Sus Palabras no pasarán

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  18 de noviembre de 2018 – 33ro. durante el año

Evangelio según san Marcos 13, 24– 32

 

      24 En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, 25 las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. 26 Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. 27 Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.

      28Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. 29 Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. 30 Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32 En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.»

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

       En el comienzo de este texto se describe lo que se denomina la “Parusía”, que es al mismo tiempo el fin del mundo y la venida de Jesús lleno de gloria.  Puede despertarnos temor. Se acaba algo que conocemos y viene algo desconocido.  El Señor nos invita a mirarlo desde la fe. 

       Muchos viven “encandilados” por las luces de este mundo, Y más hoy. Se nos presentan tantas cosas fascinantes, atrapantes, que nos dejamos encandilar y vamos tras ellas. “La luz de una pantallita es más fuerte que la de los ojos del que tenemos enfrente”.  Este pasaje nos plantea que llegará un tiempo en que esas luces declinarán y serán reemplazadas por la verdadera luz. No es que los astros declinarán sino que su luminosidad carecerá de sentido ante la gloria luminosa de Jesús quien llegará como una explosión de vida nueva, de luz, de canto, de esperanza. El Señor nos anticipa que habrá signos que preanuncian la parusía (su segunda venida), lo que significará la venida de una vida nueva llena de luz. Y que por más que veamos signos no conocemos ni el día ni la hora.

       Vivamos personalmente y en familia de manera que si el Señor llegase ya no tengamos que preocuparnos porque tenemos que “reparar” algo mal hecho. Pensemos permanentemente qué debo hacer. Cómo debo vivir de manera que no me tenga que arrepentir luego por haber hecho algo. Y para ello, nada mejor que seguir “Sus Palabras”.

 

  • ¿Tengo presente que ese tiempo puede ser ya? ¿Vivo de acuerdo a ello?
  •  ¿Cómo aceptar que la tribulación dejará luego paso a una vida mejor?

 

 

Señor Jesús resucitado,

rodeado de luz y de gloria celestial,

yo sé que estás presente en cada cosa, discretamente, delicadamente,

pero espero que te manifiestes en toda tu hermosura.

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¿Qué damos?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  11 de noviembre de 2018 – 32do. durante el año

Evangelio según san Marcos 12, 38 – 44

 

      38Y él les enseñaba: «Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas 39 y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; 40 que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad».

      41Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia.  42 Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. 43 Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, 44 porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir».

     Palabra del Señor

Reflexiones y preguntas

 

       En este pasaje Jesús resalta el valor de la ofrenda, valor que no está en la cantidad dada sino en lo que esa cantidad significa en cuanto a ofrenda generosa y renuncia a uno mismo. Es un texto de los más conocidos del Evangelio pero, a pesar de ello, cada vez que leemos la Palabra nos tenemos que dejar interpelar nuevamente por ella, en las circunstancias que estemos viviendo hoy cada uno de nosotros.

      Dejémonos motivar por la belleza de esta escena al ver cómo cautiva al Señor esta clase de gestos.  ¿Hace cuanto que no lo cautivamos nosotros a Jesús con un gesto de ese tipo? Por ejemplo, ¿cómo son mis gestos de generosidad para con mi familia, no sólo económicamente, sino también en cuanto a tiempo a compartir, en escucha, en diálogo, en comprensión? Puede ser que un gesto de este tipo se nos haga difícil, porque nos dejamos atrapar por las cosas que quizá no son tan importantes comparadas con mi familia o con mi crecimiento en la fe.

       Pidamos la gracia de una generosidad sincera que nos permita salir de nosotros mismos, de vivir a otro nivel, para que podamos entrar en ese mundo maravilloso que se hace presente en nuestra vida cotidiana y en el seguimiento a Jesús, modelo de nuestra vida. Jesús, quien no es que haya dado algo, sino que lo dio todo...

 

  • ¿En mi vida familiar, siento que vivo la generosidad como lo hizo la viuda? ¿porqué?
  • ¿En qué aspecto debo ser más generoso?

 

Mira Señor mi corazón egoísta, apegado a los bienes, y sánalo.

Coloca en él algo de tu generosidad desbordante

que te llevó a entregarlo todo en la cruz.

Tú que sabes lo que es darse a sí mismo,

enséñame Señor. 

