Domingo 19 de julio de 2015

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 19 de julio de 2015

 

 

                               Evangelio según san Marcos  (6, 30 – 34)

 

          30Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.  31 El les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco». Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.  32 Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.  33 Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.

          34Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

 Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

      Los apóstoles le cuentan a Jesús todo lo que habían trabajado. Y, ante ello, Jesús los llama a descansar. Es válido el descanso ante las tensiones y fatigas o luego de la intensa tarea. Debemos tener el reposo necesario.

       A veces el esfuerzo en el trabajo hogareño o en la atención de la familia es muy cansador. Esto nos invita a pensar que el servicio generoso a los demás nunca debería ser algo agobiante o que nos impida el encuentro con el Señor.  Porque viviendo el servicio en nuestro hogar, a nuestra familia o al prójimo en general, por amor y en presencia de Jesús, ese mismo servicio nos brinda satisfacción interior y se convierte en un encuentro con el Señor. Es natural cansarnos pero nos ayuda a superarlo el pensar el porqué de nuestro servicio, ya sea en la casa, en la Iglesia o donde sea: por amor al prójimo pero ante todo a Aquel que nos amó primero.

 

·         ¿Me permito descansar cuando lo necesito?

·         ¿Soy consciente que al servir por amor, la carga se aligera? 

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La misión de proclamar

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 12 de julio de 2015

 

 

                               Evangelio según san Marcos  (6, 7 – 13)

 

          7Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.  8 Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; 9 que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas.  10 Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.  11 Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos».  12 Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; 13 expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

   Palabra del Señor

                                                 

                                                   Reflexión y preguntas

      Podemos reflexionar este pasaje desde dos puntos de vista:como discípulos enviados a llevar la Palabra, o como las casas adonde llega esa Palabra.

      Si lo vemos como discípulos, el Señor nos pide que la misión a la que estamos llamados se concrete no sólo con el anuncio sino también con nuestro estilo de vida. Nos invita a desprendernos de las seguridades de este mundo y a depender humildemente de la providencia de Dios. Comprender que el Señor nos llama a salir hacia el otro (inclusive o principalmente en nuestra propia familia). Y esto quizá nos lleve a tener que dejar alguna actividad o gozo nuestro, aunque sean lícitos, por amor al otro, por poder tener tiempo o recursos para ocuparnos del otro.

    Si lo vemos desde el punto de vista de la casa a la que llega el anuncio, la pregunta que nos debemos hacer es si le damos lugar a ese anuncio, si lo alojamos en nuestro corazón, si realmente lo escuchamos.

 

·         ¿Asumimos la misión de anunciar la Buena Nueva no sólo de Palabra sino reflejándola con nuestro estilo de vida?

·         ¿Somos capaces de privarnos de algún gozo, aunque sea lícito, por amor al otro? 

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Jesús en casa

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 5 de julio de 2015

 

 

                               Evangelio según san Marcos  (6, 1 – 6a)

          1 Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. 2 Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: «¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?  3 ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanos no viven aquí entre nosotros?». Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.  4 Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa».  5 Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. 6 Y él se asombraba de su falta de fe.

      Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

      Jesús va a su tierra. Anuncia, predica. Desconfían de Él, ¡sus propios parientes! No puede hacer milagros y se extraña de su falta de fe. La frase de Jesús: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”. Jesús pasó por lo mismo que nosotros. Quizá el lugar de misión más difícil es el más cercano, nuestra propia casa. Cuantas madres rezan por sus hijos que no han seguido el camino de Jesús inculcado por ellas. También sucede que algunos niños o jóvenes comienzan con gran entusiasmo su vida de fe en la catequesis, en el grupo juvenil pero en su casa encuentran un ambiente adverso, fe-apático, o hasta ateo. ¡Cuánto cuesta anunciar la Buena Noticia en nuestra propia familia! No hay que desanimarse nunca. Hay una alegre presencia en este pasaje del Evangelio: aparece María. También indirectamente aparece José y toda la parentela, primos y primas hermanas 1. Nos habla de un tiempo largo en Nazaret durante el cual estaba Jesús, estaba la salvación en medio de ellos, inadvertida. Y ahora que Jesús se manifiesta como Profeta, como Mesías, la reacción es de rechazo y no es la primera vez que esto sucede. Un tiempito antes, Mc 2, 20 nos cuenta que Jesús vuelve a su casa y sus parientes quieren llevarlo diciendo “es un exaltado”. También a nosotros predicar a Jesús nos puede traer este apelativo. Un poquito más adelante, Mc 2, 31 Su Madre y sus hermanos lo mandan a llamar, quizás en otro intento de sacarlo de esta exposición pública que los avergüenza. La misma familia de Jesús no entiende que está pasando, no comprenden la revolución de la Fe. Pero sabemos que después de la Resurrección, María y Santiago, el hermano de Jesús (Gal 1, 19) serán pilares de la Iglesia naciente y misionera. No hay que desanimarse nunca. Los tiempos de la Fe no los dominamos nosotros. La misma familia del Señor tuvo que hacer su proceso de fe. No dejemos de dar testimonio. Recemos mucho pidiendo por nuestros familiares que todavía no profundizaron su Fe. Confiemos en que El Señor encontrará los caminos. Respetemos los procesos de cada uno y anunciemos con alegría que Él vive resucitado también en nuestra familia, aún si todavía no lo advertimos.

 [1] Recordar que el concepto arameo de hermano (adelphos en griego) incluye parientes más lejanos como primos y sobrinos que actualmente nosotros distinguimos.

 

·         ¿Nos desanimamos si se nos presentan dificultades en el anuncio de la Palabra en nuestra propia familia?

·         ¿Nos esforzamos en anunciar la Palabra de la forma más efectiva, o sea con nuestro testimonio de vida? 

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Los pequeños detalles

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 28 de junio de 2015

 

 

                               Evangelio según san Marcos  (5, 21 - 43)

        21Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.  22 Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies,  23 rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva».  24 Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

        25Se encontraba allí una mujer que desde hacia doce años padecía de hemorragias.

26 Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor  27 Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, 28 porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré curada».  29 Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.  30 Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: «¿Quién tocó mi manto?».  31 Sus discípulos le dijeron: «¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?».  32 Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.  33 Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a los pies y le confesó toda la verdad.  34 Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad».

        35Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?». 36 Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas». 37 Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, 38 fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. 39 Al entrar, les dijo: «¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme».  40 Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.  41 La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: «¡Niña, yo te lo ordeno, levántate».  42 En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, 43 y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

                 Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

        Este texto nos presenta dos preciosos testimonios de fe donde, más allá de la acción sanadora de Jesús, nos llama la atención la serie de detalles descriptos:en el caso de la mujer, el acceder inmediatamente al pedido de quien lo invoca, el preocuparse por saber quien había tocado su manto, el curarla y alabarle su fe;en el caso del jefe de la sinagoga el haber escuchado el ruego de ese padre por su hija, el tener en consideración a esos padres, el llevarlos consigo, tomarle la mano a la niña, curarla, preocuparse por que le den de comer.

         En ambos casos vemos el interés y la delicadeza de Jesús, así como los pequeños detalles con los que deja percibir la calidez humana del Señor

         Y en este Evangelio también vemos la fe de esas dos personas que acuden a Jesús. Fe que es un regalo de Dios y que también es acompañada por la humildad:el jefe de la sinagoga así como la mujer se arrodillan echándose a los pies de Jesús.

         Tanto las personas que acuden a Jesús, como Jesús mismo, nos muestran características que son muy valiosas en la vida familiar:la confianza, la humildad, el interés por el otro, la delicadeza en el trato, el cuidar inclusive de las pequeñas cosas.

        Es bueno tratar de descubrir y agradecer los pequeños detalles que Dios ha tenido con nosotros y nuestras familias, e intentar actuar de la misma manera en nuestras relaciones familiares.

 

·         ¿Reconozco la acción de Dios en las pequeñas cosas, no sólo en las grandes?

·         ¿Cuido de los pequeños detalles en mi vida familiar? 

