Presente en medio nuestro

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 10 de septiembre de 2017 – 23ro. durante el año

Evangelio según san Mateo 18, 15 – 20

 

 La corrección fraterna

15 Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.  16 Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos.  17 Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.  18 Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.

La oración en común

19 También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.  20 Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos".

   Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

        Nuevamente el texto evangélico nos regala varias posibilidades para la reflexión.  En esta oportunidad hemos elegido la parte final del pasaje de este domingo.  En ella el Señor nos dice que “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos “.

        Cuando hablamos de la familia como la “iglesia doméstica” esto es totalmente cierto. Ir al templo, participar de la Misa y otras liturgias, rezar en comunidad es parte del ser católico. Pero todo ello no es la única forma de que Jesús esté en medio de nosotros.  Él está siempre presente aunque, como siempre decimos, es respetuoso de nuestra libertad (Él está ahí, esperando que le demos lugar).  Pero, si vivimos en familia en nombre del Señor, intentando seguir sus enseñanzas, Él es uno más de nosotros, lo tendremos en medio nuestro. Compartiendo nuestras alegrías y ayudándonos a soportar nuestras penas.

          No podemos basar nuestra fe cristiana en lo que vemos en la sociedad. Tenemos que partir de nuestra vida familiar para fortalecer en nosotros, y engendrar en nuestros hijos, la fe.  Sentir y vivir que nuestra unión es en el nombre del Señor, dejarlo ser uno más de nosotros, compartir nuestras vidas con Él. Que Dios sea una parte fundamental de nuestra familia, no por costumbre o por sumisión a un precepto sino por el convencimiento que Él es nuestro Salvador, en todo sentido. 

        

1       ¿Trato a los miembros de mi familia del mismo modo que Jesús trataba a quienes se le acercaban?

 

2       ¿Tenemos oración en común en la familia, como ser el compartir la Palabra, bendecir los alimentos, o compartir una oración?

 

 

Señor,

te pido seas el centro de mi grupo familiar.

Que yo aliente a mis hijos como vos alentaste a todos.

Que yo ayude en lo que pueda, como vos lo hiciste.

Que, junto al resto de mi familia, seamos parte de tu Reino.

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¿Quien decís que soy?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 27 de agosto de 2017 – 21ro. durante el año

Evangelio según san Mateo 16, 13 - 20

 La profesión de fe de Pedro

13 Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?.  14 Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".  15 "Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?  16 Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".  17 Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.  18 Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.  19 Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".  20 Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

   Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

        Varios párrafos de este pasaje merecen una reflexión por sí solos. Hemos elegido en esta ocasión la primera parte del texto. Leemos en ella una pregunta que Jesús bien podría estar dirigiendo ahora a cada uno de nosotros: “¿Quién decís que soy yo?”   

        Dios siempre tendrá una parte de misterio para nosotros.  Algunos pueden haberse quedado en la imagen que se hicieron de Él en su infancia. Otros lo habrán ido conociendo más a lo largo de su vida y podrán dar respuestas más adultas: “es la Palabra de Dios hecha carne”; “es nuestro amigo, el que va a estar siempre con nosotros”; “es el centro de nuestra vida”; “Es nuestro Salvador, el que nos creó y quiere la vida eterna para cada uno de nosotros”.  

        Si bien estas respuestas son ciertas, es este domingo el Señor nos pide que profundicemos más en su conocimiento, y la mejor forma de hacerlo como discípulos que somos de Él, es seguir y vivir sus enseñanzas, Es por esto que los invitamos a reflexionar sobre otro tipo de respuesta que le podemos dar a esa pregunta que nos efectúa Dios. Los invitamos a responder más con la vida que con lindas palabras.

        Ser discípulos de Jesús es seguir sus enseñanzas, para lo cual tenemos que ir profundizando el conocimiento que tengamos de Él. Seguirlo es aprender a mirar la vida como la miraba Jesús. Es actuar en ella como Jesús actuaba. Es sentir que Jesús resucitado camina junto a nosotros lleno de vida y desea que no nos preocupemos sólo de nuestra salvación sino que atendamos, como Él lo hizo, a los necesitados, tomando como ejemplo su compasión. Es creer firmemente que Jesús vino a salvarnos de la tristeza y a contagiarnos la alegría de su Reino.

        Tratar de ir viviendo esto, con nuestros más y nuestros menos, a lo largo de nuestra vida sería una excelente forma de responder la pregunta que nos ocupa.

