El evangelio de hoy

Domingo 5 de abril de 2015

      Evangelio según san Juan  (20, 1 - 9)

      1 El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. 2 Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

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Evangelio según san Marcos (1, 1 -8)

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA
Domingo 7 de diciembre de 2014
 

1Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. 2 Como está escrito en el libro del profeta Isaías:

 "Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti  para prepararte el camino.

      3 Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos",

4así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. 5 Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.

6Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:  7 «Detrás de mi vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. 8

 Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo».

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Evangelio según san Marcos (13,33 -37)

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 30 de noviembre de 2014  (1ro. de Adviento)

33 «Tengan cuidado y estén prevenidos porque no saben cuándo llegará el momento.  34 Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus permanezca en vela.  35 Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana.   36 No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos.  37 Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: "¡Estén prevenidos!"».                                          

Palabra del Señor

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Evangelio según san Mateo (25,31 -46)

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA
Domingo 23 de noviembre de 2014
 

31Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. 32 Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, 33 y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.

    34 Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, 35 porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; 36 desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". 37 Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?". 40 Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".

    41 Luego dirá a los de su izquierda: "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, 42 porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 43 estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron". 44 Estos, a su vez, le preguntarán: "Señor, ¿cuando te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?". 45 Y él les responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de  mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo". 46 Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna».


Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

 

    Sabemos que el Señor vendrá, revestido de Gloria para juzgar a los vivos y a los muertos. Para aquellos que han recibido su mensaje de amor, esta venida es causa de esperanza y alegría y es un motivo más que verdadero, para una sincera conversión del corazón. Seremos juzgados en el amor, que es la Ley Suprema de todo cristiano.

Por este motivo, debemos preguntarnos:

          ¿Descubro el rostro de Jesús en cada hermano necesitado?

          ¿Como esposos cristianos, enseñamos a nuestros hijos el valor de la compasión?

          ¿Como miembros de una familia cristiana, qué podemos hacer para que el Señor, Rey del Universo, nos encuentre bien preparados?

 

¡Virgen María, haznos humildes de corazón y

has que tengamos un gran amor a Jesús en la Eucaristía!.  

¡Señor Jesús, danos una verdadera devoción a María,

tu Madre y Madre Nuestra!

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Evangelio según san Juan (2, 13 - 22)

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA
Domingo 9 de noviembre de 2014
 

13 Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén 14 y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. 15 Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas 16 y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio». 17 Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.

    18 Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para obrar así?».  19 Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar».  20 Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». 21 Pero él se refería al templo de su cuerpo. 22 Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.

Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

      La comunidad cristiana levanta templos para que sean un lugar de encuentro con Dios y entre los hermanos, ya que la Iglesia se entiende como Familia de Dios,  y como toda familia quiere reunirse para celebrar y compartir la vida.  Hoy recordamos la consagración de la  basílica San Juan  de Letrán que es la catedral del Papa como obispo de Roma, por eso se le da tanta importancia en la liturgia, pero también es una ocasión para reflexionar sobre la Iglesia doméstica, la familia, que es templo de Dios y lugar de comunión entre los seres humanos porque es la casa del amor.

      “Más allá de sus acuciantes problemas…la familia es centro de amor, donde reina  la ley del respeto y la comunión, capaz de resistir a la manipulación y dominación  de los embates de los centros de poder mundanos” (Francisco  8/5/14); entonces no nos demos por vencidos en la tarea de construir una   familia que refleje la imagen de Dios que en su misterio más íntimo es comunión.

      La familia no solo debe ser evangelizada recordándole el proyecto del Señor que no quiso que el hombre esté sólo y que la humanidad creciera y se multiplicara, sino que ella es evangelizadora al vivir sencillamente los valores humanos y sobrenaturales que fundamentan la convivencia cristiana  y que se contagian con la vida  de cada uno de sus miembros en los diferentes ámbitos donde desarrollan su  tarea cotidiana.

Nos preguntamos:

¿Nos sentimos como en casa en nuestra comunidad parroquial al encontrarnos con nuestros hermanos en las celebraciones, los trabajos apostólicos, etc.? ¿La comunidad es nuestra gran familia? ¿Colaboramos para que así sea?

¿Percibimos la presencia permanente de Dios que anima con su amor nuestras relaciones familiares: servicio, diálogo, perdón, etc.? ¿Ponemos de manifiesto esa presencia en nuestra conversación con nuestros familiares más íntimos?

