No escandalizar

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 27 de septiembre de 2015

 

Evangelio según san Marcos (9, 38-43. 45. 47-48)

      38Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros». 39 Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. 40 Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. 41 Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.

      42Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. 43 Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. 45 Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. 47 Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, 48 donde el gusano no muere y el fuego no se apaga

    Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

Dos reflexiones sobre este texto: la primera es que en este pasaje se nos muestra que los discípulos cayeron, como los fariseos, en la tentación de querer controlarlo todo. Y ante ello Jesús les propone ser más tolerantes. Un mensaje similar nos está dando el Santo Padre:”Prefiero una Iglesia que se equivoca por hacer algo que una que se enferma por quedarse encerrada”.

        La segunda reflexión se refiere a que Jesús nos invita a revisar nuestra escala de valores y a descubrir que el Reino tiene tanto valor que justifica renuncias y sacrificios. Si realmente buscamos esa vida mejor que el Señor nos propone no podemos dar rienda suelta a todas nuestras inclinaciones, sobre todo cuando nuestras propias acciones hagan daño a los demás. El Evangelio nos marca un nuevo estilo de vida marcado sobre todo por una sincera preocupación por el bien del otro.

       Ambas reflexiones debemos hacerlas ante todo pensando en cómo nos conducimos en nuestra vida familiar.

·         ¿Tolero a mi cónyuge y a mis hijos así no “hagan las cosas como yo quiero”?

 

·          ¿Qué actitud mía hace daño a alguien de mi familia? ¿porqué no la cambio?

 

 

Ilumíname Señor,

sana mi mirada más profunda

para que pueda descubrir el inmenso valor de tu Reino,

de tu presencia, de tu camino;  y

fortaléceme para que sea capaz de entregarlo todo

por ese Reino de vida verdadera.

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Hacerse servidor de todos

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 20 de septiembre de 2015

Evangelio según san Marcos (9, 30-37)

      30Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, 31 porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará». 32 Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

      33Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?». 34 Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.  35 Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos». 36 Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: 37 «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado».

             Palabra del Señor

Reflexiones y preguntas

 

        El rol que desempeñamos dentro de la familia, por ejemplo como papás o como abuelos a cargo de los nietos, nos lleva a ejercer la autoridad, porque “somos los más grandes”.  Jesús nos enseña que lo seremos sólo si somos servidores de los demás miembros de la familia. Si bien Él señala la figura de los niños, debemos extender esta enseñanza hacia nuestro cónyuge, hacia los mayores.  Recibiendo, acogiendo, considerando especialmente a los más indefensos. No “mandoneándolos”, no ignorándolos, no menospreciándolos. Sanando nuestro orgullo, haciéndonos tan desprendidos como Jesús.

        Si extendemos esta reflexión a nivel social, el Señor da una lección muy dura a quienes ejercen el poder en diversas instituciones Serán mejor autoridad en la medida que sean mejores servidores. Superando los deseos de gloria y de poder. No servirse de la posición que ostentan para lograr su beneficio propio sino servir, desde la posición que ostentan, para lograr el beneficio común. Hacerse los últimos y los servidores de todos.

         Así sea en nuestra familia como en nuestra sociedad

.

·         ¿Cómo ejercés la autoridad propia de tu rol dentro de tu familia? ¿Podés mejorar en algo?

 

·         ¿Cómo ayudas a que tus hijos aprendan cual es la verdadera forma de ejercer cargos públicos?

 

 

Cambia mi corazón Señor;

sólo tú puedes liberarlo de sus deseos de gloria y de poder,

sólo tú puedes sanar su orgullo y

hacerlo simpl

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Cargar mi cruz

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 13 de septiembre de 2015

Evangelio según san Marcos (8, 27-35)

 

     27Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?. 28 Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas».   29 «Y ustedes, ¿Tú eres el Mesías». 30 Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.

     31Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; 32 y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. 33 Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».

     34 Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. 35 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.

             Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

    Tratamos de imaginarnos cual era el estado de ánimo de los discípulos al comienzo de este Evangelio. Estarían deleitados con las enseñanzas de Jesús, asombrados con sus milagros, impresionados por cómo manejaba las situaciones difíciles. Y, de pronto, Jesús los enfrenta con el sufrimiento, les anuncia su pasión. Tiene que haber sido un golpe fuerte para ellos. “No puede ser” se dirían; “¿porqué su maravillosa vida tiene que pasar por la pasión?” pensarían. Y nosotros, como esposos o como padres, cuando apareció un sufrimiento ya sea nuestro o de algún ser querido, ¿supimos aceptarlo o, como los discípulos, nuestra reacción fue “no puede ser, esto no es justo”?

