Cómo ser más grande

EL EVANGELIO ILUMINA A TU FAMILIA

Domingo 23 de septiembre de 2018 – 25to. durante el año

Evangelio según san Marcos 9, 30 - 37

 

El segundo anuncio de la Pasión

      30Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, 31 porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará». 32 Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

La verdadera grandeza

      33Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?». 34 Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.  35 Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos». 36 Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: 37 «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado».

             Palabra del Señor

 

Reflexiones y preguntas

 

        Cada uno de nosotros ocupamos un lugar dentro de nuestras familias, por ejemplo como papás o como abuelos a cargo de los nietos. Eso nos lleva a ejercer la autoridad, porque “somos los mayores”.  Es necesario que así lo hagamos, aunque quizá más de una vez nos cueste o nos preguntemos si lo estamos haciendo correctamente. Nos preguntamos: “¿Lo estaré haciendo bien?” “¿Soy aceptado en el rol que me toca en mi familia?” Jesús nos enseña que lo seremos sólo si somos servidores de los demás miembros de la familia. Si bien Él señala la figura de los niños, debemos extender esta enseñanza hacia nuestro cónyuge y hacia los otros mayores.  Recibiendo, acogiendo, considerando especialmente a los más indefensos. No “mandoneándolos”, no ignorándolos, no menospreciándolos. Sanando nuestro orgullo, haciéndonos tan desprendidos como Jesús.

        Si extendemos esta reflexión a nivel social, el Señor da una lección muy dura a quienes ejercen el poder en diversas instituciones.     Serán mejor autoridad en la medida que sean mejores servidores. Superando los deseos de gloria y de poder. No sirviéndose de la posición que ostentan para lograr su beneficio propio sino para servir a los demás, para lograr el beneficio común. Hacerse los últimos y los servidores de todos.

         Así sea en nuestra familia como en nuestra sociedad.

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  • ¿Cómo ejercés la autoridad propia de tu lugar dentro de tu familia? ¿Podés mejorar en algo?

 

  • ¿Cómo ayudas a que tus hijos aprendan cual es la verdadera forma de ejercer cargos públicos?

 

 

Cambia mi corazón Señor;

sólo Vos podés liberarlo de sus deseos de gloria y de poder,

sólo Vos podés sanar su orgullo y

hacerlo simple y desprendido como el tuyo.



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