 

1       ¿He aprendido a vivir como Jesús? ¿Demuestro con mi vida que amo y conozco a Jesús?

2       ¿Hay necesitados de compasión en mi familia o a mi alrededor? ¿Actúo con ellos como Jesús lo hizo?

 

Señor,

Vos podés salvar mi vida, la de mi familia y

encaminar la historia humana hacia su salvación.

Dame fuerza para caminar de acuerdo a tus enseñanzas

anunciando así tu Buena Noticia.

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¿Cuán grande es tu fe?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 20 de agosto de 2017 – 20mo. durante el año

Evangelio según san Mateo 15, 21 - 28

Curación de la hija de una cananea

21 Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. 22 Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio". 23 Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos". 24 Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel". 25 Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!. 26 Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros". 27 Ella respondió: "¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!. 28 Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó curada.

   Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

      Para reflexionar mejor el Evangelio de este domingo, debemos ubicarnos en la época en la que fue escrito:  Jesús había venido para salvar al pueblo de Israel. Los cananeos (la mujer que acude a Jesús buscando la sanación de su hija era una de ellos) eran paganos y además eran enemigos de los israelitas.  Jesús hace notar esto en el comienzo de este pasaje.  Pero, ¿qué lo hace cambiar hacia el final del pasaje?. Cambia por la gran fe demostrada por esa mujer cananea,

     Dos enseñanzas que nos quedan:

-        Primero, Jesús fue capaz de descubrir entre los paganos una fe más grande que entre sus propios seguidores.  Hoy nos podemos enfrentar a lo mismo:  descubrir entre alguien que “no es de los nuestros” una fe en Dios mayor a la de aquellos que fuimos elegidos. Tengamos una humildad tal que nos permita darnos cuenta de esto. Descubrir las maravillas que Dios hace en los corazones humanos que a veces no están en el camino que la Iglesia propone.

-        Segundo, Jesús no había reservado su compasión sólo para los judíos. El Dios de la compasión es de todos.  Dios ama a todos y quiere redimir a todos, respetando la libertad de cada uno en su decisión de seguirlo. Tengamos la misma actitud que tuvo Jesús y que, todo aquel que acuda a Dios buscando la salvación, encuentre en nosotros un hermano dispuesto a ayudarlo.

 

 

1       ¿Pido a Dios con la fe de la mujer cananea? ¿Insisto sin rendirme?

2       ¿Condeno a los otros simplemente porque no son seguidores de Jesús?

 

Señor,

dame un corazón tan humilde y confiado como el de la mujer cananea.

Que siempre confíe en Ti, así me parezca que no me escuchás.

También te pido Señor

que sepa ver como hermano al que recién se acerca a Vos.

 

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¿Por qué dudaste?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 13 de agosto de 2017 – 19no. durante el año

 

Evangelio según san Mateo 14, 22 - 33

Jesús camina sobre el mar

      22 En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 23 Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. 24 La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. 25 A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 26 Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. 27 Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman". 28 Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua". 29 "Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. 30 Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame". 31 En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?. 32 En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. 33 Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios".

   Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

Centremos nuestra reflexión en tres pasajes de este texto evangélico:

-        Los discípulos en la barca en medio de la tormenta estaban asustados y no reconocieron a Jesús. 

   Esa barca hoy puede ser nuestro hogar, y los discípulos a bordo de ella puede ser nuestra familia.  Estamos rodeados de una tempestad que nos asusta. Podemos sentirnos en medio de una noche oscura. Y, a pesar de que Jesús quiere ayudarnos, nuestra preocupación por el día a día y por cómo proteger a nuestra familia nos impide distinguirlo. ¿Dónde está Jesús ofreciendo ayudarnos? ¿Porqué no lo escuchamos? ¿Qué no nos deja ver más allá de nuestros temores?

-        Pedro quiso ir a su encuentro pero, por falta de fe, comenzó a hundirse. 

    Pedro lo escuchó, le hizo caso a su indicación pero, ante el primer escollo, dudó que la solución fuese por ese lado y comenzó a hundirse. Así nos puede pasar a nosotros. Pensamos que Jesús nos puede ayudar, seguimos sus enseñanzas pero como vemos que siguen los problemas o amenazas a nuestra familia, dudamos que Él sea la solución y nuestra fe se debilita.