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El mandamiento principal

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  4 de noviembre de 2018 – 31ro. durante el año

Evangelio según san Marcos 12, 28b - 34

 

El mandamiento principal

      28 Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: '¿Cuál es el primero de los mandamientos?  29 Jesús respondió: 'El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor;  30 y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.  31 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos'  32 El escriba le dijo: 'Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él,  33 y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios'.  34 Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: 'Tú no estás lejos del Reino de Dios'. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

     La gente acudía a Jesús para escuchar sus palabras, para pedir que los cure, para aclarar sus dudas. En este caso, es un escriba quien le pregunta qué es lo más importante en la vida.  Jesús le responde de manera clara: “Amar a Dios”, e inmediatamente le agrega “Amar al prójimo”.  Este mensaje de Jesús es esencial si queremos vivir acorde a nuestra fe. No hay un ámbito sagrado en el que nos podamos ver a solas con Dios, si para lograrlo ignoramos a los demás.   

    “Amar” es la única forma sana de vivir, ante Dios y ante las personas. Si en la política o en la religión, en la vida social o en el comportamiento individual, hay algo que no se origine en el amor o vaya contra él, no sirve para construir una vida humana.  Para Jesús «Dios» y «prójimo» son inseparables. No es posible amar a Dios y desentenderse del hermano.

     Adorar a Dios te lleva a tener presente a los demás.  Si tenés tu familia, esto ya implica que hay un grupo de “prójimos” a los que debes amar de la misma manera que Dios le dijo al escriba: “amarlos como a vos mismo”. Cuidalos, respetalos, acompañalos, acogelos, comprendelos, ayudalos en las adversidades, compartí sus alegrías. Y extendé hacia los demás esta forma de amar. Un amor que sea práctico y solidario, sin mediocridad ni cálculos interesados.

 

  • ¿Tu vida religiosa consiste sólo en cumplir normas y preceptos, o te preocupás ante todo en amar como Dios nos enseñó?
  • ¿Es tu amor hacia los demás práctico y solidario, o se queda sólo en un sentimiento?

 

Señor,

quiero que mi vida se oriente de manera sana y

sé que para ello lo más importante es que ame. 

Ayudame a no discriminar a quien amar y a quien no,

sino que ame a todos, así me cueste.

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¡Que podamos ver!

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  28 de octubre de 2018 – 30mo. durante el año

Evangelio según san Marcos 10, 46 - 52

 

      46Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo –Bartimeo, un mendigo ciego– estaba sentado junto al camino.  47 Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!».  48 Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!».  49 Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Animo, levántate! El te llama».  50 Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él.  51 Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?. El le respondió: «Maestro, que yo pueda ver».  52 Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

        Los discípulos y otros fieles seguidores de Jesús, lo acompañaban en su peregrinar por los distintos pueblos hacia Jerusalén.  De pronto, los sorprenden los gritos de un mendigo ciego. Eso no estaba dentro de los planes cuando llegaban a Jericó. Es por eso que muchos reaccionan irritados pretendiendo hacer callar al mendigo.

        La actitud de los discípulos, que contrasta con la de Jesús, es una advertencia hoy para nosotros. Porque nos puede suceder que nos acostumbramos a una vida “a nuestra medida”, o que nos obsesionemos con algún plan que queremos realizar. ¿Y qué pasa si entonces alguien de nuestra familia nos pide algo distinto o reclama algo?  A veces, preferimos hacer callar a los que interfieren en nuestra programación, intentamos hacer desaparecer la voz de los que perturban nuestra falsa paz, o tratamos de “neutralizar” el reclamo de los que pueden privarnos de la comodidad y de las estructuras que nos hemos creado para nosotros pero que pueden no ser las adecuadas para todo el núcleo familiar.

       Reflexionemos también sobre el otro aspecto de este pasaje. El reclamo de Bartimeo es la imagen viva del que espera a Jesús con el corazón confiado, quien no sólo cree en Él sino que habiendo   logrado lo que le pidió, su curación, lo sigue. Para que esto suceda, lo primero que hizo Bartimeo fue “arrojar su manto”, o sea, desprenderse de aquello que le molestase para acercarse a Jesús. Y luego de hacerlo, va decididamente hacia Él.   Hermoso ejemplo de fe y agradecimiento.

  • ¿Escucho con real disposición si algún otro miembro de mi familia nos piden algo, o trato de “neutralizar” su pedido?
  • Cuando le pido algo al Señor, ¿tengo la misma fe del ciego quien, antes de ser curado, ya había arrojado el manto que lo identificaba como tal?