      En este pasaje, Jesús nos quiere enseñar que sólo mirándolo a Él podremos sobrellevar nuestro sufrimiento y seguirlo hasta el final.  Porque es ese Cristo sufriente quien, entendiéndonos, nos acompañará, quien nos fortalecerá, aliviando nuestro dolor, nuestros cansancios, nuestros fracasos. De esta manera, esa cruz que tanto tememos para nosotros y para nuestra familia, se convertirá en una experiencia de amor, en el amor más grande que puede vivir un ser humano.

·         ¿Reconozco a Jesús sólo en la gloria o también en los momentos de sufrimiento?

 

·         ¿Qué cruces tengo en mi familia? ¿Cómo las cargo y cómo ayudo a los demás a cargarlas?

 

 

Jesús, dame la gracia de no reconocerte sólo en la gloria,

sino también en la pasión,

y de compartir contigo lo que haya de pasión en mi propia vida.

Y hoy, que me preguntás quien eres para mí,

quiero decirte una vez más que eres mi salvador

y que me redimiste en la cruz

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Efatá

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 6 de septiembre de 2015

 

Evangelio según san Marcos (7, 31-37)

     31Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis.  32 Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos.  33 Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. 34 Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y dijo: «Efatá», que significa: «Abrete». 35 Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.

     36Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban 37 y, en el colmo de la admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

            Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

    Como al sordomudo del Evangelio, Jesús nos aparta de las "multitudes" que no nos dejan escuchar claro, no nos permiten hablar serenamente. Tal vez en el encuentro personal y real, tal vez allí descubramos la riqueza del Encuentro, para poder mirarnos, escucharnos, decirnos aquello que Dios anda queriendo que nos compartamos: silencios, sonrisas, abrazos, llantos, buenas noticias, todos sonidos, palabras y gestos cargados de vida.

    Para ello se hace necesario el encuentro primero con el Señor que nos saca de las muchedumbres para seguir ayudándonos a crecer como personas, sanándonos y poniendo en valor aquellos dones que ‘El mismo ha depositado en nuestras vidas. Luego sí, nos lanzará hacia el encuentro de los demás, personas, hermanos con quienes también se hace necesario el encuentro, no ya como sordos y mudos que dificultan relaciones humanas, sino como hombres y mujeres abiertos a la construcción de verdaderas fraternidades sociales, familiares, personales.

    Las familias estamos llamadas a dejarnos llenar por esa Palabra que hoy nos dice: "Efatá", Ábrete; abrirnos desde la presencia de Dios a nuestros hermanos cercanos o distantes para que podamos decir con el Evangelio: "Todo lo ha hecho bien..." ¡incluyendo las familias!

En medio de nuestras familias:

·         ¿experimentamos sorderas o enmudecimientos que nos privan de la alegría del encuentro?

·         ¿Me animaría a pedirle al Señor que pose sus manos en las orejas y lenguas de mi corazón? 

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Lo que hace al hombre impuro

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 30 de agosto de 2015

 

Evangelio según san Marcos (7, 1-8. 14-15. 21-23)

 

                1Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén, se acercaron a Jesús,2y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir sin lavar.3Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse las manos, siguiendo la tradición de los antepasados;4y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.5Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo a la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?”.6Él les respondió “¡Hipócritas!” Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura, que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.7En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.8Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres.

                14Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanlo bien.15Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace al hombre impuro es aquello que sale del hombre.

                21Porque es del interior del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios,22 los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.23Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre.

         Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

            La palabra del Evangelio de este Domingo, puede llamarnos la atención por su dureza. Jesús, citando un párrafo del profeta Isaías acusa a sus oyentes de hipócritas.

            La palabra hipócrita es sinónimo de falso, no verdadero. Describe la actitud contradictoria del que con las palabras dice una cosa y con los hechos hace lo contrario, o simplemente de aquel que hace las cosas para ser visto por los otros.

            Esta palabra, puesta en los labios de Jesús, hace ver su indignación y su enojo por ese proceder falso de muchos, de aquél tiempo y de este tiempo, de los que solamente están preocupados por las apariencias, por lo externo, pero su corazón está lejos de Dios (Mc. 7, 6).

            Querida familia y hermanos todos, les invitoa leer pausadamente la lista de pecados de los últimos versículos (21 al 23), hacer un poco de silencio interior. Poner la mirada en Jesús, autor de nuestra fe. Él siempre nos mira con misericordia y perdón y nos preguntamos:

 

·         ¿Cómo me ve el Señor, puedo estar contento con mi actuar y con mis intenciones más profundas?

·         ¿Es mi actuar auténtico, que responde a la verdad, o quizás en alguna oportunidad Jesús ha tenido que decirme: no seas, no      sean “hipócritas”?

