Ver y compadecerse

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 22 de julio de 2018 – 16to. durante el año

Evangelio según san Marcos 6, 30–34

 

La primera multiplicación de los panes

       30 Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31 El les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. 32 Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. 33 Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.

       34 Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

        Palabra del Señor

Reflexión y preguntas

           Jesús recibe a los apóstoles al regreso de su Misión, los ve felices pero cansados y quiere estar tranquilo junto a ellos. Quería descansar, comer en paz, que sus discípulos recobren fuerzas. Para ello, se van a un lugar alejado. Pero, al llegar, se encuentra con una gran muchedumbre esperándolo. Eso alteraba totalmente sus planes, no era lo que Él deseaba.  Ante este contratiempo, ¿cuál fue la actitud que tomó?  Una vez más, nos da una lección de cómo vivir

           Al ver a tanta gente esperándolo, no se enoja ni decide irse a otro lugar, sino que se compadece de ellos; se pone en su lugar e interpreta lo que necesitan. Se conmueve al percibir que “estaban como ovejas sin pastor”, necesitados de alguien que los guíe. No lo dudó, cambió sus planes, se quedó con ellos un largo rato, dándoles sus enseñanzas.

          Traslademos esto a nuestra vida cotidiana en familia. Veamos un ejemplo. Cuántas veces, volvemos a casa cansados o con planes de hacer algo y al llegar nos encontramos con algún imprevisto: un hijo con algún problema, mi cónyuge que quiere compartir algo del día conmigo, un llamado de nuestros padres con una necesidad. ¿Cuál es nuestra actitud?  No se trata de claudicar de todos nuestros planes o deseos sino de tener siempre nuestro corazón atento ante la necesidad del otro. Mi descanso probablemente sea bien merecido pero pensemos si no vale posponerlo para atender a aquel que espera algo de nosotros.            

           Jesús siempre mira a la gente, descubre sus necesidades más profundas. Siempre tiene tiempo para escuchar. No lo hace por obligación.  Aprendamos de Él a tener nosotros esa actitud. Descubrir la desorientación, el sufrimiento, la soledad en el otro. Dar nuestro tiempo para escuchar, acompañar, trasmitir palabras de amor, de esperanza. Se trata de ver y compadecerse, actuar con compasión, con misericordia, como Jesús nos enseña.

 

  1.  ¿Cómo reaccionás cuando algún imprevisto familiar altera tus planes? ¿Sentís que debés cambiar esta actitud? ¿Porqué?

 

  1.  ¿Sentís que alterás tus planes por obligación, o trabajás para que, el contemplar la necesidad del otro,  sea una actitud normal en vos?

 

 

Señor,

que no mire demasiado mis necesidades y

que sea capaz de compadecerme y atender a los demás.

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