La parábola de los tiempos difíciles

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 14 de junio de 2015

 

                          Evangelio según san Marcos  (4, 26 - 34)

 

      26Y decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra:  27sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.  28La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.  29Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha».

      30También decía: «¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?  31Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra,  32pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra».

      33Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.  34No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

                                                                       Palabra del Señor

 

 Reflexión y preguntas

La parábola de Mc 4, 26-29 es llamada “la semilla que crece por sí sola” y algunos la llamaron la del “agricultor paciente”. Alguien también la llamó con propiedad: “parábola de los tiempos difíciles”.  Ignoro si los hubo fáciles. La época que nos toca vivir se presenta difícil por la indiferencia religiosa, llevándonos al desaliento y desesperanza. En las familias, esto dificulta la tarea de trasmitir la fe a las nuevas generaciones. ¿Qué hacer entonces?, ¿cruzarnos de brazos? De ninguna manera. Todos debemos sembrar. Los padres deben sembrar la fe en sus hijos. En 1 Cor 3, 6 la palabra nos dice: “yo planté y Apolo regó, pero el que ha hecho crecer es Dios”. Plantemos y reguemos con total confianza en el trabajo de Dios. Sólo Dios hace crecer la semilla. Confiemos en Él. Lo que sembramos crece silenciosa y calladamente. Dios trabaja en el mayor de los silencios. Sabiendo esto hay que esperar el fruto con serenidad, sin caer en la ansiedad. El reloj de Dios sólo marca años y siglos, no segundos y minutos como el nuestro.

                    ¿Perdemos la paciencia cuando no vemos rápidamente los frutos de nuestra siembra?

Cuando sembramos la fe en nuestros hijos ¿confiamos en el poder de Dios que lo hace crecer en el mayor de los silencios?

                   ¿Sembramos con constancia?

 

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Tomen, esto es mi cuerpo

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 7 de junio de 2015

 

 

                               Evangelio según san Marcos (14, 12 -16. 22-26)

 

      12El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?».  13El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo,14 y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: «¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?». 15El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario». 16Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.

      22Mientras comían, Jesús tomo el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen, esto es mi Cuerpo». 23Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. 24Y les dijo: «Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos.  25Les aseguro que no beberá más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios».

      26Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.

      Palabra del Señor

 

 Reflexión y preguntas

       El Señor Jesús nos habla en este Evangelio de la Eucaristía (lo que implica la acción de gracias) donde se hace el encuentro, junto a su Palabra, de esa pequeña familia que son sus discípulos, y que permanece hoy unida a las familias domésticas y a la humanidad entera. 

       Él se da con su cuerpo y sangre, comida y bebida espiritual, para la salvación de todos. Eucaristía que es el vínculo de amor de Dios hacia todas las familias. Cena que se hace encuentro también en la familia y en la comunidad eclesial.

    Pidamos al Señor Jesús, en esta celebración de su Cuerpo y Sangre, que aumente la vocación y la unión en las familias y que Maria, su Madre, ruegue e interceda por todos nosotros.  AMÉN.

  • ¿Participamos de la Eucaristía dando gracias de todo lo bueno que Dios nos da cada día?
  •  ¿Trasmito a mi familia el valor de la Eucaristía como alimento del alma?

 

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En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 31 de mayo de 2015

 

 

                               Evangelio según san Mateo (28, 16 - 20)

      16Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. 17 Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron. 18Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. 19Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo».

      Palabra del Señor

 Reflexión y preguntas

    Jesús vuelve a convocar a los discípulos a Galilea, su “patria chica”, donde el Hijo de Dios vivió durante la mayor parte de su vida, llevando una existencia ordinaria y oculta, donde hizo vida de familia, donde trabajó con sus propias manos y donde inició el anuncio del Evangelio. Jesús se despide y corona su misión en esa tierra pequeña desdeñada por sus propios paisanos: es “la Galilea de los Gentiles”, donde los judíos en medio de tantas idas y venidas, exilios, destierros y regresos con el rabo entre las piernas, terminaron mestizándose con personas que pertenecían a otras razas y culturas y que encontraron de repente habitando la tierra que pertenecía a ellos.

