Cómo recibir el Reino

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 26 de noviembre de 2017 – 34to. durante el año

Evangelio según san Mateo 25, 31 – 46

 

El juicio final

        31 Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. 32 Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,  33 y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.

        34 Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, 35 porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; 36 desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'. 37 Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'. 40 Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.

        41 Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, 42 porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 43 estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'. 44 Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'. 45 Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'. 46 Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".

   Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

        Jesús es incapaz de pasar de largo ante el necesitado. Ningún sufrimiento le es ajeno. Para Él la compasión es lo primero. Y tanto es así que la Palabra que proclamaremos el próximo domingo nos dice que, finalmente, toda nuestra vida será juzgada por Dios en función de cuan compasivos fuimos con los necesitados.   Hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos, o nos desentendemos y los abandonamos. Está en nosotros decidir cómo actuamos.

        Nuestra vida se está jugando ahora mismo. No hay que esperar ningún juicio. Ahora nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora nos estamos acercando o alejando de Cristo. Ahora estamos decidiendo nuestra vida. No hace falta irse muy lejos. Comenzá por tu cónyuge, por tus hijos, por tus padres y hermanos, amigos, vecinos. ¿Atendés sus necesidades, su hambre o sed no sólo material sino también la espiritual? ¿Estás ahí, los visitás cuando sufren, o estás ausente? Cuando se acercan con un problema ¿los “alojamos”, los acogemos, o los alejamos con reproches?

        A todos, sin excepción, nos juzgará Dios por el mismo criterio. Lo que dará un valor imperecedero a nuestra vida no es la condición social, el talento personal o el éxito logrado a lo largo de los años. Lo decisivo será el amor práctico y solidario a los necesitados de ayuda. La Palabra lo expresa muy claro:  cuando abandonamos a un necesitado, estamos abandonando a Dios. Cuando aliviamos su sufrimiento, lo estamos haciendo con Dios.

 

 

1       ¿Descubro a Jesús en cada necesitado?

2       ¿Trasmito a mis hijos el valor de la compasión?

 

 

Señor,

que te vea en todo aquel que sufre,

que no dude en ayudar a aquel que lo necesite.

Que la compasión sea el motor de mis acciones hacia los demás. 

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Los talentos

 EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 19 de noviembre de 2017 – 33ro. durante el año

Evangelio según san Mateo 25, 14 – 30

 

La parábola de los talentos

         14 El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. 15 A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, 16 el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17 De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, 18 pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.

        19 Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. 20 El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. 'Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado'. 21 'Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'. 22 Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: 'Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado'. 23 'Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'.

        24 Llegó luego el que había recibido un solo talento. 'Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. 25 Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!'. 26 Pero el señor le respondió: 'Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, 27 tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. 28 Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, 29 porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. 30 Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes'.

   Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

        Al reflexionar sobre la actitud de Jesús con el tercer siervo (lo condena por “no hacer nada” con los talentos recibidos) nos damos cuenta que el mensaje del Señor es muy claro. Él no quiere que nuestra vida sea pasiva sino que busca que tengamos una respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo, según nuestras posibilidades, por transformar el mundo (empezando lógicamente con nuestro entorno). No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

        Jesús ha dejado en nuestras manos el Proyecto del Padre de hacer un mundo más justo y humano. Nos ha dejado en herencia el mandato del amor.

        A cada uno de nosotros el Señor nos confió, nos dio talentos, que podemos ponerlos en práctica, por ejemplo, en el matrimonio, en la familia. En lo cotidiano, en el quehacer doméstico, en la trasmisión de la vida. Decirle al Señor que en todo ello está nuestro intento de hacer fructificar los talentos recibidos.

        Es en la familia donde aprendemos a conocer esos talentos, el lugar donde aprendemos a negociarlos, a multiplicarlos, con humildad y alegría. Cada uno los hemos recibido de manera diferente. Y no interesa si esos dones recibidos son muchos o pocos, lo importante es tratar de multiplicarlos.  Poner en común lo mejor de cada uno de nosotros en una especie de “plazo fijo” que se llama familia, donde el aporte de todos rinde siempre mucho más de lo que puede rendir en la cuenta personal de cada uno.