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¿Porqué tenemos miedo?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 21 de junio de 2015

 

 

                               Evangelio según san Marcos  (4, 35 - 40)

 

 35Al atardecer de ese mismo día, les dijo: «Crucemos a la otra orilla». 36 Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.  37 Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua.  38 Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.    39 Lo despertaron y le dijeron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?». Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio! ¡Cállate!». El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.  40 Después les dijo: «¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?».

      Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

      Jesús calma una tormenta en el mar ante la mirada asombrada de los discípulos. El mar simbolizaba las fuerzas ocultas del mal, ante las cuales el hombre se siente impotente, porque superan su capacidad de comprensión y de acción.  Jesús con una sola palabra, dando una orden se manifiesta como dominador de las fuerzas misteriosas.

       Nosotros, nuestra familia podríamos ser los que estamos en esa barca. Quizá, cuando estamos angustiados, nos parece que Jesús duerme, que no presta atención a nuestras angustias. Pero Él siempre está.  

       Por nuestra parte hagamos todo lo posible pero dejemos todo en sus manos.  Si confiamos en su poder y en su amor, a su tiempo llegará la luz. Basta creer que Él está allí, en la misma barca, junto a nosotros.

 

·         Durante las tormentas, ¿ponemos nuestra confianza en el Señor?

 

·         ¿Aceptamos que el Señor calme el mar no siempre en el momento que quisiéramos?

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La parábola de los tiempos difíciles

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 14 de junio de 2015

 

                          Evangelio según san Marcos  (4, 26 - 34)

 

      26Y decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra:  27sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.  28La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.  29Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha».

      30También decía: «¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?  31Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra,  32pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra».

      33Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.  34No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

                                                                       Palabra del Señor

 

 Reflexión y preguntas

La parábola de Mc 4, 26-29 es llamada “la semilla que crece por sí sola” y algunos la llamaron la del “agricultor paciente”. Alguien también la llamó con propiedad: “parábola de los tiempos difíciles”.  Ignoro si los hubo fáciles. La época que nos toca vivir se presenta difícil por la indiferencia religiosa, llevándonos al desaliento y desesperanza. En las familias, esto dificulta la tarea de trasmitir la fe a las nuevas generaciones. ¿Qué hacer entonces?, ¿cruzarnos de brazos? De ninguna manera. Todos debemos sembrar. Los padres deben sembrar la fe en sus hijos. En 1 Cor 3, 6 la palabra nos dice: “yo planté y Apolo regó, pero el que ha hecho crecer es Dios”. Plantemos y reguemos con total confianza en el trabajo de Dios. Sólo Dios hace crecer la semilla. Confiemos en Él. Lo que sembramos crece silenciosa y calladamente. Dios trabaja en el mayor de los silencios. Sabiendo esto hay que esperar el fruto con serenidad, sin caer en la ansiedad. El reloj de Dios sólo marca años y siglos, no segundos y minutos como el nuestro.

                    ¿Perdemos la paciencia cuando no vemos rápidamente los frutos de nuestra siembra?

Cuando sembramos la fe en nuestros hijos ¿confiamos en el poder de Dios que lo hace crecer en el mayor de los silencios?

                   ¿Sembramos con constancia?

 

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Tomen, esto es mi cuerpo

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 7 de junio de 2015

 

 

                               Evangelio según san Marcos (14, 12 -16. 22-26)

 

      12El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?».  13El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo,14 y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: «¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?». 15El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario». 16Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.

      22Mientras comían, Jesús tomo el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen, esto es mi Cuerpo». 23Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. 24Y les dijo: «Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos.  25Les aseguro que no beberá más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios».

      26Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.

      Palabra del Señor

 

 Reflexión y preguntas

       El Señor Jesús nos habla en este Evangelio de la Eucaristía (lo que implica la acción de gracias) donde se hace el encuentro, junto a su Palabra, de esa pequeña familia que son sus discípulos, y que permanece hoy unida a las familias domésticas y a la humanidad entera. 

       Él se da con su cuerpo y sangre, comida y bebida espiritual, para la salvación de todos. Eucaristía que es el vínculo de amor de Dios hacia todas las familias. Cena que se hace encuentro también en la familia y en la comunidad eclesial.