    A primera vista, no parece el lugar apropiado para todas estas cosas tan importantes: el lugar donde el Salvador pasa la mayor parte de su vida, donde Jesús crece humanamente como persona, donde inicia el anuncio de la Buena Noticia y donde envía a sus discípulos a ir por todo el mundo, revelando el verdadero nombre de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

    Esa tierra sin embargo, humanamente tan poco “exitosa”, es sin quizás el lugar del mundo más querido por Jesús. Es la tierra donde hizo vida de familia. No es casualidad que Galilea sea el lugar donde Él vivió la mayor parte de su vida y donde de alguna forma “empezó todo”. Galilea es una tierra cargada de memoria para Jesús, porque es la tierra de los vínculos y de los lazos familiares. No es la tierra ideal. Apenas es el lugar de paso de las caravanas, una ruta comercial que hay que cruzar para ir de un lugar a otro del país, eludiendo los peligros de los ladrones que acechan en cualquier punto del camino. Es cierto que es una tierra que reverdece en primavera como pocos en la tierra de Jesús, pero está muy lejos de ser la tierra de la promesa, porque la tierra misma está “manchada” con la mezcla de la sangre del pueblo elegido con la sangre de los extranjeros. Como tierra podrá ser bastante bonita, pero Galilea representa el fracaso de todo el proyecto nacionalista de los paisanos de Jesús.

    Galilea, la tierra de Jesús, es una imagen apropiada para mirar hoy nuestra familia. Como Galilea, nuestra familia está bastante lejos de ser la tierra ideal; y sin embargo la queremos porque es nuestra. En nuestra familia vivimos también nosotros el misterio de lo cotidiano, como hizo Jesús en la Galilea de hace dos mil años. Eso nos la hace tan querida. En ella, en la familia, que es como la Galilea de Jesús, también para nosotros, “empieza todo”.

    Qué bien nos hace contemplar entonces a Jesús que se atreve a pronunciar el verdadero nombre de Dios en el que deben ser bautizados y hechos discípulos todos los pueblos: Padre, Hijo y Espíritu Santo; pisando la tierra que es para Él su lugar en el mundo, la tierra de los vínculos, de sus lazos familiares. Una tierra que no es la mejor pero que es la propia.

    Jesús se atreve a hablar de Dios haciendo pie en la tierra de su historia, en la tierra de su familia, en la tierra de sus vínculos. Nos cabe mirarnos nosotros en el espejo del Evangelio y descubrir en este gesto de Jesús todo un paradigma absolutamente válido para el anuncio de la Buena Noticia. Atrevámonos también nosotros a hablar de Dios, un Dios que tiene vida de familia, Padre, Hijo y Espíritu Santo; con los pies en la tierra, hablando desde la tierra de nuestros vínculos, la tierra de nuestra historia, la tierra de nuestra vida de familia. No será la tierra ideal, pero como la Galilea del Evangelio hará creíble toda palabra que digamos acerca de Dios, porque será una palabra afirmada desde lo cotidiano.

 

  • ¿Queremos todos los aspectos de  nuestra familia, con sus más y con sus menos?
  • Cuando hablamos de Dios, ¿lo hacemos desde la tierra de nuestros vínculos, desde nuestra vivencia familiar?

 

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Reciban al Espíritu Santo

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 24 de mayo de 2015

        Evangelio según san Juan (20, 19 - 23)

      19Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».  20Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.   21Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes!

Como el Padre me envió a mí,

yo también los envío a ustedes»

      22Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió

«Reciban al Espíritu Santo.

23Los pecados serán perdonados

a los que ustedes se los perdonen,

y serán retenidos

a los que ustedes se los retengan».

        Palabra del Señor

 Reflexión y preguntas

      ¡Cuántos matrimonios están como los discípulos! Con temor, tristeza y desorientación, que generan actitudes contradictorias, opuestas al ser cristiano. Hay un pesimismo profundo, gran inseguridad y falta de alegría.