 

 

1       ¿Cuáles son las cualidades o talentos que reconozco en mí?  ¿Los pongo al servicio de mi familia?

2       ¿Ayudamos a nuestros hijos a descubrir los dones recibidos, a que los hagan crecer y a que los pongan al servicio de los demás?

 

 

 

Señor,

que tenga la valentía de querer multiplicar

 los pocos o muchos talentos recibidos de tus manos, y

que los ponga al servicio de mi familia y de todo aquel que los necesite. 

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¿Sensatez o necedad?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA  

Domingo 12 de noviembre de 2017 – 32do. durante el año

Evangelio según san Mateo 25, 1 – 13

La parábola de las diez jóvenes del cortejo

        1 Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, 4 mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. 6 Pero a medianoche se oyó un grito: 'Ya viene el esposo, salgan a su encuentro'. 7 Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: '¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?'. 9 Pero estas les respondieron: 'No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado'. 10 Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. 11 Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos', 12 pero él respondió: 'Les aseguro que no las conozco'. 13 Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

   Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

    Con esta parábola el Señor busca que reflexionemos sobre cual debe ser la actitud de un “buen discípulo”  (representado como la   joven sensata) versus la actitud de un “mal discípulo” (representado como la joven necia).

     La joven sensata actúa de manera responsable. Sabe la fiesta que tiene por delante. Pero tiene en cuenta que no basta con haber sido invitada sino que debe estar preparada para “salir al encuentro del esposo”. Ella no sólo llevó su lámpara sino que tiene aceite para estar segura que seguirá ardiendo.  Podemos hacer un paralelo con otro pasaje del Evangelio en que se nos habla del “hombre sensato” que edifica su casa sobre roca.

      La joven necia se entusiasmó con la invitación, tomó su lámpara, la encendió pero no pensó en cómo mantenerla encendida.  Actuó como el que construye su casa sobre arena.

      Si creemos en Jesús y en sus enseñanzas, no podemos dejar de preguntarnos ¿qué debo hacer para ser un buen discípulo?  Es una necedad creer en Jesús pero confesarlo con una vida apagada, vacía de su espíritu y su verdad. Equivale a esperar a Jesús con “la lámpara apagada”.  Debemos procurarnos aceite para mantener “nuestra lámpara encendida”.

    El Evangelio de este domingo es un llamado a tener siempre reserva de aquello que prende el fuego de nuestras lámparas. Cada uno sabrá qué es ese combustible para él, pero acá van algunas pistas:  conocer su proyecto de vida para así sentirnos atraídos por el estilo de vida que nos propone;      proponernos una verdadera conversión a los valores evangélicos que se debería ir plasmando día a día en nuestros hechos cotidianos;      encarar la vida centrada en el amor a nosotros mismos, a nuestra familia, al prójimo en general.   En definitiva, siempre debemos cuidar aquello que nunca puede faltar en la vida cristiana:  el amor

 

 

1       ¿Con qué hechos concretos trato de mantener mi lámpara encendida?

2       ¿Ayudo a que mi familia se procure el aceite que cada uno necesita para mantener su lámpara encendida?

 

 

Señor,

ayúdame a que mi lámpara no se apague,

que en ella siempre arda el fuego del amor.

Coloca en mí la fuerza de tu propio amor

para que yo pueda derramarla en los demás. 

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Hacerme servidor de los otros

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 5 de noviembre de 2017 – 31ro. durante el año

Evangelio según san Mateo 23, 1 – 12

 

La hipocresía y la vanidad de los escribas y fariseos

         1 Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: 2 "Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; 3 ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. 4 Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. 5 Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; 6 les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7 ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente.