    Pidamos al Señor Jesús, en esta celebración de su Cuerpo y Sangre, que aumente la vocación y la unión en las familias y que Maria, su Madre, ruegue e interceda por todos nosotros.  AMÉN.

  • ¿Participamos de la Eucaristía dando gracias de todo lo bueno que Dios nos da cada día?
  •  ¿Trasmito a mi familia el valor de la Eucaristía como alimento del alma?

 

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En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 31 de mayo de 2015

 

 

                               Evangelio según san Mateo (28, 16 - 20)

      16Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. 17 Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron. 18Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. 19Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo».

      Palabra del Señor

 Reflexión y preguntas

    Jesús vuelve a convocar a los discípulos a Galilea, su “patria chica”, donde el Hijo de Dios vivió durante la mayor parte de su vida, llevando una existencia ordinaria y oculta, donde hizo vida de familia, donde trabajó con sus propias manos y donde inició el anuncio del Evangelio. Jesús se despide y corona su misión en esa tierra pequeña desdeñada por sus propios paisanos: es “la Galilea de los Gentiles”, donde los judíos en medio de tantas idas y venidas, exilios, destierros y regresos con el rabo entre las piernas, terminaron mestizándose con personas que pertenecían a otras razas y culturas y que encontraron de repente habitando la tierra que pertenecía a ellos.

    A primera vista, no parece el lugar apropiado para todas estas cosas tan importantes: el lugar donde el Salvador pasa la mayor parte de su vida, donde Jesús crece humanamente como persona, donde inicia el anuncio de la Buena Noticia y donde envía a sus discípulos a ir por todo el mundo, revelando el verdadero nombre de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

    Esa tierra sin embargo, humanamente tan poco “exitosa”, es sin quizás el lugar del mundo más querido por Jesús. Es la tierra donde hizo vida de familia. No es casualidad que Galilea sea el lugar donde Él vivió la mayor parte de su vida y donde de alguna forma “empezó todo”. Galilea es una tierra cargada de memoria para Jesús, porque es la tierra de los vínculos y de los lazos familiares. No es la tierra ideal. Apenas es el lugar de paso de las caravanas, una ruta comercial que hay que cruzar para ir de un lugar a otro del país, eludiendo los peligros de los ladrones que acechan en cualquier punto del camino. Es cierto que es una tierra que reverdece en primavera como pocos en la tierra de Jesús, pero está muy lejos de ser la tierra de la promesa, porque la tierra misma está “manchada” con la mezcla de la sangre del pueblo elegido con la sangre de los extranjeros. Como tierra podrá ser bastante bonita, pero Galilea representa el fracaso de todo el proyecto nacionalista de los paisanos de Jesús.

    Galilea, la tierra de Jesús, es una imagen apropiada para mirar hoy nuestra familia. Como Galilea, nuestra familia está bastante lejos de ser la tierra ideal; y sin embargo la queremos porque es nuestra. En nuestra familia vivimos también nosotros el misterio de lo cotidiano, como hizo Jesús en la Galilea de hace dos mil años. Eso nos la hace tan querida. En ella, en la familia, que es como la Galilea de Jesús, también para nosotros, “empieza todo”.

    Qué bien nos hace contemplar entonces a Jesús que se atreve a pronunciar el verdadero nombre de Dios en el que deben ser bautizados y hechos discípulos todos los pueblos: Padre, Hijo y Espíritu Santo; pisando la tierra que es para Él su lugar en el mundo, la tierra de los vínculos, de sus lazos familiares. Una tierra que no es la mejor pero que es la propia.

    Jesús se atreve a hablar de Dios haciendo pie en la tierra de su historia, en la tierra de su familia, en la tierra de sus vínculos. Nos cabe mirarnos nosotros en el espejo del Evangelio y descubrir en este gesto de Jesús todo un paradigma absolutamente válido para el anuncio de la Buena Noticia. Atrevámonos también nosotros a hablar de Dios, un Dios que tiene vida de familia, Padre, Hijo y Espíritu Santo; con los pies en la tierra, hablando desde la tierra de nuestros vínculos, la tierra de nuestra historia, la tierra de nuestra vida de familia. No será la tierra ideal, pero como la Galilea del Evangelio hará creíble toda palabra que digamos acerca de Dios, porque será una palabra afirmada desde lo cotidiano.

