llevar una cruz sobre nuestro pecho, pero ¿bajo ese pecho, en nuestro corazón, también está grabada esa cruz?

 

 

Señor,

si Vos ves que en mi vida no soy tal como parezco,

dame la gracia de la verdad, de vivir con integridad,

que mi fe sea expresión de lo que hay dentro mío.

Leer más ...

Perseverar en la fe

Domingo 26 de agosto de 2018 – 21ro. durante el año

Evangelio según san Juan 6, 60 – 69

 

60Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: '¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?  61 Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: '¿Esto los escandaliza?  62 ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?

63El Espíritu es el que da Vida,

    la carne de nada sirve.

    Las palabras que les dije

    son Espíritu y Vida.

La profesión de fe de Pedro

64Pero hay entre ustedes algunos que no creen'. En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.  65Y agregó: 'Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede'.  66Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.  67 Jesús preguntó entonces a los Doce: '¿También ustedes quieren irse?  68 Simón Pedro le respondió: 'Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.  69Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios'.

          Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

        Muchos de los que oyeron el discurso de Jesús sobre el Pan de Vida quedaron desconcertados. No entendieron lo que Jesús les quiso decir. No se les ocurría pensar que esas palabras podían significar algo nuevo. No se les ocurría pensar que Dios podía ir más allá de lo que ellos conocían. Y algunos hasta terminaron alejándose. Ante ello Jesús les pregunta a sus discípulos: ¿También ustedes quieren irse?

     Las seguridades humanas, inclusive las seguridades religiosas, son frágiles, y por si solas nunca son estables. Tenemos que pedir cada día el don de la perseverancia. Perseverar en la fe, perseverar en nuestra forma de vida acorde a esa fe. Perseverar en la honestidad, en la comprensión, en la acogida, en la esperanza. Sobreponernos a las fragilidades, ya sean las nuestras o la de los miembros de nuestra familia. Y si cayésemos, como lo hizo luego Pedro al negar a Jesús, levantarnos en la certeza que el Señor no sólo nos perdona sino que espera todavía lo mejor de nosotros.

  • ¿Qué siento cuando no alcanzo a entender la voluntad del Señor o cuando me parece que no puedo cumplirla? ¿A veces, también yo ” quiero irme”?
  • ¿Cómo actúo con mis hijos cuando ellos no entienden lo que les quiero decir?

 

“Señor,

enséñame a descubrir que pueda haber una verdad profunda

en aquellas cosas que yo no alcanzo a entender,

en tus palabras que a veces me desconciertan.

Quiero confiar en tu luz Señor,

también cuando mi fe se llena de tinieblas”

 

Leer más ...

Tener Vida eterna

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 19 de agosto de 2018 – 20mo. durante el año

Evangelio según san Juan 6, 51 – 59

 

  51 “Yo soy el pan vivo bajado del cielo;

  el que coma de este pan, vivirá eternamente;

  y el pan que yo daré

  es mi carne, para la vida del mundo.

        52 Los judíos discutían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53 Jesús les respondió:

     “Les aseguro

     Que si no comen la carne

     del Hijo del Hombre,

     y no beben su sangre,

     no tendrán vida en ustedes.

  54 El que come mi carne y bebe mi sangre,

     tiene Vida eterna;

     y yo le resucitaré en el último día.

  55 Porque mi carne es la verdadera comida,

     y mi sangre la verdadera bebida.

  56 El que come mi carne y bebe mi sangre,

     Permanece en mí, y yo en él.

  57 Así como me yo, que he sido enviado

     por el Padre que tiene Vida,

     vivo por el Padre, de la misma manera,

     el que me come, vivirá por mí.

  58 Este es el pan bajado del cielo;

     no como el que comieron sus padres y murieron;

     el que come de este pan,

     vivirá eternamente.

       

   59 Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaum.

               Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

      El evangelista San Juan insiste en presentarnos a Jesús como el Pan de Vida. En esta parte de su discurso del Pan de Vida habla de comer y beber a Jesús; donde el pan es reemplazado por la carne.  A través de este gesto sensible de comer, el Cristo entero entra en nuestra vida. Todo su ser: su mente, sus afectos, su divinidad. Al recibir la Eucaristía se realiza la unión más íntima que podamos esperar en esta vida.

      Pero esto supone que se lo coma con fe, que se lo reciba con un corazón bien dispuesto, que uno tenga la convicción de que realmente está recibiendo a su Redentor y Señor que se entrega como alimento espiritual.  Y que, entonces, obremos en consecuencia, con los sentimientos y afectos que nos enseñó Jesús. Nuestra vida, y en particular en el trato con aquellos que componen mi familia, debe mostrar la cálida acogida, la escucha, la comprensión, el acompañamiento, el perdón, la palabra justa de Jesús. Que el otro pueda ver en nosotros el reflejo de ese amor inmenso que el Señor siente por nosotros.