 

 

            A modo de acto conversivo a su amor, rezamos y hacemos propia esta oración-cántico que la Iglesia pone a disposición de los fieles:

 

“Vive en nosotros la fuerza del Espíritu que el Hijo desde el Padre envió. Él nos impulsa, nos guía y alimenta, Iglesia peregrina de Dios”.

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¿También ustedes quieren irse?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 23 de agosto de 2015

 

                               Evangelio según san Juan  (6, 60 – 69)

 

60Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?». 61 Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza? 62 ¿Qué pasará entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?

63El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.

64Pero hay entre ustedes algunos que no creen». En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 65 Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede». 66 Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. 67 Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?». 68 Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. 69 Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios».

       Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

    Muchos de los que oyeron el discurso de Jesús sobre el Pan de Vida quedaron  desconcertados. No entendieron lo que Jesús les quiso decir. No se les ocurría pensar que esas palabras podían significar algo nuevo. No se les ocurría pensar que Dios podía ir más allá de lo que ellos conocían. Y algunos hasta terminaron alejándose. Ante ello Jesús les pregunta a sus discípulos: ¿También ustedes quieren irse?

     Las seguridades humanas, inclusive las seguridades religiosas, son frágiles, y por si solas nunca son estables. Tenemos que pedir cada día el don de la perseverancia. Perseverar en la fe, perseverar en nuestra forma de vida acorde a esa fe. Perseverar en la honestidad, en la comprensión, en la acogida, en la esperanza. Sobreponernos a las fragilidades, ya sean las nuestras o la de los miembros de nuestra familia. Y si cayésemos, como lo hizo luego Pedro al negar a Jesús, levantarnos en la certeza que el Señor no sólo nos perdona sino que espera todavía lo mejor de nosotros.

·         ¿Qué siento cuando no alcanzo a entender la voluntad del Señor o cuando me parece que no puedo cumplirla?¿A veces, también yo” quiero irme”?

 

·         ¿Cómo actúo con mis hijos cuando ellos no  entienden lo que les quiero decir?

 

“Señor,

enséñame a descubrir que puede haber una verdad profunda

en aquellas cosas que yo no alcanzo a entender,

en tus palabras que a veces me desconciertan.

Quiero confiar en tu luz Señor,

también cuando mi fe se llena de tinieblas”

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La verdadera comida

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 16 de agosto de 2015

 

                               Evangelio según san Juan  (6, 51 – 59)

  

51Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo».

52Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?».   53 Jesús les respondió:

«Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre  y no beben su sangre,

no tendrán Vida en ustedes. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 55 Porque mi carne es la verdadera comida  y mi sangre, la verdadera bebida.  56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.   57 Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida,  vivo por el Padre,

de la misma manera, el que me come  vivirá por mí.  58 Este es el pan bajado del cielo;

no como el que comieron sus padres y murieron El que coma de este pan    vivirá eternamente».

59Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.

      Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

      Esta parte del discurso del pan de vida habla de comer y beber a Jesús; y el pan es reemplazado por la carne.  A través de este gesto sensible de comer, el Cristo entero entra en nuestra vida. Todo su ser: su mente, sus afectos su divinidad. Al recibir la Eucaristía se realiza la unión más íntima que podamos esperar en esta vida.

  Pero esto supone que se lo coma con fe, que se lo reciba con un corazón bien dispuesto, que uno tenga la convicción de que realmente está recibiendo a su Redentor y Señor que se entrega como alimento espiritual.  Y que, entonces, obremos en consecuencia, con los sentimientos y afectos que nos enseñó Jesús. Nuestra vida, y en particular en el trato con aquellos que componen mi familia, debe mostrar la cálida acogida, la escucha, la comprensión, el acompañamiento, el perdón, la palabra justa de Jesús. Que el otro pueda ver en nosotros el reflejo de ese amor inmenso que el Señor siente por nosotros.

·         ¿Qué tenemos que hacer para disponer mejor nuestro corazón antes de  recibir la Eucaristía?

·         ¿Qué valores (de los que nos enseñó Jesús) se están debilitando más en las familias actuales?

 

“Señor, toca mis ojos con la luz de tu Espíritu

para que pueda reconocer tu presencia en la Eucaristía, 

para que cada vez que te coma me deje poseer por tu vida,

por tu plenitud, por tu amor inmenso, por todo tu ser resucitado”

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El pan de vida

“Señor, no dejes que me olvide de esas necesidades más profundas que sólo con la fe puedo saciar. No permitas que las angustias de cada día y las cosas urgentes me lleven a  olvidar las cosas más importantes que sólo Tú puedes dar.”