      Sin embargo Jesús, al igual que a ellos nos dice: “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes. Reciban al Espíritu Santo.” Al hacer esto, la Vida, la Fuerza y el Amor de Dios inundan nuestro corazón. De esta manera, reconciliados con toda la creación y, sobre todo, con el prójimo podremos actuar. Acción para perdonar, que es un nuevo acto de creación. Acción con valor y alegría.

      Al decirnos: “La paz esté con ustedes.” nos da una gracia. Podremos superar el temor, la inseguridad  y la tristeza, con esta Paz quecrea seguridad, alegría, firmeza y decisión. Comprenderemos que el dolor, el sufrimiento y la muerte no carecen de sentido para un cristiano ya que esto nos lleva al mismo tiempo a la alegría y la resurrección. Nos permitirá encontrar el rumbo, el sentido del matrimonio sacramental y nos dará la unidad. En fin, nos llevará a la Conversión.

      Jesús, modelo y fuente del verdadero amor, nos invita a invocar al Espíritu Santo: Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

  • ¿Tenemos nuestro corazón cerrado a la gracia, sintiéndonos cómodos en nuestras inseguridades?
  • ¿Somos conscientes que nuestro sacramento es un signo del amor de Dios creado para nuestro bien y el de quienes nos rodean?

 

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Anuncien la Buena Noticia a toda la creación

  EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 17 de mayo de 2015

  Evangelio según san Marcos (16, 15 - 20)

      15Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.16El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.

      17Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; 18  podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».

      19Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.20Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

Palabra del Señor

 Reflexión y preguntas

      Recordamos a Jesús que fue al cielo, subió y está a la derecha del Padre, como dice en el credo, y El es Señor y cabeza de todas las cosas.  A los galileos los reprende diciéndole: “¿qué hacen mirando el cielo?, o sea: a vivir el evangelio y así tener mejor calidad de vida mientras estamos en la tierra.
      Ir al cielo, paraíso, significa estar en Él , estar con Cristo resucitado,  por eso con Dios es todo diferente.
      Dios nos dio dos oídos: uno para escuchar al Señor y otro a los hermanos, familia, etc. Por eso hay que escuchar el doble de lo que hablamos. Una boca,dos oídos.
       El sacramento del matrimonio nos fortalece en todas las circunstancias y el eje es el amor. Todo debe girar en torno del amor.  Por eso, eviten las amarguras, arrebatos, iras, gritos, insultos y toda clase de maldad, Por el contrario, sean mutuamente buenos y comprensivos (Ef 4, 31-32; Ef 5,25). La gracia del sacramento los ayudará a revertir toda tendencia disgregadora y así el matrimonio se puede vivir de manera eficaz y favoreciendo el crecimiento, el amor y mejor entendimiento,
      El problema de este tiempo es la falta de diálogo, con Dios y con nuestros seres más queridos,

  • ¿Vivo mi matrimonio a la luz del evangelio o vivo mi matrimonio como una telenovela?
  • ¿Sigo al mundo con sus criterios, o sigo al Señor?   Y vos ¿de qué lado estás?

 

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Permanezcan en mi amor

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 10 de mayo de 2015

 

 

 

                               Evangelio según san Juan  (15, 9 - 17)

 

 

9 Como el Padre me amó,

también yo los he amado a ustedes.

 Permanezcan en mi amor.

10Si cumplen mis mandamientos,

permanecerán en mi amor,

como yo cumplí los mandamientos  de mi Padre

y permanezco en su amor.

   11Les he dicho esto

para que mi gozo sea el de ustedes,

y ese gozo sea perfecto.

 

    12Este es mi mandamiento:

Amense los unos a los otros,

como yo los he amado.

13No hay amor más grande

que dar la vida por los amigos.

14Ustedes son mis amigos

si hacen lo que yo les mando.

15Ya no los llamo servidores,

porque el servidor ignora lo que hace su señor;

yo los llamo amigos,

porque les he dado a conocer

todo lo que oí de mi Padre.

16No son ustedes los que me eligieron a mí,

sino yo el que los elegí a ustedes,

y los destiné para que vayan y den fruto,

y ese fruto sea duradero.

Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre,

él se lo concederá.

17Lo que yo les mando

es que se amen los unos a los otros. 