¿Nuestra familia vive su vocación misionera dando testimonio de que es posible vivir sanamente  las relaciones entre sus miembros? ¿Está abierta nuestra familia para acompañar a aquellos que están solos, desorientados o que se sienten heridos por las consecuencias de la “cultura del descarte”?.

 

 

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Evangelio según San Juan (14,1-6)

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 2 de noviembre de 2014

                  

1«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.

2En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar.

3Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes.

4Ya conocen el camino del lugar adonde voy».

5Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?».

6Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

 

Palabra del Señor

 

Reflexión y preguntas

      Si hay algo que provoca dolor en la partida de un ser querido es la duda sobre si nos volveremos a ver alguna vez. Es que el amor verdadero tiene dentro de sí algo de eterno e inseparable. Se resiste y busca superar el límite inevitable de la muerte. 

      Cuando Jesús se despide de sus discípulos porque está por «volver al Padre», les habla de esperanza con imágenes familiares, porque es en el ámbito familiar donde por primera vez nos sentimos contenidos y descubrimos esos lazos que van más allá del tiempo y del espacio. En la cultura mediterránea antigua la «casa paterna» nucleaba junto al padre también las familias de los hijos, que trabajaban con él y generaban una economía de mayor prosperidad para todos. De esta imagen Jesús se sirve para hablar de un reencuentro con su «familia», los discípulos, en la casa del Padre. 

      La celebración de hoy nos recuerda el final del camino de nuestra vida familiar, donde los lazos que hoy nos unen serán transformados. La familia encuentra allí su vocación más profunda: prepararnos para entrar en una Familia de dimensiones universales, unida en torno al Padre de todos. Pero esta realidad no es solo para después de la muerte. Ya ahora mismo, cuando empezamos a seguir a Jesús –Camino–, encontramos la Vida nueva y participamos en esta nueva Familia. 

      ¿Cómo me imagino que será el reencuentro final con los seres queridos, más allá de la muerte?

      ¿Mi participación en la Familia de Jesús hace que viva de otra manera mi relación con mis familiares? ¿En qué lo veo?

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Evangelio según san Mateo (22,34-40)

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA
Domingo 26 de octubre de 2014

34 Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, 35 y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: 36 «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?». 37 Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. 38 Este es el más grande y el primer mandamiento. 39 El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas».
Palabra del Señor

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“Dios, la familia y el César”

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA
Domingo 19 de octubre de 2014

Evangelio según san Mateo (22,15 -21)

15 Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. 16 Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. 17 Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?». 18 Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa?
19 Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto». Ellos le presentaron un denario 20 Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». 21 Le respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». 22 Al oír esto, quedaron admirados y, dejando a Jesús, se fueron.
Palabra del Señor

Reflexión y preguntas
Dios, la familia y el César
Con una pregunta maliciosa, acerca de la licitud o no de pagar el impuesto al emperador, los fariseos intentan tender una trampa a Jesús para desprestigiarlo y ponerlo, ya sea en contra del pueblo, ya sea en contra de las autoridades.
Jesús los ve venir y desenmascara su malicia poniendo las cosas en su lugar. Como la moneda del impuesto tiene la imagen del César, Jesús responde: “paguen al César lo que es del César, pero denle a Dios lo que es de Dios”. Y a Dios se lo debemos todo ya que nos ha creado a su imagen. Propiamente la imagen la constituye la comunión de amor del varón y la mujer como servidores de la vida. Jesús al reafirmar la primacía de Dios sobre todo poder lo pone a Dios como el garante de la dignidad del hombre y la familia, así como de la libertad frente a la arbitrariedad de los poderosos.
San Juan Pablo II ha dicho que Dios en su vida íntima es familia, de ahí que ésta sea un reflejo del misterio de Dios
Para la reflexión:
En nuestras familias ¿hay algo que esté ocupando el lugar que le corresponde a Dios?
¿Cuáles son los falsos dioses que nos impiden vivir a fondo el amor de familia?
¿Qué valoramos más: las cosas, el trabajo, la profesión, o las personas?
 

 

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El amor se debe expresar no sólo en palabras, sino con gestos concretos.

Evangelio según san Mateo (22,1-14)

1 Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: 2 «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. 3 Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. 4 De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: "Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas". 5 Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; 6 y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.

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EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Evangelio según san Mateo (21,33-43)
33 Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. 34 Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. 35 Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. 36 El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo".

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