        8 En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. 9 A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial. 10 No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. 11 Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, 12 porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".

      Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

        Luego de leer todo el Evangelio y comprender el contexto, les proponemos reflexionar sobre dos frases del Evangelio de este domingo:

       “No hacen lo que dicen”.  Jesús, quien vino a esta tierra a ayudarnos a comprender cómo debemos vivir, muestra su indignación por la actitud de los escribas y fariseos, y dice algo que vale la pena detenernos a pensar. Si bien se está dirigiendo a la actitud de algunos dirigentes religiosos veamos cómo se aplica hoy a nosotros. El Señor les está recriminando su incoherencia pues ordenan cosas que ellos no cumplen.  ¿Y nosotros somos coherentes, por ejemplo con lo que les decimos a nuestros hijos? Pongamos un ejemplo simple (si bien sabemos que hay distancias y no somos iguales): le recriminamos a algún hijo porque se pasa el día “pegado a su telefonito” ¿y nosotros no lo hacemos?  . Otro: pretendemos el respeto de ellos hacia nosotros pero ¿nosotros los tratamos siempre con respeto?  A veces nuestra conducta nos desacredita. Un ejemplo de vida más evangélica (vivir lo que decimos) cambiaría el clima hogareño y hasta se extendería a nuestra comunidad.

        “Todo lo hacen para que los vean”.   Aquí el Señor también se indigna pues, así estuviesen haciendo obras buenas, buscan el reconocimiento. Jesús vino a enseñarnos que el verdadero amor es gratuito, no busca nada a cambio. Podemos decir que es algo “natural” querer ser reconocido. Sin embargo, si nos dejamos sanar y liberar por la gracia de Dios, pondremos nuestra vida en las manos de Él y no en la fuerza de los elogios o reconocimientos.  No hagamos las cosas sólo para ser bien vistos sino que hagamos el bien como lo hizo Jesús, sin esperar recompensas.

        Comprendiendo esto, y actuando en consecuencia, nos sentiremos verdaderamente libres y daremos a nuestra familia y a nuestra comunidad un claro ejemplo de vida cristiana.

 

 

1       ¿Qué cosas digo o espero de mi cónyuge o mis hijos, y yo no hago?

2       ¿Me siento libre para actuar en la verdad o en algunos casos actúo para “quedar bien” con los demás?  ¿Cómo lo podría superar?

 

 

Señor,

liberame con la libertad de tu amor,

para que sólo dependa de tu mirada que me comprende, me alienta y me estimula,

y no viva pendiente de la mirada de los demás, del aplauso o de la aprobación.

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El mandamiento principal

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 29 de octubre de 2017 – 30mo. durante el año

Evangelio según san Mateo 22, 34 – 40

 

El mandamiento principal

          34 Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, 35 y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: 36 "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?. 37 Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. 38 Este es el más grande y el primer mandamiento. 39 El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".

   Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

        Vivimos llenos de ocupaciones (y preocupaciones…)  Son tantas las cosas que debemos tener en cuenta en nuestra vida que a veces confundimos las prioridades y terminamos dedicándole mayor atención a algo que no lo merece. El trabajo, el viaje, las compras, la seguridad, nuestra relación conyugal, nuestros hijos, nuestra familia, nuestros amigos, los deportes, la tecnología, el esparcimiento, la economía, la casa, el auto, y así podríamos seguir. Y en cada una de estas cosas, infinidad de temas nos ocupan.  Todo ello hace que muchas veces nos sintamos llenos de obligaciones morales que no sabemos cómo atender. Y ahí vienen los autoreproches y los sentimientos de culpa.  Ante esto, necesitamos ordenarnos, darle prioridad a lo esencial.  Una vez más, Dios nos da la respuesta.