Señor, yo también estoy un poco al borde del camino,

ciego y solitario, necesitado y a oscuras.

Yo también tengo mis cegueras y me cuesta ver

la luz de tu verdad y el sentido de mi vida.

Por eso te ruego que abras mis ojos y me hagas ver la luz. Amén.

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Autoridad y Servicio

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo  21 de octubre de 2018 – 29no. durante el año

Evangelio según san Marcos 10, 35 - 45

         35Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir». 36 El les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». 37 Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria». 38 Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?». 39 «Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. 40 En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados».

41Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. 42 Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. 43 Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; 44 y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. 45 Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

       En este pasaje Jesús le deja en claro a sus discípulos (y hoy lo hace a nosotros) que el estilo de vida que Él les propone implica que la autoridad sea más servicio que gloria. Que no interesan los reconocimientos púbicos o los lugares de dominio.  Y va más allá de esto, cuando les pregunta si están dispuestos a beber el cáliz que Él beberá. El cáliz simboliza la sangre derramada, su entrega en la Pasión. Si bien Dios nos regala momentos de felicidad y alegría, nos quiere recordar que a veces nuestra misión y tarea familiar nos exigirá renuncias, cansancios y momentos difíciles.

       Ambas enseñanzas de Jesús se aplican a nuestra vida familiar. Por un lado, ejercer esa autoridad propia de padres más como un servicio que como un lugar de dominio. Ejercer una autoridad que tenga como pilar fundamental el ejemplo de vida que les demos a nuestros hijos.    Por otro lado, no claudicar ante los cansancios o los momentos difíciles. Aceptar que a veces debemos renunciar a cosas personales porque ante todo está el sentido de nuestra vida, la misión que nos fijamos al decidir formar una familia.

  • Ante tantos ejemplos de autoridad mal ejercida, ¿me dejo llevar por la corriente o lucho por ejercerla cristianamente?
  • ¿Cómo me ayuda mi fe en los momentos difíciles? ¿Tendré que reforzarla?

Jesús,

 ayudame a recordar que la grandeza está

en el servicio humilde y desinteresado.

Liberame de estar pendiente de puestos,

reconocimientos humanos y lugares de gloria.

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Heredar la vida eterna

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 14 de octubre de 2018 – 28vo. durante el año

Evangelio según san Marcos 10, 17 - 30

 

 

      17Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?». 18 Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. 19 Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre». 20 El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud». 21 Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme». 22 El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.

      23Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!». 24 Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios!. 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios». 26 Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?». 27 Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible».

      28Pedro le dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». 29 Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, 30 desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.

    Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

       En el texto de hoy vemos a un hombre que cumple con sus obligaciones pero que tiene cuestionamientos más profundos. Hasta acá podría ser un papá o una mamá que sea un buen cónyuge, que atienda bien a sus hijos, que cuide de su hogar y que además tenga inquietudes espirituales superiores. Volviendo al hombre de este pasaje, él reconoce a Jesús como el “maestro bueno” y le pregunta qué hacer para alcanzar la vida eterna. Y la respuesta del Señor lo desconcierta, no se siente capaz de cumplirla y se va entristecido. 

           Si bien Jesús menciona los bienes materiales, con esto quiso ejemplificar que para alcanzar el tesoro en el cielo es necesario despojarse por completo ante Dios. No apegarnos a cosas ni a personas como si fueran nuestra salvación. Seguir haciendo todas las cosas buenas que hacemos, pero hacerlas con actitud de entrega total.

           No sentirnos dominadores o poseedores de las cosas, sino administradores de las mismas,

           No sentirnos propietarios del resto de la familia, sino servidores de ella. Pensemos (y actuemos en consecuencia) que ella no sería “mi” esposa si yo no fuese “su” esposo”, que ellos no serían “mis” hijos si yo no fuese “su” padre.

         Vivamos de esta forma en toda nuestra vida. Veremos que la recompensa no es sólo la celestial, sino que además alcanzaremos una plenitud terrena donde no nos falta nada de lo que se necesita para ser verdaderamente feliz.  

  • ¿Cómo es  mi relación con los bienes materiales?, ¿sólo dispongo de ellos, o me aferro a ellos como fuente de seguridad y felicidad?
  • ¿Debo cambiar mi actitud posesiva hacia alguien de mi familia?

 

Señor,

Ayúdame para que mi corazón

no se aferra a cosas y personas  como si fueran mi salvación.