 

  • ¿Queremos todos los aspectos de  nuestra familia, con sus más y con sus menos?
  • Cuando hablamos de Dios, ¿lo hacemos desde la tierra de nuestros vínculos, desde nuestra vivencia familiar?

 

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Reciban al Espíritu Santo

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 24 de mayo de 2015

        Evangelio según san Juan (20, 19 - 23)

      19Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».  20Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.   21Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes!

Como el Padre me envió a mí,

yo también los envío a ustedes»

      22Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió

«Reciban al Espíritu Santo.

23Los pecados serán perdonados

a los que ustedes se los perdonen,

y serán retenidos

a los que ustedes se los retengan».

        Palabra del Señor

 Reflexión y preguntas

      ¡Cuántos matrimonios están como los discípulos! Con temor, tristeza y desorientación, que generan actitudes contradictorias, opuestas al ser cristiano. Hay un pesimismo profundo, gran inseguridad y falta de alegría.

      Sin embargo Jesús, al igual que a ellos nos dice: “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes. Reciban al Espíritu Santo.” Al hacer esto, la Vida, la Fuerza y el Amor de Dios inundan nuestro corazón. De esta manera, reconciliados con toda la creación y, sobre todo, con el prójimo podremos actuar. Acción para perdonar, que es un nuevo acto de creación. Acción con valor y alegría.

      Al decirnos: “La paz esté con ustedes.” nos da una gracia. Podremos superar el temor, la inseguridad  y la tristeza, con esta Paz quecrea seguridad, alegría, firmeza y decisión. Comprenderemos que el dolor, el sufrimiento y la muerte no carecen de sentido para un cristiano ya que esto nos lleva al mismo tiempo a la alegría y la resurrección. Nos permitirá encontrar el rumbo, el sentido del matrimonio sacramental y nos dará la unidad. En fin, nos llevará a la Conversión.

      Jesús, modelo y fuente del verdadero amor, nos invita a invocar al Espíritu Santo: Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

  • ¿Tenemos nuestro corazón cerrado a la gracia, sintiéndonos cómodos en nuestras inseguridades?
  • ¿Somos conscientes que nuestro sacramento es un signo del amor de Dios creado para nuestro bien y el de quienes nos rodean?

 

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Anuncien la Buena Noticia a toda la creación

  EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 17 de mayo de 2015

  Evangelio según san Marcos (16, 15 - 20)

      15Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.16El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.

      17Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; 18  podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».

      19Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.20Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

Palabra del Señor

 Reflexión y preguntas

      Recordamos a Jesús que fue al cielo, subió y está a la derecha del Padre, como dice en el credo, y El es Señor y cabeza de todas las cosas.  A los galileos los reprende diciéndole: “¿qué hacen mirando el cielo?, o sea: a vivir el evangelio y así tener mejor calidad de vida mientras estamos en la tierra.
      Ir al cielo, paraíso, significa estar en Él , estar con Cristo resucitado,  por eso con Dios es todo diferente.
      Dios nos dio dos oídos: uno para escuchar al Señor y otro a los hermanos, familia, etc. Por eso hay que escuchar el doble de lo que hablamos. Una boca,dos oídos.
       El sacramento del matrimonio nos fortalece en todas las circunstancias y el eje es el amor. Todo debe girar en torno del amor.  Por eso, eviten las amarguras, arrebatos, iras, gritos, insultos y toda clase de maldad, Por el contrario, sean mutuamente buenos y comprensivos (Ef 4, 31-32; Ef 5,25). La gracia del sacramento los ayudará a revertir toda tendencia disgregadora y así el matrimonio se puede vivir de manera eficaz y favoreciendo el crecimiento, el amor y mejor entendimiento,
      El problema de este tiempo es la falta de diálogo, con Dios y con nuestros seres más queridos,

  • ¿Vivo mi matrimonio a la luz del evangelio o vivo mi matrimonio como una telenovela?
  • ¿Sigo al mundo con sus criterios, o sigo al Señor?   Y vos ¿de qué lado estás?

 

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