     Jesús les responde claramente a los fariseos sobre dónde está lo esencial de nuestra fe cristiana: “tu primera prioridad debe ser amar a Dios”.  Amarlo de la misma manera en que Él te ama a vos. Y que ese amor no se exprese sólo los domingos en Misa o cuando participás de alguna actividad religiosa. Que todo lo que salga de tu corazón, que todo lo que tengas en el alma, que todo lo que exprese tu ser esté acorde con ese amor que profesas a Dios.

    E inmediatamente surge la otra prioridad: amar a tu prójimo. Preocupate por vos mismo pero no te quedes allí. Que todo lo que hagas referido a tu cónyuge, a tus hijos, a tu familia, a tus amigos o vecinos, a los pobres y carenciados, concrete esa capacidad de amar que Dios te infundió.  Dios nos regaló su amor pero también nos dio la capacidad de brindarlo nosotros, de manera que podamos amar como Él.

     Por último, no dejemos de ser agradecidos, Darle gracias a Dios por sentirnos amados por Él y por habernos dado esa capacidad a nosotros.

 

 

1       ¿Soy consciente que el amor es una gracia y una decisión que involucra mis sentimientos pero que va más allá de lo que siento?

2       ¿Amo así a mi familia? ¿Tengo algo que mejorar al respecto?

 

 

Señor,

te agradezco todos los bienes naturales y sobrenaturales que me diste.

Ante todo, te agradezco el que me ames y el que me hayas dado la capacidad de amar.

Te pido me recuerdes que lo haga como Vos, no por interés sino gratuitamente,

y que lo haga ante todo hacia mi familia.

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Den a Dios lo que es de Dios

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 22 de octubre de 2017 – 29no. durante el año

Evangelio según san Mateo 22, 15 – 21

El impuesto debido a la autoridad

          15 Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. 16 Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. 17 Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?. 18 Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? 19 Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto". Ellos le presentaron un denario. 20 Y él les preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?. 21 Le respondieron: "Del César". Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios".

   Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

        Ante la trampa que le tienden los fariseos al hacerle la pregunta reflejada en el Evangelio de este domingo, Jesús les responde con una de sus frases más reconocidas: “Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

         Reflexionando sobre qué quiso decir con ello, lo primero que se nota es que, si bien los judíos estaban sometidos a los romanos, Jesús no les plantea una actitud contestaria sino que reconoce que, dadas las circunstancias de ese entonces, lo que correspondía era el pago de impuestos (“Den al César lo que es del César”).

         Sobre esta primera parte de su respuesta podríamos hablar, inclusive polemizar, mucho. Pero quizá por hacerlo dejamos de lado la reflexión sobre lo más importante que nos está diciendo Jesús, la segunda parte de su respuesta, donde nos dice “y den a Dios lo que es de Dios”.

          Les recuerda a los fariseos algo que no le habían preguntado: “Dad a Dios lo que es de Dios”. Y hoy nos lo está diciendo a nosotros.  No demos a ningún César lo que sólo es de Dios: la vida de nuestros hijos, nuestras vidas. No las demos a cambio de cosas terrenales.  Dios nos dice que no debemos sacrificar la vida, la dignidad o la felicidad de las personas a ningún poder. Y nos lo está diciendo a los cristianos de la sociedad actual que muchas veces se deja llevar por una búsqueda de bienes económicos que comúnmente no tienen un objetivo verdaderamente humano.  Es una enseñanza que podemos resumir en esa, también, conocida frase: “estar en este mundo sin ser de este mundo”.  No nos dejemos atrapar y ayudemos a nuestra familia a que no se deje atrapar por los falsos ídolos del bienestar material, de la recompensa ya, y de la búsqueda del gozo inmediato, porque “no se sabe qué va a pasar en el futuro”. Los cristianos sí lo sabemos. Podremos pasar por dificultades, pero nos espera la dicha total que encontraremos en el Reino de Dios.

       Resumiendo, Jesús no está pensando en Dios y el César como dos poderes que pueden exigir cada uno sus derechos a sus súbditos. ¿Qué le puede pertenecer al César, que no sea de Dios? Sólo su dinero injusto.