    ¿Qué pasó cuando Jesús vio a Pedro hundirse? ¿Lo dejó ahogarse mientras le decía: “jorobate por peder la fe en mí?.  No, le ofreció su mano y lo rescató.  Así también va a obrar con nosotros hoy. Así nuestra fe se debilite, su lealtad se mantendrá, siempre estará dispuesto a tendernos su mano.

-        -Apenas Jesús subió a la barca, la tormenta amainó. 

    ¡Qué maravilloso ¡ Si dejamos que Jesús entre a “la barca de nuestro hogar”, también nosotros experimentaremos que la tormenta se calma. Pueda ser que el mal clima siga afuera pero en nuestro hogar, en nuestra familia, tendremos la certeza de estar en el camino verdadero, junto a Aquel que nos da la paz verdadera

 

1       ¿Escucho a Jesús en medio de la tormenta? ¿”Camino sobre el agua” o busco “caminos seguros”?

2       ¿Experimentamos la paz de Jesús cuando entra a “nuestra barca”? ¿Trasmito esa experiencia a mis hijos?

 

Señor,

junto a mi familia, muchas veces nos sentimos en medio de una tormenta y

nos cuesta escucharte en medio de la noche. 

Ayudanos a recordar que siempre estás ahí tendiéndonos tu mano y que,

al dejarte entrar en nuestro hogar, podremos experimentar Tu Paz.

 

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Un tesoro escondido

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 30 de julio de 2017 – 17mo. durante el año

 

Evangelio según san Mateo 13, 44 - 52

La parábola del tesoro

        44 El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

La parábola de la perla

        45 El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;

46 y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

La parábola de la red

        47 El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. 48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. 49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, 50 para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

Conclusión

        51 ¿Comprendieron todo esto?". "Sí", le respondieron. 52 Entonces agregó: "Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo".

    Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

Como vemos concretamente en este pasaje, el verdadero núcleo de todo el Evangelio es el anuncio que Jesús hace del Reino de Dios. Cabe recordar que para alcanzar ese Reino se nos propone colaborar en la humanización de este mundo, trabajando para que sea más digno, más dichoso, y así nos encaminaremos hacia nuestra salvación definitiva en Dios.

         Jesús advierte que en aquellos tiempos (¿sólo en “aquellos” tiempos?) la gente tenía falta de entusiasmo y falta de alegría en cuanto a su pedido de conversión del modo de vida. Es por eso que les relata las parábolas contenidas en el pasaje evangélico de este domingo, o sea, para atraerlos al Reino de Dios.

         Las dos primeras parábolas tienen un mismo mensaje: descubrir algo tan valioso, que nos lleve a dejar todo lo que tenemos para quedarnos con ese tesoro. Dejar las cosas que me absorben, que me dominan, que me alejan de Dios, de ese Dios que se me presenta a diario en mi cónyuge, en mis hijos, en ese familiar o vecino, en mi comunidad.

       Ante esta propuesta de Jesús nos podemos plantear: ¿vale la pena comprometernos en su proyecto de humanizar la vida (mía, de mi familia, de toda la sociedad) o es más práctico que me ocupe sólo de mi propio bienestar?  Se nos puede pasar la vida sin tomar una decisión…  

      Aprovechemos la reflexión de este pasaje para preguntarnos cuánto nos atrae Dios y su Reino. ¿Siento atracción por Él?, ¿O simplemente “sigo” a Dios sin mucho compromiso hacia su proyecto de humanizar la vida en esta tierra como paso hacia la salvación eterna? Nuestra fe, nuestra vivencia religiosa ¿nos ha hecho encontrar el tesoro del Reino?

 

1       ¿Descubrí ese tesoro o sigo a Dios por costumbre, por obligación, por miedo?

2       ¿Qué cambió en mi vida y en la de mi familia desde que descubrí ese tesoro?

 

Señor,

quiero estar siempre atraído por tu Reino,

a pesar de las cosas que vea y padezca en este mundo.

Dame fuerza y sabiduría para poder ayudarte a humanizar

mi vida, la de mi familia y la de aquellos a quienes pueda llegar.

 

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Tres parábolas

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 23 de julio de 2017 – 16to. durante el año

Evangelio según san Mateo 13, 24 - 43

La parábola de la cizaña

      24 Y les propuso otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. 26 Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. 27 Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: 'Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?'. 28 El les respondió: 'Esto lo ha hecho algún enemigo'. Los peones replicaron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?'. 29 'No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. 30 Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero'.

La parábola del grano de mostaza

      31 También les propuso otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. 32 En realidad, ésta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas".

