¿Qué debemos hacer?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 13 de diciembre de 2015

 

Evangelio según san Lucas (3, 2b-3.10-18)

      2bDios dirigió su palabra a Juan Bautista, el hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. 3 Este comenzó a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados.

      10 La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?»  11 El les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto».  12 Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?».  13 El les respondió: «No exijan más de lo estipulado».

14A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?». Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo».

       15Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, 16 él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. 17 Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible» 18 Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.

       Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

      El Tiempo de Adviento nos invita a reunirnos en familia y a preparar juntos la futura Venida de Jesús (1° Parte del Adviento) y la Celebración de su Nacimiento (2° Parte del Adviento).

      Entre los grandes personajes de este tiempo, encontramos a Juan el Bautista, que predicaba en el desierto, fuera de las ciudades y que exhortaba a todos a la conversión, con su palabra y su ejemplo, como debe hacer todo evangelizador. La gente acudía a él porque era un hombre que vivía lo que predicaba y atraía con su sola presencia. A quienes querían cambiar de vida, los bautizaba. Muchos preguntaban: “¿Qué tengo que hacer?”. Las obras manifestarán si hay un verdadero deseo de conversión. Juan no pedía cosas inalcanzables, sino compadecerse del necesitado, ser honestos, no robar ni defraudar a los demás. Dicho de otra manera: practicar la caridad y la justicia, vivir en la fidelidad y ser humildes. Juan enriquece su predicación, con el anuncio de la llegada del Salvador, que no viene a ser servido sino a servir.

      Hoy nos toca a nosotros, anunciar a Jesús, que es “el rostro misericordioso del Padre” y que espera de nosotros, obras de conversión.

 

Nos preguntamos y lo conversamos en familia.

 

·         ¿Anunciamos a Jesús con nuestras palabras y gestos?

·         ¿Los mayores tenemos autoridad moral para atraer a los chicos?

 

Señor, ayúdame  a  practicar la caridad y la justicia,

a vivir en la fidelidad y a ser humilde.

Ayúdame a convertir en mí aquello necesario 

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Preparen el camino del Señor

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 6 de diciembre de 2015

 

Evangelio según san Lucas (3, 1-6)

      1El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, 2 bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. 3 Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, 4 como está escrito en el libro del profeta Isaías:

"Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. 5 Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. 6 Entonces, todos los hombres

verán la Salvación de Dios."

Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

        En este segundo domingo de Adviento, el Evangelio destaca la figura de Juan el Bautista: “Dios dirigió su Palabra a Juan, hijo de Zacarías”. La Palabra de Dios es la gran protagonista de la historia. No lo son ni las autoridades políticas ni religiosas nombradas más arriba. Es la Palabra la que inspira a los profetas y abre el camino para que entre el Mesías. Movido por esta Palabra, Juan grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor”.

        Los padres y madres de familia están llamados a enseñar, a aconsejar, a corregir. Su misión es un tanto parecida a la de Juan Bautista. ¿No se sienten a veces como profetas que gritan en el desierto? ¿No experimentan que pareciera que los hijos no escuchan? En el Evangelio de hoy hallamos una invitación a no abandonar su misión de educadores y una palabra de aliento: en medio de sus desvelos “verán la salvación de Dios”.

        Juan Bautista nos convoca a preparar el camino, a prepararnos con ilusión para la Venida del Señor. Para responder a esta invitación:¿ no sería bueno revisar y renovar nuestra esperanza como familia?  Leí una vez: “La esperanza  eleva los valles, allana los montes, endereza lo que está torcido, vence las dificultades”.

  • ¿Qué actitud tomamos cuando nuestros hijos no nos escuchan?
  • ¿Cómo podemos renovar nuestra esperanza como familia?

 

Señor, destruye las montañas de mi orgullo,

llena con la luz y la vida de tu gracia todos los vacíos de mi interior

y endereza el camino de mis proyectos y de mis acciones

para que viva tu voluntad y camine por donde a ti te agrada.

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Ante la venida de Jesús

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 29 de noviembre de 2015

 

Evangelio según san Lucas (21, 25-28. 34-36)

        25Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.   26 Los hombres desfallecerán de miedo porque sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. 27 Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. 28 Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación».

      34Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes 35 como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra. 36 Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre».

       Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

       Cuando Lucas describe la segunda venida de Jesús, su objetivo no es satisfacer nuestra curiosidad haciéndonos conocer los detalles del fin del mundo, sino destacar la figura de Jesús.  La descripción de los fenómenos llamativos sólo sirve para destacar la gloria de su venida.

        La palabra de Dios no nos invita a despreciar las alegrías y tods los placeres de la vida que son un don del amor de Dios, ya que Dios “hizo todas las cosas para que las disfrutemos” (1 Tim 6, 17).  Pero esta invitación a estar atentos nos recuerda que no son los placeres el sentido de esta vida caduca, y que no tenemos que permitir que el consumismo triste e insatisfecho nos domine el corazón.