Cuento con tu gracia para despojarme de esa forma de vivir y

para que mi corazón esté siempre disponible para tu Reino.

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Recibir el Reino y vivir acorde a él

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 7 de octubre de 2018 – 27mo. durante el año

Evangelio según san Marcos 10, 2 - 16

     2 Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?». 3 El les respondió: «¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?». 4 Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella». 5 Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. 6 Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. 7 Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre. 8 y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. 9 Que el hombre no separe lo que Dios ha unido». 10 Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto. 11 El les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; 12 y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio».

     13Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. 14 Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. 15 Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él». 16 Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos

    Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

      Este pasaje nos deja dos cuestiones a reflexionar. La primera se refiere a cómo Jesús exalta la unión entre los esposos. Jesús exhorta a seguir el plan original de Dios y unirse dispuestos a mantener el matrimonio luchando contra las adversidades. Es de notar que, cuando Jesús rechaza el adulterio, lo hace eliminando la superioridad despótica del hombre sobre la mujer que se vivía en esa época, estableciendo que las exigencias son las mismas para los dos. Esta primera parte del Evangelio de este domingo nos debe llevar a reflexionar sobre el valor que le damos a nuestra promesa conyugal de amarnos y respetarnos para siempre. Amor que implica no sólo un sentimiento sino la voluntad de mantenerlo a pesar de las dificultades. Respeto que implica esas tres palabras que nos recuerda el Santo Padre (“permiso”, “gracias”, “perdón”) a las que podríamos agregarle “por favor”,

         En el párrafo final, Jesús nos invita a una actitud de humilde confianza que nos lleve a una profunda convicción de que necesitamos de Dios. Esta actitud, propia de aquel que sabe que solo no puede, es imprescindible para poder cumplir con lo que el Señor nos dice al comienzo del texto. Reconocer que Él puede darnos la unión, la fortaleza, la paciencia, la empatía, el discernimiento, el poder reconocer cuando estamos errados, el saber reconocer no solo lo malo sino también lo bueno. Y con ello, mantener siempre viva la llama de nuestro amor   

  • ¿Cómo me ocupo en mantener vivo el amor conyugal?
  • ¿Qué actitud debería revisar para mejorar nuestra unión conyugal?

 

 

Señor,

danos la gracia de la fidelidad a los que nos hemos unido en matrimonio;

que vivamos el gozo de pertenecernos el uno al otro a pesar de todo

y sepamos superar las dificultades que amenazan al amor.

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No escandalizar

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 30 de septiembre de 2018 – 26to. durante el año

Evangelio según san Marcos 9, 38-43. 45. 47-48

 

 

      38Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros». 39 Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. 40 Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. 41 Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.

      42Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. 43 Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. 45 Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. 47 Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, 48 donde el gusano no muere y el fuego no se apaga

    Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

        La Palabra sigue regalándonos enseñanzas de vida, Ver qué dice, entender el entorno y lo que se narra. Después reflexionar sobre qué me dice esta Palabra hoy a mí.  Y finalmente ver qué le digo yo, qué efecto concreto tiene en mi vida.

        Al leer este pasaje lo primero que notamos es que los discípulos de Jesús cayeron, como los fariseos, en la tentación de querer controlarlo todo. Y ante ello Jesús les propone ser más tolerantes. Un mensaje similar nos está dando el Santo Padre: ”Prefiero una Iglesia que se equivoca por hacer algo, que una que se enferma por quedarse encerrada”.

        Una segunda reflexión se refiere a que Jesús nos invita a revisar nuestra escala de valores y a descubrir que el Reino tiene un valor tan grande que justifica renuncias y sacrificios. Si realmente buscamos esa vida superior que el Señor nos propone no podemos dar rienda suelta a todas nuestras inclinaciones, sobre todo cuando nuestras propias acciones hagan daño a los demás.

       El Evangelio nos enseña un nuevo estilo de vida, marcado sobre todo por una sincera preocupación por el bien del otro.

       Reflexionemos estos puntos ante todo pensando en cómo nos conducimos en nuestra vida familiar.

  • ¿Tolero a mi cónyuge y a mis hijos así no “hagan las cosas como yo quiero”?

 

  •  ¿Qué actitud mía hace daño a alguien de mi familia? ¿por qué no la cambio?

 

 

Iluminame Señor,

para que pueda descubrir el inmenso valor de tu Reino.

Fortaleceme para que sea capaz de entregarlo todo

por ese Reino de vida verdadera.