 

1       ¿Estoy seguro de darle a Dios todo lo que es de Él? ¿porqué?

2       ¿Ayudo a mis hijos a no dejarse atrapar por el poder económico y a tomarlo como algo que debemos poner al servicio de la persona humana?

Señor,

te agradezco por todo lo que me diste y me estás dando.

 Ayúdame a que, a lo largo de mi vida, sepa agradecerte siempre y

a aceptar tu voluntad cuando no la entienda.

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Mi traje de fiesta

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 15 de octubre de 2017 – 28vo. durante el año

Evangelio según san Mateo 22, 1 – 14

La parábola del banquete nupcial

          1 Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo:  2 "El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.  3 Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.  4 De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: 'Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas'.  5 Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; 6 y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.

          7 Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.  8 Luego dijo a sus servidores: 'El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él.  9 Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren'. 10 Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.

          11 Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. 12 'Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?'. El otro permaneció en silencio. 13 Entonces el rey dijo a los guardias: 'Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes'. 14 Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos".

   Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

        La parábola del Evangelio de este domingo nos lleva a reflexionar sobre un aspecto de la vida de Jesús. Durante toda su vida Jesús se dedicó a invitar a todos al Reino de Dios, o sea, a una fiesta final en nombre de Dios. Y al hacerlo, Jesús no impone nada a la fuerza, no presiona a nadie. Anuncia la Buena Noticia de Dios, despierta la confianza en el Padre, enciende en los corazones la esperanza. A todos les ha de llegar su invitación.

     En nuestro caso, ¿qué ha sido de esta invitación de Dios? ¿La hemos escuchado? ¿La hemos aceptado y nos preocupamos en prepararnos para ella, en “ponernos nuestro traje de fiesta”?  Cada uno necesitará pensar cual es ese traje de fiesta que tendrá que lucir: uno que deje de lado mi malhumor, uno que tenga más en cuenta la atención a mis hijos, uno que no sea tan materialista y actúe en busca de valores más duraderos.

     También pudiera ocurrir que, ante la invitación de Jesús, habrá quienes estén satisfechos con el bienestar alcanzado, y actúen como sordos a lo que no sea algo que contribuya a sus intereses inmediatos. Incluso les podría parecer que no necesitan a Dios ¿Nos acostumbraremos poco a poco a vivir sin necesidad de alimentar nuestra vida espiritual, nuestra vida de caridad, que será el camino adecuado a una esperanza cierta?  Otros quizá de una manera más inconsciente, quizá muy ocupados en solucionar todos sus problemas, no escuchen esa invitación.

      Pero, según la parábola, Dios no se desalienta. Por encima de todo, habrá una fiesta final a la que están invitados todos. Si algunos no escuchan, Él seguirá invitando, así tenga que ir a “los cruces de los caminos”. La invitación de Dios no se ha apagado. La pueden escuchar todos los que en el fondo de sus conciencias escuchan la llamada del bien, del amor y de la justicia.

 

 

1       ¿Acepté esta invitación que me hace Jesús?  ¿Estoy trabajando en “ponerme mi traje de fiesta”?

2       ¿Qué estoy haciendo para que el resto de mi familia también pueda asistir a la fiesta?

 

 

Señor,

te doy gracias porque me invitas a esta fiesta comunitaria.

Te pido la gracia de aprender a amar

para poder participar de ese maravilloso banquete.

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Producir frutos

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 8 de octubre de 2017 – 27mo. durante el año

Evangelio según san Mateo 21, 33 – 46

La parábola de los viñadores homicidas

          33Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.  34 Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos.  35 Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon.  36 El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.  37 Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: 'Respetarán a mi hijo'.  38 Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia".  39 Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.  40 Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?.  41 Le respondieron: "Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo".         

