La lógica del amor

 EDITORIAL DEL DIARIO LA NACION DEL DOMINGO 18 DE SEPTIEMBRE DE 2016

La figura de la Madre Teresa de Calcuta, recientemente santificada, debe servirnos de ejemplo para mejorar la situación de los que sufren

Aforismos, adagios, dichos, máximas, proverbios son algunas de las múltiples formas que han tomado las infinitas reflexiones que sobre el amor se han escrito desde el comienzo de los tiempos.

Hay una en particular que sirve para entender y dimensionar el valor de una vida dedicada a los demás: "Cuanto menos poseemos, más podemos dar. Parece imposible pero no lo es. Esa es la lógica del amor". A contramano de lo que propone esta civilización en la que nos movemos alrededor del consumo, la competencia y la codicia, afortunadamente son muchos los que optan por un amor generoso, de servicio y entrega. Y pocos quienes entregan la propia vida.

Días pasados, ante una Plaza de San Pedro colmada de fieles y con la presencia de doce jefes de Estado y la reina Sofía de España, el papa Francisco proclamó "santa" a la madre Teresa de Calcuta, la religiosa albanesa que dedicó su vida a los más pobres y cuya lógica del amor aún nos conmueve. Desde su humildad, ella supo alzar la voz ante los poderosos de la Tierra, recordándoles su compromiso con los pobres. La misa de canonización fue concelebrada por 70 cardenales, 400 obispos y 1700 sacerdotes. En su homilía, Francisco reflexionó que la "madre Teresa", como cariñosa y extendidamente se la llama, difícilmente pase a ser "Santa Teresa" para quienes ven en ella un modelo de ternura y santidad e invitó a llevar en el corazón su sonrisa para combatir el desánimo y la desesperanza.

Distinguida con el Premio Nobel de la Paz en 1979 y beatificada en 2003, defendió la vida con fuerte convicción y afirmó que el aborto es "la principal fuerza de destrucción de la paz". Fundó la orden de las Misioneras de la Caridad en 1950, en Calcuta, la India, con 5000 religiosas que actualmente dedican su vida al servicio de los más desposeídos y enfermos en distintos lugares del mundo. En un gesto sencillo, tras la ceremonia, Francisco invitó a comer pizza a 1500 romanos sin techo atendidos por la congregación.

"Incansable trabajadora de la misericordia", como la describió el Sumo Pontífice, su figura nos sirve de ejemplo por imitar desde nuestra limitada capacidad en nuestros propios ámbitos de acción, porque el amor gratuito no sabe de religiones ni de barreras y hay mucho que cada uno de nosotros puede hacer para mejorar la situación de los que sufren.



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