 

 

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 2 de agosto de 2015

 

 

                               Evangelio según san Juan  (6, 24 – 35)

    

       24 Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús. 25 Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?». 26 Jesús les respondió:

«Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. 27 Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece

hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello».

28Ellos le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?». 29 Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado»  30 Y volvieron a preguntarle: «¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?  31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura:   Les dio de comer el pan bajado del cielo».

       32Jesús respondió:  «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo;

mi Padre les da el verdadero pan del cielo; 33 porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo».

     34Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan».  35 Jesús les respondió:

«Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.  

      Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

      Luego de multiplicar los panes, Jesús plantea un mensaje más profundo, nos habla del “pan de vida”.

       Jesús sabe que somos necesitados y que buscamos permanentemente saciar nuestras necesidades. Por eso hoy quiere que descubramos que hay otro pan, hay otro alimento, porque también hay otro hambre en el corazón humano, hay otra insatisfacción más profunda que busca ser colmada.  Puede ser que nosotros, o nuestros hijos, o alguien de nuestra familia, esté tratando de colmar esa insatisfacción con “panes materiales” que sólo sacian temporalmente el hambre. Y estamos  descuidando buscar el alimento superior, el pan de vida, que es lo que puede saciar realmente “nuestras hambres” de paz, de concordia, de esperanza, de felicidad.

     Y si bien hay que trabajar para ganarse el pan, Jesús nos enseña que para alcanzar este alimento superior no es necesario otro trabajo más que creer, abrir el corazón con confianza (“la obra del Padre es que ustedes crean”) en aquel que Él envió.

 

 

·         ¿En mi vida, le doy el lugar que corresponde a este alimento superior?

 

·         ¿Procuro llevar a mi familia no solo el alimento material sino también el “pan de vida”

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Compartir el pan

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 26 de julio de 2015

   Evangelio según san Juan  (6, 1 – 15)

          1Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades.  2 Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos.  3 Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus  discípulos.   4 Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.   5 Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?». 6 El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.  7 Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan».  8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:  9 «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?».   10 Jesús le respondió: «Háganlos sentar». Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres.  11 Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. 12 Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada».  13 Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.  14 Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo».  15 Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

En el Evangelio de este domingo Jesús, nos alienta a compartir, y nosotros, como familia cristiana, hemos aprendido que en la vida debemos hacer un culto del compartir, ya sea en los buenos como en los malos momentos, tanto en las alegrías como en las penas.    Jesús, con su actitud, nos muestra cual es la voluntad de Dios:que no falte el pan para todos. No sólo el pan material sino también el pan de la alegría, del respeto, del amor, de la comprensión, de la paciencia, de la compasión. Tengamos nuestro corazón alerta para detectar quien necesita de ese pan en nuestra propia familia.

     Dios actúa en nuestras vidas a través de instrumentos humanos. Por nuestra libertad podemos encerrarnos en nosotros mismos y no cumplir con este pedido de compartir. Pero cuando el pan se comparte y se reparte, se convierte en una forma de encuentro que es un anticipo del cielo. Y hay pan para todos.  Compartamos no sólo bienes materiales sino también dones y tareas. Vivamos esta actitud y trasmitámosla a nuestros hijos.

·         ¿Vivo el compartir como una obligación o lo hago convencido y alegre?

·         Ese compartir ¿es sólo por caridad hacia afuera o tengo en cuenta primordialmente a mi familia?

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Domingo 19 de julio de 2015

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 19 de julio de 2015

 

 

                               Evangelio según san Marcos  (6, 30 – 34)

 

          30Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.  31 El les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco». Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.  32 Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.  33 Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.

          34Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

 Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

      Los apóstoles le cuentan a Jesús todo lo que habían trabajado. Y, ante ello, Jesús los llama a descansar. Es válido el descanso ante las tensiones y fatigas o luego de la intensa tarea. Debemos tener el reposo necesario.

       A veces el esfuerzo en el trabajo hogareño o en la atención de la familia es muy cansador. Esto nos invita a pensar que el servicio generoso a los demás nunca debería ser algo agobiante o que nos impida el encuentro con el Señor.  Porque viviendo el servicio en nuestro hogar, a nuestra familia o al prójimo en general, por amor y en presencia de Jesús, ese mismo servicio nos brinda satisfacción interior y se convierte en un encuentro con el Señor. Es natural cansarnos pero nos ayuda a superarlo el pensar el porqué de nuestro servicio, ya sea en la casa, en la Iglesia o donde sea: por amor al prójimo pero ante todo a Aquel que nos amó primero.

 

·         ¿Me permito descansar cuando lo necesito?

·         ¿Soy consciente que al servir por amor, la carga se aligera? 

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