  • ¿Qué tenemos que hacer para disponer mejor nuestro corazón antes de  recibir la Eucaristía?
  • ¿Qué valores (de los que nos enseñó Jesús) se están debilitando más en las familias actuales?

 

 

“Señor,

 toca mis ojos con la luz de tu Espíritu

para que pueda reconocer tu presencia en la Eucaristía, 

para que cada vez que te coma me deje poseer por tu vida,

por tu plenitud, por tu amor inmenso, por todo tu ser resucitado”

 

Leer más ...

“Dejarnos atraer por el Padre”

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 12 de agosto de 2018 – 19no. durante el año

Evangelio según san Juan 6, 41 – 51

        41 Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: “Yo soy el pan de vida bajado del cielo”. 42 Y decían: ¿Acaso éste no es Jesús, el hijo de José?, nosotros conocemos a su padre y a su madre ¿Cómo puede decir ahora; “Yo he bajado del cielo”? 43 Jesús tomó la palabra y les dijo: “No murmuren entre ustedes.

44 Nadie puede venir a mí,

    si no lo atrae el Padre que me envió;

    y yo le resucitaré en el último día.

45 Escrito está en el libro de los Profetas:

    Todos serán instruidos por Dios.

    Todo el que oyó al Padre,

    y recibe su enseñanza,

    viene a mí.

46 Nadie ha visto nunca al Padre,

    sino el que viene de Dios;

    sólo él ha visto al Padre.

47 Les aseguro

    que el que cree, tiene Vida eterna.

48 Yo soy el Pan de vida.

49 Sus padres en el desierto

    comieron el maná y murieron.

50 Pero este es el pan que desciende del cielo,

    para que el que lo coma no muera.

51 Yo soy el pan vivo bajado del cielo.

    El que coma de este pan vivirá eternamente,

    y el pan que yo daré

    es mi carne, para la vida del mundo.

                Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

           El texto evangélico de este domingo es una invitación a dejarnos atraer por Dios Padre y a partir de ello llegar a Jesús. Dentro nuestro, nuestra conciencia nos “hace llegar diversas voces”, muchas veces influenciadas por los mensajes que nos llegan desde la sociedad actual. Si de todos esos mensajes sabemos discernir qué es lo realmente bueno para nosotros, lo hermoso, lo noble, lo que hace bien al ser humano, fácilmente seremos invitados por Dios Padre a “sintonizar con Jesús”, a vivir intentando hacerlo como Él lo hizo.  Al “sintonizar con Jesús” conoceremos una vida diferente, de mucha mejor calidad, una vida que será para siempre.  

         Dios Padre nos invita a conocerlo en la persona de Jesús, Dios encarnado como un hombre tan humano, cercano y cordial, que es capaz de darnos una vida nueva, una vida que no se sostiene con cosas materiales sino con el alimento espiritual.  Es la dimensión más profunda de nuestro ser, la misma vida de Dios en lo hondo de nuestros corazones. En esa dimensión de nuestro ser, el verdadero alimento es la presencia de Jesús, su Palabra, su presencia en la Eucaristía. Se trata de alimentar no sólo nuestro cuerpo y nuestra mente sino también nuestro espíritu.

        Escuchemos la voz de Dios dentro de nuestro corazón y dejémonos conducir por Él hacia Jesús. Así se despertará dentro nuestro la paz, la verdad, la esperanza y el amor.

  1. ¿Estoy alimentando bien mi espíritu, o sólo procuro alimento para mi cuerpo y mi mente?
  2. ¿Acompaño a mis hijos / cónyuge si ellos han comenzado su acercamiento y crecimiento espiritual?

Señor,

reconozco que Vos sos el alimento que me da la vida verdadera.

Confío en Vos, Pan de Vida, y voy a Vos

para recibir tu alimento, tu Palabra y tu Eucaristía.

Leer más ...

“Yo soy el pan de Vida”

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 5 de agosto de 2018 – 18vo. durante el año

Evangelio según san Juan 6, 24–35

 

       24 Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.  25 Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?.  26 Jesús les respondió:

 

  "Les aseguro

  que ustedes me buscan,

  no porque vieron signos,

  sino porque han comido pan

  hasta saciarse.

  27 Trabajen, no por el alimento perecedero,

  sino por el que permanece

  hasta la Vida eterna,

  el que les dará el Hijo del hombre;

  porque es él a quien Dios, el Padre,

  marcó con su sello".

 

28 Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?.  29 Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".  30 Y volvieron a preguntarle: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?  31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo".

