“Permanezcan en mi amor”

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 6 de mayo de 2018 – 6to. Domingo de Pascua

Evangelio según san Juan 15, 9 – 17

9 Como el Padre me amó,

también yo los he amado a ustedes.

 Permanezcan en mi amor.

10Si cumplen mis mandamientos,

permanecerán en mi amor,

como yo cumplí los mandamientos  de mi Padre

y permanezco en su amor.

   11Les he dicho esto

para que mi gozo sea el de ustedes,

y ese gozo sea perfecto.

El mandamiento del amor

    12Este es mi mandamiento:

Amense los unos a los otros,

como yo los he amado.

13No hay amor más grande

que dar la vida por los amigos.

14Ustedes son mis amigos

si hacen lo que yo les mando.

15Ya no los llamo servidores,

porque el servidor ignora lo que hace su señor;

yo los llamo amigos,

porque les he dado a conocer

todo lo que oí de mi Padre.

16No son ustedes los que me eligieron a mí,

sino yo el que los elegí a ustedes,

y los destiné para que vayan y den fruto,

y ese fruto sea duradero.

Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre,

él se lo concederá.

17Lo que yo les mando

es que se amen los unos a los otros. 

       Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

        Jesús comienza a despedirse de sus discípulos ante la inminencia de su Pasión. Como todo aquel que se despide, buscó resumir en su discurso lo más valioso que quisiera que recuerden, aquello que les permitirá ser fieles a su proyecto.  Y su mensaje es claro: “permanezcan en mi amor”, y continúa diciéndoles que esto no es un concepto vacío de contenido: les dice algo muy concreto: “si cumplen mis mandamientos permanecerán en mi amor”.  Continuando con su discurso les aclara cual es su mandamiento: “Ámense los unos a los otros como Yo los he amado”.  

         En este pasaje, el Señor no nos deja lugar a dudas:  en cualquier época y circunstancia, lo decisivo para ser realmente cristianos es no salirse del amor fraterno. Sabemos que estamos viviendo un “cambio de época”, todo está sujeto a cambio, inclusive nuestra noción tradicional de familia. Pero nuestra fe nos lo marca claramente; no podemos alejarnos de amar al otro con ese amor que Jesús nos enseñó con su vida. Tener esos gestos de amor propios de quien ama como Jesús. El amor es lo único que realmente cuenta en esta vida. 

      Recordemos ese viejo dicho: “obras son amores y no buenas razones”.  El Señor quiere que vivamos ese amor, que demos fruto. No interesa cuánto fruto demos sino que tengamos en nuestro modo de ser muy metido nuestro que debemos buscar el bien del otro (de eso se trata amar) ya sea mi cónyuge, mis hijos o alguien que se cruza en mi camino. Que se note nuestra disponibilidad para hacer el bien

 

 

  1. ¿Soy realmente consciente de cómo debo vivir si quiero seguir los mandamientos de Jesús?

 

  1. ¿Exigimos de los otros ( esposa/o, hijos, familiares, amigos ) más de lo que somos capaces de dar? 

 

 

Señor Jesús,

quiero permanecer en Tu amor

y que eso sea para mí una fuente de gozo y no una carga.

Te prometo intentar dar amor a los otros siguiendo tu ejemplo de amor



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