       El corazón humano debería estar ante todo enfocado hacia las cosas que realmente importan, que dan sentido a nuestra vida.

  • ¿Cuáles son las cosas en mi vida que tienen sentido?
  • ¿Qué cosas me ocupan demasiado? ¿Me alejan ellas del sentido de mi vida?

 

Señor, ayúdame a recordar que todo se acaba,

que debo gozar de las cosas sabiendo que no son eternas

y que no son ellas el centro de mi corazón,

porque fui creado para ti,

y mi corazón sólo estará satisfecho cuando descanse en tí

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Yo soy Rey

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 22 de noviembre de 2015

 

Evangelio según san Juan (18, 33b – 37)

      33Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?». 34 Jesús le respondió: «¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?». 35 Pilato explicó: «¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho». 36 Jesús respondió:

«Mi realeza no es de este mundo.Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí».

      37Pilato le dijo: «¿Entonces tú eres rey». Jesús respondió:

«Tú lo dices:yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo:para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz».

      Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

       En este pasaje Jesús nos explicita que Él es Rey pero que su Reino no es de este mundo, sino de ese mundo sobrenatural que se mete entre nosotros y reina invisiblemente en nuestros corazones. Él reina en la humanidad haciendo entrar en el corazón del hombre la luz divina, manifestando al hombre el verdadero rostro de Dios y su auténtico destino. 

        Cada uno de nosotros está invitado a que Jesús reine en nuestras vidas.

        Hay quienes lo aceptan como amigo  pero lo rechazan como rey. Es decir, prefieren que sean otras cosas las que dominen en su vida (el egoísmo, el prestigio, el dinero, la apariencia social). Creen en Jesús, aceptan sus enseñanzas pero no viven de acuerdo a ellas. Jesús reinará en nuestra vida sólo en la medida que vivamos reflejando que Cristo es nuestro Rey; sólo en la medida que nuestro comportamiento como esposos, como papás, como hijos, como hermanos, como vecinos, como trabajadores, cono funcionarios, responda a los valores que Jesús nos transmite.

         Como personas, como miembros de una familia, no olvidemos que sólo cuando reina Jesús en nuestra vida reinará la paz, la verdadera esperanza, la auténtica alegría.

 

  • ¿Tomo a Jesús sólo como mi amigo o lo acepto también como Rey?
  • ¿En que debo modificar mi vida que refleje sin dudas que Cristo es mi Rey? 
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Mis palabras no pasarán

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 15 de noviembre de 2015

 

Evangelio según san Marcos (13, 24 – 32)

      24 En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, 25 las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. 26 Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. 27 Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.

      28Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. 29 Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. 30 Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32 En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.»

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

       La “Parusía” es al mismo tiempo el fin del mundo y la venida de Jesús lleno de gloria. 

       Este texto puede despertarnos temor. Se acaba algo que conocemos y viene algo desconocido.  El Señor nos invita a mirarlo desde la fe.  No es que los astros declinarán sino que su luminosidad carecerá de sentido ante la gloria luminosa de Jesús quien llegará como una explosión de vida nueva, de luz, de canto, de esperanza. El Señor nos anticipa que habrá signos que preanuncian la parusía (su segunda venida), lo que significará la venida de una vida nueva llena de luz. Y que por más que veamos signos no conocemos ni el día ni la hora.

       Vivamos personalmente y en familia de manera que si el Señor llegase ya no tengamos que preocuparnos porque tenemos que “reparar” algo mal hecho. Pensemos permanentemente qué debo hacer. Cómo debo vivir de manera que no me tenga que arrepentir luego por haber hecho algo. Y para ello, nada mejor que seguir “Sus Palabras”.

 

  • ¿Tengo presente que ese tiempo puede ser ya? ¿Vivo de acuerdo a ello?
  •  ¿Cómo aceptar que la tribulación dejará luego paso a una vida mejor?

 

 

Señor Jesús resucitado, maravilloso, deslumbrante,

rodeado de luz y de gloria celestial,

todas las criaturas anuncian tu regreso.

Yo sé que estás presente en cada cosa, discretamente, delicadamente,

pero espero que te manifiestes en toda tu hermosura.

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¿Qué damos?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 8 de noviembre de 2015

 

Evangelio según san Marcos (12, 38 - 44)

      38Y él les enseñaba: «Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas 39 y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; 40 que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad».

      41Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia.  42 Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. 43 Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, 44 porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir».