                                             Palabra del Señor

 

 

 Reflexión y preguntas

     El Evangelio de este Domingo nos presenta un lema " La fe se hace vida en el amor"

    Por eso:

      - Un principio: El amor es lo único que realmente cuenta en esta vida"

      - Un mensaje: Permanecer siempre en el amor de Jesús como Él permaneció en el amor con su Padre.

      - El nos regaló: Alegría, Felicidad, Amistad.

      - Un pedido: "Obras son amores y no buenas razones". Amarnos unos a otros a la manera que El nos amó: total, hasta que nos duela.

      - El amor nos asegura ser sus amigos, depositarios del mensaje de su Padre.

  

 

 

  • ¿Hablamos más de lo que somos capaces de hacer?

 

  • ¿Exigimos de los otros ( esposa/o, hijos, familiares, amigos ) más de lo que somos capaces de dar? 

 

 

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V Domingo de Pascua - 3 de mayo de 2015

                               Evangelio según san Juan  (15, 1 - 8)

 

1«Yo soy la verdadera vid

y mi Padre es el viñador.

2El corta todos mis sarmientos

que no dan fruto;

al que da fruto, lo poda

para que dé más todavía.

3Ustedes ya están limpios

por la palabra que yo les anuncié.

4 Permanezcan en mí,

como yo permanezco en ustedes.

 Así como el sarmiento no puede dar fruto

 si no permanece en la vid,

tampoco ustedes, si no permanecen en mí.

5Yo soy la vid,

ustedes los sarmientos

El que permanece en mí, y yo en él,

da mucho fruto,

porque separados de mí,

nada pueden hacer.

6Pero el que no permanece en mí,

es como el sarmiento que se tira

    y se seca;

después se recoge,

    se arroja al fuego y arde.

7Si ustedes permanecen en mí

y mis palabras permanecen en ustedes,

pidan lo que quieran

y lo obtendrán.

8La gloria de mi Padre consiste

en que ustedes den fruto abundante,

y así sean mis discípulos.

 

   Palabra del Señor

 Reflexión y preguntas

      En el texto de este domingo, los discípulos de Jesús son comparados con los sarmientos. Cuando están unidos a la vid reciben de ella la savia de la vida. Si se separan de la vid, se secan, Esta alegoría se aplica a todos nosotros. Y por lo tanto nos debe interpelar.  Nos está diciendo que estamos unidos a Él con un vínculo tan profundo y tan vital como los sarmientos están unidos a la vid. El sarmiento es una parte de la vid, por ambos corre la misma savia.

      Los sarmientos tienen que estar siempre unidos a la vid para seguir viviendo y para poder dar fruto. No se trata de una unión física, sino espiritual, la unión del amor que nos une a nuestro Señor Jesucristo

 

      También cuidar de la familia es una forma de trabajar en la viña del Señor, para que produzca los frutos del Reino de Dios.  Cada miembro de la familia debería tomar a los otros como los sarmientos que el Señor nos ha pedido que cuidemos y que los ayudemos a dar frutos. Cuidarlos implica alimentarlos, podarlos, estar atento a cómo los veo y a sus necesidades. Y eso lo lograremos si estamos permanentemente unidos a ellos por el poderoso lazo del amor.

 

 

-       Con respecto a nuestro matrimonio ¿nos ayudamos mutuamente a crecer?

 

-       En cuanto a nuestros hijos ¿cuidamos de ellos y los “podamos” (guiamos, corregimos, acompañamos, ponemos límites) cuando lo necesitan?

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Domingo del Buen Pastor

    EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 26 de abril de 2015

 

 

 

                               Evangelio según san Juan  (10, 11 - 18)

 

 

11 Yo soy el buen Pastor.

El buen Pastor da su vida por las ovejas.

12El asalariado, en cambio,

    que no es el pastor

y al que no pertenecen las ovejas,

cuando ve venir al lobo

las abandona y huye.

y el lobo las arrebata y la dispersa.

13Como es asalariado,

no se preocupa por las ovejas.

14 Yo soy el buen Pastor:

conozco a mis ovejas,

y mis ovejas me conocen a mí

15–como el Padre me conoce a mí

y yo conozco al Padre–

y doy mi vida por las ovejas.

