Den a Dios lo que es de Dios

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 22 de octubre de 2017 – 29no. durante el año

Evangelio según san Mateo 22, 15 – 21

El impuesto debido a la autoridad

          15 Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. 16 Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. 17 Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?. 18 Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? 19 Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto". Ellos le presentaron un denario. 20 Y él les preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?. 21 Le respondieron: "Del César". Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios".

   Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

        Ante la trampa que le tienden los fariseos al hacerle la pregunta reflejada en el Evangelio de este domingo, Jesús les responde con una de sus frases más reconocidas: “Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

         Reflexionando sobre qué quiso decir con ello, lo primero que se nota es que, si bien los judíos estaban sometidos a los romanos, Jesús no les plantea una actitud contestaria sino que reconoce que, dadas las circunstancias de ese entonces, lo que correspondía era el pago de impuestos (“Den al César lo que es del César”).

         Sobre esta primera parte de su respuesta podríamos hablar, inclusive polemizar, mucho. Pero quizá por hacerlo dejamos de lado la reflexión sobre lo más importante que nos está diciendo Jesús, la segunda parte de su respuesta, donde nos dice “y den a Dios lo que es de Dios”.

          Les recuerda a los fariseos algo que no le habían preguntado: “Dad a Dios lo que es de Dios”. Y hoy nos lo está diciendo a nosotros.  No demos a ningún César lo que sólo es de Dios: la vida de nuestros hijos, nuestras vidas. No las demos a cambio de cosas terrenales.  Dios nos dice que no debemos sacrificar la vida, la dignidad o la felicidad de las personas a ningún poder. Y nos lo está diciendo a los cristianos de la sociedad actual que muchas veces se deja llevar por una búsqueda de bienes económicos que comúnmente no tienen un objetivo verdaderamente humano.  Es una enseñanza que podemos resumir en esa, también, conocida frase: “estar en este mundo sin ser de este mundo”.  No nos dejemos atrapar y ayudemos a nuestra familia a que no se deje atrapar por los falsos ídolos del bienestar material, de la recompensa ya, y de la búsqueda del gozo inmediato, porque “no se sabe qué va a pasar en el futuro”. Los cristianos sí lo sabemos. Podremos pasar por dificultades, pero nos espera la dicha total que encontraremos en el Reino de Dios.

       Resumiendo, Jesús no está pensando en Dios y el César como dos poderes que pueden exigir cada uno sus derechos a sus súbditos. ¿Qué le puede pertenecer al César, que no sea de Dios? Sólo su dinero injusto.

 

1       ¿Estoy seguro de darle a Dios todo lo que es de Él? ¿porqué?

2       ¿Ayudo a mis hijos a no dejarse atrapar por el poder económico y a tomarlo como algo que debemos poner al servicio de la persona humana?

Señor,

te agradezco por todo lo que me diste y me estás dando.

 Ayúdame a que, a lo largo de mi vida, sepa agradecerte siempre y

a aceptar tu voluntad cuando no la entienda.



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