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Cómo ser más grande

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 23 de septiembre de 2018 – 25to. durante el año

Evangelio según san Marcos 9, 30 - 37

 

El segundo anuncio de la Pasión

      30Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, 31 porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará». 32 Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

La verdadera grandeza

      33Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?». 34 Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.  35 Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos». 36 Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: 37 «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado».

             Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

        Cada uno de nosotros ocupamos un lugar dentro de nuestras familias, por ejemplo como papás o como abuelos a cargo de los nietos. Eso nos lleva a ejercer la autoridad, porque “somos los mayores”.  Es necesario que así lo hagamos, aunque quizá más de una vez nos cueste o nos preguntemos si lo estamos haciendo correctamente. Nos preguntamos: “¿Lo estaré haciendo bien?” “¿Soy aceptado en el rol que me toca en mi familia?” Jesús nos enseña que lo seremos sólo si somos servidores de los demás miembros de la familia. Si bien Él señala la figura de los niños, debemos extender esta enseñanza hacia nuestro cónyuge y hacia los otros mayores.  Recibiendo, acogiendo, considerando especialmente a los más indefensos. No “mandoneándolos”, no ignorándolos, no menospreciándolos. Sanando nuestro orgullo, haciéndonos tan desprendidos como Jesús.

        Si extendemos esta reflexión a nivel social, el Señor da una lección muy dura a quienes ejercen el poder en diversas instituciones.     Serán mejor autoridad en la medida que sean mejores servidores. Superando los deseos de gloria y de poder. No sirviéndose de la posición que ostentan para lograr su beneficio propio sino para servir a los demás, para lograr el beneficio común. Hacerse los últimos y los servidores de todos.

         Así sea en nuestra familia como en nuestra sociedad.

.

  • ¿Cómo ejercés la autoridad propia de tu lugar dentro de tu familia? ¿Podés mejorar en algo?

 

  • ¿Cómo ayudas a que tus hijos aprendan cual es la verdadera forma de ejercer cargos públicos?

 

 

Cambia mi corazón Señor;

sólo Vos podés liberarlo de sus deseos de gloria y de poder,

sólo Vos podés sanar su orgullo y

hacerlo simple y desprendido como el tuyo.

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Cargar con nuestra cruz

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 16 de septiembre de 2018 – 24to. durante el año

Evangelio según san Marcos 8, 27 - 35

 

 

La profesión de fe de Pedro

     27Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?. 28 Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas».   29 «Y ustedes, ¿Tú eres el Mesías». 30 Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.

El primer anuncio de la Pasión

     31Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; 32 y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. 33 Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».

Condiciones para seguir a Jesús

     34 Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. 35 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.

             Palabra del Señor

 

 

Reflexión y preguntas

           Tratamos de imaginarnos cual era el estado de ánimo de los discípulos al comienzo de este Evangelio. Estarían deleitados con las enseñanzas de Jesús, asombrados con sus milagros, impresionados por cómo manejaba las situaciones difíciles. Y, de pronto, Jesús los enfrenta con el sufrimiento, les anuncia su pasión. Tiene que haber sido un golpe fuerte para ellos. “No puede ser” se dirían; “¿por qué su maravillosa vida tiene que pasar por la pasión?” pensarían. Y nosotros, como cónyuges o como padres, ¿cómo reaccionamos cuando apareció un sufrimiento ya sea nuestro o de algún ser querido? ¿Supimos aceptarlo o, como los discípulos, nuestra reacción fue “no puede ser, esto no es justo”?

      En este pasaje, Jesús nos quiere enseñar que sólo mirándolo a Él podremos sobrellevar nuestro sufrimiento y seguirlo hasta el final.  Porque es ese Cristo sufriente quien, entendiéndonos, nos acompañará, quien nos fortalecerá, aliviando nuestro dolor, nuestros cansancios, nuestros fracasos. De esta manera, esa cruz que tanto tememos para nosotros y para nuestra familia, se convertirá en una experiencia de amor, en el amor más grande que puede vivir un ser humano.

  • ¿Reconozco a Jesús sólo en la gloria o también en los momentos de sufrimiento?

 

  • ¿Qué cruces tengo en mi familia? ¿Cómo las cargo y cómo ayudo a los demás a cargarlas?

 

 

Jesús, dame la gracia de no reconocerte sólo en la gloria,

sino también en la pasión,

y de compartir contigo lo que haya de pasión en mi propia vida.

 

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