La parábola de la levadura

      33 Después les dijo esta otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa".

La enseñanza por medio de parábolas

      34 Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, 35 para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

Explicación de la parábola de la cizaña

36 Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña en el campo". 37 El les respondió: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; 38 el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, 39 y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. 40 Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. 41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, 42 y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. 43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!

           Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

        El pasaje evangélico de este domingo contiene tres parábolas que pueden ser reflexionadas pensando en el ambiente familiar.

        Parábola de la cizaña: aquellos que cuidan el campo ven crecer cizaña en medio del trigo. Y quieren arrancarla ya. El Señor les dice que no, que ante el riesgo de confundirse y arrancar parte del trigo, lo dejen crecer hasta el final y Él entonces separará el trigo de la cizaña. A veces tendemos a querer ”arrancar” lo que no está creciendo “como trigo” apenas lo notamos. El Señor nos pide paciencia. Que lo mejor de esa persona puede venir en el futuro. Que ahora puede apuntar a ser cizaña pero que en el futuro puede convertirse en trigo. Por supuesto que, pare ello, nosotros seremos una pieza importante (lo veremos en las dos parábolas siguientes).

      Parábola del grano de mostaza: Como sucede con esta pequeña semilla, Jesús nos invita a tener un comienzo humilde en nuestra tarea de llevar sus enseñanzas a nuestros hijos y al resto de la familia. Comienzo humilde que, si viene acompañado de un testimonio de vida coherente, tendrá una poderosa fuerza transformadora.

        Parábola de la levadura: siguiendo en la misma propuesta, Jesús nos invita a trabajar calladamente desde “dentro de la masa”, más con el ejemplo que con palabras ampulosas, Colaborando con Jesús promoviendo la armonía familiar, el respeto del otro, la ayuda a aquel que le esté necesitando.

        Confiemos. El Reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño en sus comienzos, pero Dios está ya trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Colaboremos con Él siguiendo las enseñanzas de Jesús.

 

1       ¿A quién de mi familia tengo el riesgo de pensar que es todo cizaña? ¿Qué puedo hacer yo para que se torne en trigo?

2       Sabiendo que en cada uno de nosotros, parte de una familia, hay trigo pero también hay cizaña, ¿centramos nuestro esfuerzo en alabar y fortalecer todo aquello que es trigo o sólo nos centramos en señalar la cizaña?

 

Señor,

dame paciencia y sabiduría para poder ayudar a aquellos de mi familia que pudieran ser cizaña.

Dame humildad para trabajar calladamente en mi hogar.

Dame fortaleza para poder enseñar siempre con mi ejemplo de vida

que el Reino de Dios comienza ya en esta tierra,

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¡Felices sus oídos porque oyen!

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 16 de julio de 2017 – 15to. durante el año

Evangelio según san Mateo 13, 1 - 23

        1 Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. 2 Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. 3 Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas.

    Les decía: "El sembrador salió a sembrar. 4 Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. 5 Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; 6 pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. 7 Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. 8 Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. 9 ¡El que tenga oídos, que oiga!.

    10Los discípulos se acercaron y le dijeron: "¿Por qué les hablas por medio de parábolas?. 11 El les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. 12Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. 13 Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. 14 Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Por más que oigan, no comprenderán,

por más que vean, no conocerán, 15 Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure.

    16 Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. 17 Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.

    18 Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. 19 Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. 20 El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, 21 pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. 22 El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. 23 Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno".

        Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

        Muchos de los que leen esta reflexión son, consciente o inconscientemente, “agentes de pastoral familiar”, o sea, dedican parte de su vida a acompañar y guiar a familias (ante todo a la suya) en su camino de crecimiento a la luz de las enseñanzas de Jesús. Es por eso que se preguntan:¿cómo hubiese actuado Jesús en esta circunstancia y cómo puedo hacerlo yo ahora?   Al reflexionar sobre este pasaje evangélico, centremos nuestra atención en la actitud del sembrador en vez de lo habitual que es ver las clases de terreno donde cae la semilla.

    Al comenzar su lectura ya se nos da una clave: “salió de la casa”. Salir, salir de nuestra zona de confort, reconocer que no estamos solos en el mundo y que tenemos que salir al encuentro del otro (cónyuge, hijos, prójimo)

  Y luego sigue diciéndonos “y se sentó a orillas del mar”. No fue a realizar un gran acto público ni comenzó a gritar su anuncio. Se sentó, esperó a cruzarse con quien sea, con quien estuviese necesitado de ser escuchado y de recibir palabras esclarecedoras.