          42 Jesús agregó: "¿No han leído nunca en las Escrituras:

La piedra que los constructores rechazaron

ha llegado a ser la piedra angular:

esta es la obra del Señor,

admirable a nuestros ojos?

          43 Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos".  4445Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos.  46 Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

   Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

       Dios nos habla hoy a través de este texto de una manera directa y fuerte buscando que reflexionemos hasta donde estamos siguiendo sus enseñanzas.  Nos decimos cristianos. Como tales, sabemos que Dios nos ofrece su Reino. Aceptamos su ofrecimiento, esperamos disfrutar de sus beneficios, pero ¿hacemos nuestra parte?, ¿producimos nuestros frutos?

        En el pasaje evangélico de este domingo, la viña representa al pueblo de Israel. En nuestro caso particular esa viña puede ser nuestra familia. Los viñadores somos nosotros, puestos en medio de esa viña. Es lógico que esperemos “nuestra paga” pero para ello es necesario que cumplamos nuestra parte. Si la viña es nuestra familia ¿qué sería lo equivalente a “recoger los frutos”? ¿Qué se espera que hagamos en y para la familia para así cumplir con nuestra misión?  ¿Será sólo llevar el aporte material? ¿no se espera también que aportemos cariño, comprensión, contención, consejo, misericordia, aquello que nuestras capacidades en particular nos permitan brindar a “nuestra viña”? 

       El planteo pudiera ser más serio si al reflexionar sobre esto nos damos cuenta que, en realidad, nuestra actitud es sólo esperar que la familia nos dé cosas a nosotros, sin tener en cuenta nuestra parte. Que esperamos que al volver a casa cansados después de un día de trabajo, la comida esté lista, la casa en orden, los chicos no hagan problemas, que todo esté tranquilo. ¿Es real este deseo, y qué hacemos nosotros para que sea posible? ¿Nosotros no tendríamos que ser parte activa para lograr esto?

        Tomémonos unos instantes y reflexionemos dónde estamos parados nosotros. Leamos el texto, recreemos la escena, trasladémosla a hoy y a nosotros, y veamos qué sucede,

 

 

1       ¿ Qué me estaría faltando aportar a mi familia para ser un buen viñador ?

2       ¿ Hablo con mi cónyuge sobre cómo combinar nuestras capacidades para obtener lo mejor de nuestra viña / familia?

Señor,

Me pusiste en medio de esta viña, mi familia.

Dame la sabiduría de comprender qué debo aportar a ella y

dame la fortaleza necesaria para poder hacerlo.

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¿Voy o no voy?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 1 de octubre de 2017 – 26to. durante el año

Evangelio según san Mateo 21, 28 – 32

  La parábola de los dos hijos

        28 ¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: 'Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña'.  29 El respondió: 'No quiero'. Pero después se arrepintió y fue.  30 Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: 'Voy, Señor', pero no fue.  31 ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?". "El primero", le respondieron.

        Jesús les dijo: "Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.  32 En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.

   Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

        En este pasaje el Señor no deja lugar a ninguna duda: lo que se espera de nosotros más que lo que decimos es lo que hacemos. No quedarnos en palabras sino obrar en consecuencia.

         Si prestamos atención al contexto en que el Señor relata esta parábola, Él le está hablando a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. Se supone que esa gente hacía alarde de su entrega, de su perfección. Sin embargo, Jesús les quiere hacer pensar que es probable que, cuando les llegase el momento, no supiesen reconocer ni cumplir lo que Dios les pedía concretamente. Quizá se sentían seguros por el cumplimiento de sus deberes religiosos y pensasen que ellos no necesitaban convertirse ni cambiar. Pero, Dios no sólo esperaba de ellos sus promesas y sus rezos sino además que siguiesen efectivamente la Palabra de Dios en su vida diaria.

      Jesús utiliza la figura de los publicanos y las prostitutas pues vivían excluidos del templo y de las prácticas religiosas. Es de suponer que era gente que no le prestaba atención a Dios ni le prometía seguir sus enseñanzas. Sin embargo, eran ellos los que, cuando Dios les ofrece su amistad, escuchan su llamada y dan pasos hacia su conversión.