32 Jesús respondió:

 

  "Les aseguro

  que no es Moisés el que les dio

  el pan del cielo;

  mi Padre les da el verdadero pan del cielo;

  33 porque el pan de Dios

  es el que desciende del cielo

  y da Vida al mundo".

 

34 Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". 35 Jesús les respondió:

 

  "Yo soy el pan de Vida.

  El que viene a mí jamás tendrá hambre;

  el que cree en mí jamás tendrá sed.

        Palabra del Señor

Reflexión y pregunta

           Este pasaje evangélico es la continuación de la lectura del domingo pasado. Hace una semana vimos cómo Jesús se preocupa y se ocupa de que el pueblo tenga el alimento material que necesita. Vimos también el lugar que tiene la solidaridad en ello. El día anterior compartieron con Jesús una comida sorprendente y gratuita. Han comido pan hasta saciarse. ¿Cómo lo van a dejar marchar? Lo que buscan es que Jesús repita su gesto y los vuelva a alimentar.

           Pero, Jesús cree necesario aclararles que no deben seguirlo sólo porque han comido pan, porque hay otra hambre en el corazón humano hay otra insatisfacción que busca también ser satisfecha. Les habla sobre que deben trabajar para lograr un alimento imperecedero, un alimento que les va a dar “la Vida”. 

          La gente que lo siguió no entiende bien lo que Jesús quiere trasmitirle y le preguntan: “¿Qué tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?”  La respuesta de Jesús es simple: “Crean en Mí”.

          Hoy, esa respuesta de Jesús debe tocar nuestros corazones. Toda la fuerza de nuestra fe está en creer en Jesucristo y seguirlo. Reconocer en Él a quien nos da el Pan de Vida.  Sus valores, sus actitudes, su forma de vivir es lo único que puede calmar nuestra hambre y nuestra sed; ya sea de una vida familiar más armónica, de una sociedad más justa, de una realización personal. Así no veamos los resultados, el obrar como Él hubiese obrado en esas circunstancias nos da la paz de saber que estamos viviendo de una manera que luego no nos reprocharemos.

           Creer en Él, el Señor que nos guía, nos acompaña y nos da cada día su Pan de Vida, la Eucaristía, el alimento imperecedero para nuestra vida de cristianos.

 

 

  1.  Si bien debo trabajar y esforzarme para traer a mi familia el pan de cada día, ¿tengo la misma preocupación por el alimento espiritual, el Pan de Vida?

 

 

Señor,

 no dejes que me olvide de esas necesidades más profundas que

sólo con la fe puedo saciar.

Leer más ...

Darles de comer

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 29 de julio de 2018 – 17mo. durante el año

Evangelio según san Juan 6, 1–15

La multiplicación de los panes

      1 Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. 2 Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. 3 Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 4 Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer? 6 El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan". 8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 "Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente? 10 Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. 11 Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. 12 Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada". 13 Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. 14 Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo". 15 Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

        Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

    Jesús siempre está atento a la necesidad de la gente. No sólo se ocupa de alimentarlos con la Buena Noticia, de sanarlos, sino que además se preocupa por su alimento material. Así era Jesús. Vivía pensando en las necesidades básicas del ser humano.

    Nos detendremos en la actitud de dos personajes de este relato: la de Felipe y la de un joven del que desconocemos su nombre.

     Ante la inquietud de Jesús, Felipe trata de desentenderse del asunto. “¿Dónde vamos a ir a comprar la comida?”; “El dinero no nos va a alcanzar”. Pensamientos muy humanos aunque carentes de espíritu solidario y de la confianza en la providencia. Jesús insiste (hasta nos parece que le habría dicho: “no necesitás sólo de dinero para solucionar los problemas”…)

    Aparece en escena un joven desconocido: tiene cinco panes y dos pescados: totalmente insuficientes para cinco mil hombres. Pero para ese joven era todo. A pesar de ello, lo ofrece como su aporte ante la necesidad de todos. Y Jesús vuelve a marcar el camino: le da gracias a Dios de contar con ese alimento, lo pone en manos de Dios, confía en la providencia. Es entonces cuando sucede el milagro. La disponibilidad para compartir expresada en la actitud de ese joven logra lo que el dinero y la poca preocupación de Felipe no lograron. 

    Se alimentaron todos. Con la simpleza de lo que es verdaderamente necesario. Una comida fraterna símbolo de la comunidad que Jesús anhela como modelo de una humanidad nueva y fraterna.

 

 

 

  1.  ¿Sos solidario sólo cuando te piden, o sale de vos el serlo siempre?
  2. ¿Hablan en familia sobre el compartir?

 

 

Señor,

transforma los corazones humanos,

especialmente a los ambiciosos o indiferentes,

de manera que haya pan para todos

Leer más ...