     Palabra del Señor

Reflexiones y preguntas

 

       En este pasaje Jesús resalta el valor de la ofrenda, valor que no está en la cantidad sino en lo que significa de ofrenda generosa y de renuncia a sí mismo. Dejémonos motivar por la belleza de esta escena al ver cómo cautiva al Señor esta clase de gestos.  ¿Hace cuanto que no lo cautivamos nosotros a Jesús con un gesto de ese tipo? ¿Cómo son mis gestos de generosidad para con mi familia, no sólo económicamente, sino también en cuanto a tiempo a compartir, en escucha, en diálogo, en comprensión? Puede ser que un gesto de ese tipo se nos haga difícil, porque nos dejamos atrapar por las cosas que quizá no son tan importantes comparadas con mi familia o con mi crecimiento en la fe. .

       Pidamos la gracia de una generosidad sincera que nos permita salir de nosotros mismos, de vivir a otro nivel, para que podamos entrar en ese mundo maravilloso  que se hace presente en nuestra vida cotidiana y en el seguimiento a Jesús, quien no es que haya dado algo, sino que lo dio todo...

 

  • ¿En mi vida familiar, siento que vivo la generosidad como lo hizo la viuda? ¿porqué?
  • ¿En qué aspecto debo ser más generoso?

 

Mira Señor mi corazón egoísta, apegado a los bienes, y sánalo.

Coloca en él algo de tu generosidad desbordante

que te llevó a entregarlo todo en la cruz.

Tú que sabes lo que es darse a sí mismo,

enséñame Señor.  

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Alégrense y regocíjense

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 1 de noviembre de 2015

 

Evangelio según san Mateo (4, 25 - 5, 12)

      25Lo seguían grandes multitudes que llegaban a Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania

      1Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.  2 Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

      3«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

      4Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

      5Felices los afligidos, porque serán consolados.

      6Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

      7Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

      8Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

      9Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

      10Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

      11Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

       12Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron

     Palabra del Señor

 

 

Reflexiones y preguntas

       El Señor nos plantea en este pasaje que, a pesar de las dificultades en la vida, Él es un camino que nos lleva a la felicidad.

       Todos queremos ser felices y buscamos permanentemente serlo. Y en la búsqueda de esa felicidad, muchas veces equivocamos el rumbo o frustramos nuestras expectativas ante falsas promesas de felicidad. Ante ello Jesús nos invita a no falsear nuestra vida y nos muestra cuales son las cosas que nos llevan realmente a lograr la felicidad.  Es el mensaje de la esperanza en medio del vaivén de las dificultades del mundo.  No es un camino fácil, pero es un camino cierto, es el camino.  El Señor nos llama a que, como discípulos de Él, empuñemos el arado todos los días, removamos los obstáculos, limpiemos el terreno, trabajemos, sabiendo que nuestro esfuerzo será siempre remunerado si no aquí, en la otra vida. Las bienaventuranzas no son sólo promesas para esperar, son todo un programa de vida para reformar esta tierra.

       Si por un día todos los hombres fuéramos pobres de espíritu, mansos de corazón, pacíficos, misericordiosos, limpios de corazón, podríamos traer el cielo a la tierra. Es cierto que el Señor permite el mal en nuestras sociedades, la desorientación y las injusticias, pero no podemos olvidar que si lo permite, es porque está seguro de obtener de todo ello un bien mayor

 

  • ¿Me siento identificado con algunas bienaventuranzas? ¿con cuales?
  • ¿Cuál de estas bienaventuranzas me cuesta más vivir? ¿porqué?

 

Señor,

danos la fortaleza para poder testimoniar las bienaventuranzas,

viviéndolas en la sencillez y cotidianidad de nuestra vida familiar.

Que seamos capaces de iluminar a nuestra familia

con la luz que emane de nuestra vida,

Amén

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Maestro, que yo pueda ver

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 25 de octubre de 2015

 

Evangelio según san Marcos (10, 46-52)

 

      46Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo –Bartimeo, un mendigo ciego– estaba sentado junto al camino.  47 Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!».  48 Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!».  49 Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Animo, levántate! El te llama».  50 Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él.  51 Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?. El le respondió: «Maestro, que yo pueda ver».  52 Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

       La actitud de los discípulos, que contrasta con la de Jesús, no deja de ser una advertencia para nosotros. Porque nos puede suceder que nos acostumbramos a una vida “a mi medida”, o que nos obsesionemos con algún plan que queremos realizar. ¿Y que pasa si entonces alguien de nuestra familia nos pide algo distinto o reclama algo?. A veces, preferimos hacer callar a los que interfieren en nuestra programación, intentamos hacer desaparecer la voz de los que perturban nuestra falsa paz, o tratamos de “neutralizar” el reclamo de los que pueden privarnos de la comodidad y de las estructuras que nos hemos creado para nosotros pero que pueden no ser las adecuadas para todo el núcleo familiar.

        Es necesario además reflexionar sobre el otro aspecto de este pasaje. El reclamo del ciego es la imagen viva del que espera a Jesús con el corazón confiado, quien no sólo cree en Él sino que luego de su curación lo sigue. Hermoso  ejemplo de fe y agradecimiento.