     En este momento pensemos un poco en cómo vivimos nuestra fe. Decimos que somos cristianos. ¿Por qué?  Nos conmueve la Palabra de Dios y le decimos “sí”, pero después ¿cumplimos lo que en ella se nos dice?. O ¿nuestro carácter nos lleva a no aceptar de entrada lo que nos dice el Señor pero después descubrimos nuestra falencia y nos iniciamos en el camino de convertir esa forma de ser?.  Esto puede suceder una y otra vez. Lo importante es que nos demos cuenta, que tomemos conciencia de cual es la actitud correcta y que efectivamente terminemos adoptándola.

 

 

1       ¿Demostramos que creemos en el Señor con nuestras palabras o con nuestros actos en la vida diaria?

2       ¿A quien de mi familia puedo ayudar en su camino de conversión? ¿cómo?

 

 

Señor,

Dame tu gracia para que no te responda sólo con promesas, sino

que con mi vida te demuestre

 una respuesta generosa y una conversión real.

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¿Está mal que sea bueno?

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 24 de septiembre de 2017 – 25to. durante el año

Evangelio según san Mateo 20, 1 – 16

La parábola de los viñadores

        1 Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.  2 Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.  3 Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,  4 les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'.  5 Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.  6 Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'.  7 Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.

        8 Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.  9 Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.  10 Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.  11 Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,  12 diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.  13 El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?  14 Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.  15 ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'.  16 Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos".

   Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

        El Señor nos sorprende con la lógica de su pensamiento y su sentido de justicia, tan distinto de los que a veces utilizamos nosotros. En esta Parábola, al dueño de la viña pareciese que no le interesa tanto lo que trabaje cada uno de los jornaleros sino más bien que todos ellos tengan trabajo. Si bien el viñador le paga sólo a los obreros que aceptaron ir a trabajar, la paga no se condice con la cantidad de trabajo de cada uno (fueron llevados a la viña a distintas horas) sino con la necesidad de cada uno. No es que a alguno le dio de menos sino que a otros les dio de más. Y ante la pregunta de uno de los obreros que había trabajado desde la primera hora, el Señor le replica: “¿Está mal que yo sea bueno?”

        La justicia de Dios consiste en tratarnos con un amor que está por encima de todos nuestros cálculos.

Esta es la Gran Noticia revelada por Jesús: creer  (y vivir de acuerdo) en un Dios amigo e incondicional y no en un Dios justiciero y amenazador.  El Papa Francisco nos recuerda que el amor de Dios es inmerecido, incondicional y gratuito. Todos somos acogidos y salvados, no por nuestros esfuerzos sino por su misericordia insondable.

          Traslademos esto a nuestra familia, por ejemplo a la relación con nuestros hijos. Quizá nuestra dedicación es inversamente proporcional a lo que algunos de ellos  esperan, o sea, nos dedicamos más a los que “menos satisfacciones nos dan”. Y esto puede no ser entendido por aquellos que cumplieron siempre. Es humano que se sientan así, pero debemos tratar que entiendan que, en el fondo, estamos actuando como verdaderos discípulos de Jesús.  No dejar de darle a aquellos que cumplieron desde la primera hora lo que es justo, lo que les corresponde, pero prestando atención preferencial al necesitado. Es que Dios nos ama siempre y siempre nos da una oportunidad más para superarnos.   Y nosotros deberíamos actuar en consecuencia.

 

1       ¿Podés obrar de esta manera en tu familia? ¿Porqué?

2       ¿Cómo podés hacer entender a tus hijos este concepto de justicia divina?

 

Señor,    

que sea justo en el trato con mi familia.

que yo me dé a cada uno de acuerdo a sus necesidades y

que nadie se sienta incomprendido o no reconocido debidamente.

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