  “Les habló extensamente por medio de parábolas”. Se comunicó con ellos de una manera sencilla, adaptando su mensaje a quienes son sus interlocutores. Sabiendo que no todos son iguales ni se debe esperar la misma comprensión por parte de todos.

    Observando cómo es la actitud del sembrador, reflexionemos sobre lo que podemos hacer nosotros. Teniendo en cuenta que, en un mundo tan cambiante, donde todo se recrea constantemente, la evangelización es dar una respuesta actual a los sufrimientos, los gozos y las esperanzas de nuestro tiempo, basados en el Evangelio.  Es la hora de sembrar en los corazones de nuestra familia, de nuestro prójimo, lo esencial del Evangelio. Despertemos nuestra fe y la de los demás sembrando la vida nueva que nos trae la Palabra.

1       ¿Estás más dedicado a sobrevivir que a sembrar vida nueva? ¿Es necesario que cambies?  

2       ¿En qué terreno deberías sembrar más en este tiempo?

 

Señor,

quiero ser un sembrador como Vos,

te pido fortaleza para no desesperanzarme si el terreno no es fértil o

si las preocupaciones me ahogan.

Hazme ser capaz de trasmitir vida nueva con mi testimonio.

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"Vengan a mí"

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 9 de julio de 2017 – 14to. durante el año

Evangelio según san Mateo 11, 25 - 30

   25 En esa oportunidad, Jesús dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. 26 Sí, Padre, porque así lo has querido. 27 Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 28 Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. 29 Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga liviana".

         Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

        Ante el estado actual de la sociedad, ante los problemas que viene enfrentando nuestro país hace tanto tiempo, ante las eventuales dificultades que podemos tener en lo personal o en el ámbito familiar, muchos de nosotros nos podemos sentir desalentados , afligidos.  Es como que la vida se nos hiciese una carga pesada. Y aquí viene la primera invitación que nos hace Jesús en este pasaje evangélico:  “Vengan a mí, yo los aliviaré”.  Nos dice que contemos con Él, que sabe de qué se trata, que conoce cómo nos sentimos. Y se ofrece a ayudarnos.

        E inmediatamente nos hace un segundo llamado: “Carguen mi yugo y aprendan de mí”  Nos invita a dejar de lado los yugos que nos cargamos actualmente: el yugo de tener todo lo que nos ofrecen, el yugo de querer ser feliz a cualquier precio, y tantos otros que cada uno de nosotros identificará. Y nos invita a cambiarlos por el yugo de ÉL y aprender de Él cómo se carga con ese yugo. Nos invita a cambiarlo por el yugo del amor, y a dejarnos guiar por sus enseñanzas para saber cómo amar en todo instante. Aprender de su mansedumbre y humildad.  Convertirnos en pacientes y humildes.

    Y, por si nos quedase alguna duda, al final nos aclara que su yugo es suave y su carga es liviana. Por el contrario, si nos dejamos llevar por el mundo actual, ¿cuan pesado es el yugo que debemos cargar para “estar a tono” con todo lo que nos propone?, ¿qué peso nos cargamos por “seguir la moda”? 

    Jesús nos invita, en definitiva, a que nuestro modo de ver y entender la religión nos lleve a vivir a Jesús en nuestras vidas con alegría, sabiendo que Él nos ayuda a vivir mejor.    

 

1       ¿De qué “yugos” debo descargarme para seguir realmente a Jesús?

2       ¿Cómo puedo trasmitir a mi familia este mensaje evangélico?

 

Señor,

Te pedimos que vengas a nuestras familias y alivies nuestras cargas,

queremos aprender de Vos cómo vivir amando según tus enseñanzas.

Y que María, tu Madre, nos acompañe y nos ayude.

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"Toma tu cruz y sígueme"

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 2 de julio de 2017 – 13ro. durante el año

 

Evangelio según san Mateo 10, 37 - 42

            37El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.  38 El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.  39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

        40El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.  41 El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo, tendrá la recompensa de un justo.  42 Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa».

         Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

        Ser cristiano no es buscar el Dios que me conviene y me dice «sí» a todo, sino el Dios que, precisamente por ser Amigo, despierta mi responsabilidad y, más de una vez, me hace sufrir, gritar y callar.

