Navidad 2017

        Una vez más los argentinos llegamos a fin de año preocupados por la situación social de nuestro país, lo que perturba en parte lo que debería ser el espíritu navideño. Los cristianos deberíamos tratar de superar esto y no desaprovechar este tiempo de preparación para la venida del Niño Jesús.  Por ello, desde la Pastoral Familiar Diocesana queremos contribuir a la reflexión propia de este tiempo del Adviento.  Aprovechamos este texto adjunto para hacerles llegar nuestro deseo de una ¡ Santa Navidad ¡

 

 

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NAVIDAD

      Los cristianos tenemos como fuente de enseñanza de lo que significa profesar nuestra religión a la Palabra de Dios. Es en la Biblia, y en lo que hemos deducido de su estudio, donde abrevamos nuestra búsqueda de conocimiento sobre cómo es Dios, y sobre cómo se hizo hombre en la persona de Jesús.

      Varios de los libros de la Biblia nos dicen cómo vivió Jesús y eso abarca su nacimiento.

      Al respecto, prestemos atención a lo siguiente:

Cuando Dios decide hacerse hombre

§  No decide hacerlo como el primogénito de una familia real para, desde esa posición dominante, enseñarnos sobre el Reino de Dios y sobre cómo alcanzarlo.

§  No nace en una familia de guerreros para que luego, siendo un general exitoso, con su espada y su tropa de soldados lograse que triunfe la justicia divina en la Tierra.

§  No nace en una familia de destacados religiosos judíos para que, más tarde, llegando a ser de adulto un sumo sacerdote, imparta las enseñanzas necesarias para que los hombres corrijan sus defectos

§  No nace en una familia de ciudadanos ilustres para que, con sus discursos sapienciales desde el ágora, dictase lecciones sobre la filosofía de la vida o cómo solucionar los problemas de la comunidad.

No, nada de eso. Decide nacer en una simple familia. De gente trabajadora, de vida común. De la que no se conocen actitudes ilegales ni condescendientes con la violencia.  Obediente de la ley aunque no estuviese de acuerdo con ella. Cumplidora de lo que le marcaba su religión.  Y es en el seno de esa familia donde Jesucristo se desarrolla como hombre. Se forma como un simple hombre. Experimentando seguramente momentos de alegría, de preocupación, de dolor, de contención, de perdón, de generosidad, de espiritualidad.  Y desde esa posición llega a ser capaz de enseñarnos:

§  Que el Reino de Dios es para todos y que podemos alcanzarlo desde ahora.

§  Que la justicia divina existe, aunque muchas veces no la veamos plasmada en este mundo en el que la libertad del hombre lo lleva a desarrollar actitudes e instituciones  injustas.

§  Que el hombre puede corregir sus defectos si se decide realmente a convertirse, a convertir su forma de ser tomando como modelo lo que Él hizo durante su paso por esta Tierra

§  Que más que palabras dichas en estrados más o menos importantes, vale el testimonio de una vida realmente cristiana, llena de alegría, esperanza, amor, empatía, caridad. Una vida capaz de conmoverse con la necesidad del otro y dispuesta a ayudarlo en lo que pueda.

      Este año, en Navidad, recordemos el nacimiento de ese Jesús. De paso brindemos, comamos e intercambiemos regalos y gestos que ayudan a demostrar lo importante que es el otro para cada uno de nosotros. Pero, ante todo, tengamos presente al Niño de Belén y a lo que quiso enseñarnos naciendo en un pesebre.  Jesús nos quiso dejar una primera lección. Que Él, capaz de tener todo, decidió despojarse de todo y nacer en una familia. Para que, desde allí, surgiese la Verdad.  Porque es allí donde está la Verdad. Es esa forma de vida, llena de verdaderos valores familiares, la que puede salvar al mundo, inclusive a pesar de los mismos hombres…. 

¡ Feliz y Santa Navidad para todos !

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