16Tengo, además, otras ovejas

que no son de este corral

y a las que debo también conducir:

ellas oirán mi voz,

y así habrá un solo Rebaño

y un solo Pastor.

17El Padre me ama

porque yo doy mi vida

para recobrarla.

18Nadie me la quita,

sino que la doy por mí mismo.

Tengo el poder de darla

y de recobrarla:

este es el mandato

      que recibí de mi Padre».

                                            Palabra del Señor

 

 Reflexión y preguntas

      En ocasión de celebrarse este cuarto domingo de Pascua ( el domingo del Buen Pastor) la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones,  el rector de nuestro Seminario Diocesano, el Pde. Daniel Bossio nos invita a la siguiente reflexión:

                                     La familia y las vocaciones consagradas

            La familia ocupa un rol fundamental en el surgimiento y desarrollo de las vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa.

            En primer lugar porque en ella se descubre la dignidad de la vida humana proveniente del amor de Dios que se plasma en el amor de los padres a los hijos. Saberse profundamente amado otorga alegría, serenidad y solidez anímica para escuchar la voz de Dios que llama a dar la propia vida por amor, discerniendo cómo llevar a cabo un proyecto de vida que apunte a la multiplicación de los dones recibidos para el bien propio y el de la comunidad. 

            En segundo lugar, una familia que vive valores como la fe, la solidaridad y el espíritu de colaboración mutua abre el corazón de los jóvenes a una gozosa actitud de servicio que es, al decir del Papa Francisco, saber “salir de sí mismos”, venciendo la “autorreferencialidad”, para ir al encuentro de Dios y el prójimo a través de una vocación que comprometa toda la vida, sin temores y con grandeza de espíritu.

           

  • ¿Se dan en nuestra familia las condiciones necesarias (fe celebrada, alegría de compartir, capacidad de escucha) que favorezcan un eventual surgimiento de  vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa?
  • ¿Estaríamos contentos si uno de nuestros hijos o hijas manifiesta el deseo de consagrarse a Dios?
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Domingo 19 de abril de 2015

Evangelio según san Lucas  (24, 35 - 48)

      35Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

        36 Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». 37 Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu,   38 pero Jesús les preguntó: «¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas?     39 Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo». 40 Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. 41 Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: «¿Tienen aquí algo para comer?». 42 Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; 43 él lo tomó y lo comió delante de todos.

        44 Después les dijo: «Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos». 45 Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, 46 y añadió: «Así esta escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, 47 y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados.48 Ustedes son testigos de todo esto.

   Palabra del Señor

 Reflexión y preguntas

      La noticia inesperada de los discípulos de Emaús los convocó a todos nuevamente y se reunieron en Jesuralén. Y allí se les aparece Jesús deseándoles la paz.. Se terminó la tristeza del aparente fracaso. No los dejó desamparados. Ahora todo es triunfo, alegría. Jesús resucitado, les muestra su identidad, las heridas de sus manos y su costado, señales de su amor hasta el extremo.

      Luego, Jesús resucitado se invita a comer “¿Tienen algo para comer?” “Y comió delante de todos”. Esta  invitación de Jesús recuerda aquella que le hizo a Zaqueo “baja pronto del árbol porque tengo que alojarme en tu casa” Y Zaqueo lo recibió con alegría” (Lc 19, 5-6). Hoy también se invita. Disfruta vivir en el medio de cada familia, estimulando el amor recíproco de sus integrantes. Donde está el Señor hay alegría y paz.

      De esa manera la familia cristiana evangeliza por el ser : se quieren, se valoran, se promueven. El testimonio de amor de la familia tiene una fuerte atracción misionera para todos los que están a su alrededor.

·         ##  Jesús se invita hoy a comer en medio de tu familia ¿le das lugar?

·         ##  ¿Convertiste tus miedos en triunfo y alegría al comprender que Jesús está contigo y te da su paz?

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El evangelio de hoy

Domingo 5 de abril de 2015

      Evangelio según san Juan  (20, 1 - 9)

      1 El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. 2 Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

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