        Descubrir el Evangelio como fuente de vida y estímulo de crecimiento significa comprender que la fe cristiana nos llama a aceptar que en la vida tendremos alegrías y también sufrimientos. Seguir las enseñanzas de Cristo nos lleva a no centrar nuestra vida en nuestros intereses personales sino en el bien común. Y puede ser que, a veces, esto nos resulte difícil o nos inquiete. Es que Cristo hace gozar y hace sufrir, consuela e inquieta. Sólo así es camino, verdad y vida.

        Jesús no quiere ver sufrir a nadie. El sufrimiento es malo. Jesús nunca lo buscó ni para sí mismo ni para los demás. Al contrario, vemos en Jesús a un hombre dedicado a eliminar el sufrimiento, suprimir injusticias y contagiar fuerza para vivir. Y nos dice que, si queremos ser sus discípulos, deberíamos seguir ese camino.

         Para seguir este camino de buscar el bien y la felicidad, nuestra y de los otros, a veces nos enfrentaremos a tener que hacer alguna renuncia en lo personal. También nos podemos encontrar con el rechazo y la hostilidad de aquellos a los no les interesa cambio alguno.  Es por eso que el Señor nos dice que, si realmente queremos seguirlo, debemos estar dispuestos a “tomar nuestra cruz”. Pero, también nos dice que nuestras buenas acciones, por más insignificantes que nos parezcan, no quedarán sin recompensa.    

 

1       ¿A quien pensás que tenés que ayudar más en este momento?

2       ¿A qué estás dispuesto a renunciar para poder ayudar a tu familia en lo que necesite?

 

Señor,

quiero seguir tus pasos ayudando a quien lo necesite.

Dame fuerzas para ser capaz de cargar mi cruz y

ayúdame a hacerlo no como una carga sino con la alegría de sentirme tu discípulo.

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No temamos

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 25 de junio de 2017 – 12mo. durante el año

 

 

Evangelio según san Mateo 10, 26 - 33

         26 No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. 27 Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.  28 No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.  29 ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.  30 Ustedes tienen contados todos sus cabellos.  31 No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.  32 Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo.  33 Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.

                Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

        ¿Quién de nosotros hoy en día no siente inseguridad, miedo, inquietud? Ansiamos poder disfrutar de la serenidad, de la armonía en nuestra patria, en nuestra familia, en nuestros corazones. Ante esto, en este texto del Evangelio el Señor nos llama una vez más a no temer. Nos invita a experimentar a Dios tal cual nos lo enseña Él, una experiencia personal que contribuye a que conozcamos la paz interior.

        ¿Y cómo es experimentar a ese Dios que nos enseña Jesús?  Ante todo, tengamos en cuenta que es un Dios que es sólo amor. Todo lo que nace de Él es amor. De él sólo nos llega vida, paz y bien.  Yo me puedo apartar de él y olvidar su amor, pero él no cambia. El cambio se produce sólo en mí. Él nunca deja de amarme.

 Pero hay algo todavía más conmovedor: Dios me ama incondicionalmente, tal como soy. No tengo que ganarme su amor. No tengo que conquistar su corazón. No tengo que cambiar ni crecer ni ser bueno para ser amado por él.

Llevemos ahora esto a nuestra vida ¿Qué me pide Dios? Sólo que aprenda a amar. No sé en qué circunstancias me puedo encontrar y qué decisiones tendré que tomar, pero Dios sólo espera de mí que ame a las personas y busque su bien. También que me ame a mí mismo, que ame la vida y me esfuerce por hacerla siempre más digna y más humana para todos.

Durante nuestro transitar por esta vida con sus dificultades tratando de experimentar lo más que podamos esa experiencia de amor, de Dios, a la que nos invita Jesús, hay algo que no debemos olvidar. Nunca estaremos solos. El será siempre esa mano fuerte que nos sostendrá en la debilidad, esa luz que nos guiará por sus caminos. Él nos invitará siempre a caminar y decir «Sí» a la vida. Y un día, cuando termine nuestra peregrinación por este mundo, conoceremos junto a Dios la paz y el descanso, la vida y la libertad.

 

 

1       ¿Amo realmente a las personas(mi cónyuge, mis hijos, el resto de la familia, mis vecinos, a todos) como Jesús espera de mí?

2       ¿Ante qué debilidad mía debería pedir más el sostén de Jesús?

 

Señor,

quiero no temer ante las dificultades de esta vida;

sé que cuento con tu soporte y tu guía,

ayúdame a tenerte siempre presente.

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