  • ¿Escucho con real disposición si algún otro miembro de mi familia nos reclaman algo, o trato de “neutralizar” su reclamo?
  • Cuando le pido algo al Señor, ¿tengo la misma fe del ciego quien, antes de ser curado, ya había arrojado el manto que lo identificaba como tal?

 

Señor, yo también estoy un poco al borde del camino,

ciego y solitario, necesitado y a oscuras.

Yo también tengo mis cegueras y me cuesta ver

la luz de tu verdad y el sentido de mi vida.

Por eso te ruego que abras mis ojos y me hagas ver la luz. Amén.

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¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 18 de octubre de 2015

 

Evangelio según san Marcos (10, 35-45)

         35Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir». 36 El les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». 37 Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria». 38 Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?». 39 «Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. 40 En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados».

41Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. 42 Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. 43 Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; 44 y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. 45 Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

       En este pasaje Jesús le deja en claro a sus discípulos (y hoy lo hace a nosotros) que el estilo de vida que Él les propone implica que la autoridad sea más servicio que gloria. Que no interesan los reconocimientos púbicos o los lugares de dominio.  Y va más allá de esto, cuando les pregunta si están dispuestos a beber el cáliz que Él beberá. El cáliz simboliza la sangre derramada, su entrega en la Pasión. Si bien Dios nos regala momentos de felicidad y alegría, nos quiere recordar que a veces nuestra misión y tarea familiar nos exigirá renuncias, cansancios y momentos difíciles.

       Ambas enseñanzas de Jesús se aplican a nuestra vida familiar. Por un lado, ejercer esa autoridad propia de padres más como un servicio que como un lugar de dominio. Ejercer una autoridad que tenga como pilar fundamental el ejemplo de vida que demos.    Por otro lado, no claudicar ante los cansancios o los momentos difíciles. Aceptar que a veces debemos renunciar a cosas personales porque ante todo está el sentido de nuestra vida, la misión que nos fijamos al decidir formar una familia.

  • ¿Ante tantos ejemplos de autoridad mal ejercida, me dejo llevar por la corriente o lucho por ejercerla cristianamente?
  • ¿Cómo me ayuda mi fe en los momentos difíciles? ¿Tendré que reforzarla?

Jesús,

 ayúdame a convencerme de que mi grandeza está

en el servicio humilde y desinteresado;

libérame de estar pendiente de puestos,

reconocimientos humanos y lugares de gloria,

para entregarme con un corazón despojado a servirte en los hermanos. 

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Un tesoro en el cielo

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 11 de octubre de 2015

 

Evangelio según san Marcos (10, 17-30)

      17Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?». 18 Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. 19 Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre». 20 El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud». 21 Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme». 22 El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.

      23Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!». 24 Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios!. 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios». 26 Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?». 27 Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible».

      28Pedro le dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». 29 Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, 30 desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.

     Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

       En el texto de hoy vemos a un hombre que cumple con sus obligaciones pero que tiene cuestionamientos más profundos. Hasta acá podría ser un papá o una mamá que sea un buen cónyuge, que atienda bien a sus hijos, que cuide de su hogar y que además tenga inquietudes espirituales superiores. Volviendo al hombre de este pasaje, él reconoce a Jesús como el “maestro bueno” y le pregunta qué hacer para alcanzar la vida eterna. Y la respuesta del Señor lo desconcierta, no se siente capaz de cumplirla y se va entristecido. 

           Si bien Jesús menciona los bienes materiales, con esto quiso ejemplificar que para alcanzar el tesoro en el cielo es necesario despojarse por completo ante Dios. No apegarnos a cosas y personas como si fueran nuestra salvación. Seguir haciendo todas las cosas buenas que hacemos pero hacerlas con actitud de entrega total.

           No sentirnos dominadores o poseedores de las cosas sino administradores de las mismas,

           No sentirnos propietarios del resto de la familia, sino servidores de ella. Pensar (y actuar en consecuencia) que ella no sería “mi” esposa si yo no fuese “su” esposo”, que ellos no serían “mis” hijos si yo no fuese “su” padre.

         Si aceptamos este desafío, veremos que la recompensa no es sólo la celestial, sino una plenitud terrena donde no nos falta nada de lo que se necesita para ser verdaderamente feliz.   

  • ¿Cómo es  mi relación con los bienes materiales, sólo dispongo de ellos, o me aferro a ellos como fuente de seguridad y felicidad?
  • ¿Debo cambiar mi actitud posesiva hacia alguien de mi familia?

 

Señor,

sabés que mi corazón se apega y se aferra a cosas y personas

 como si fueran su Dios y salvador.

Dame tu gracia para despojarme ante ti,

para tener un corazón disponible para tu Reino.

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